Cambios para la segunda mitad de agosto: "la atmósfera estará más dinámica". Consulta los efectos en España
El modelo europeo muestra una segunda quincena de agosto con un chorro polar ondulado en las inmediaciones de España. Esta configuración favorecerá un aumento de las tormentas, aunque las temperaturas seguirán por encima de la media.

Agosto está mostrando un comportamiento algo distinto al de julio, que ha pasado a la historia climatológica por ser el mes más cálido y seco de la serie histórica reciente de España. Aunque las temperaturas continúan siendo muy elevadas, la atmósfera se está volviendo más dinámica y las tormentas han empezado a ganar protagonismo en diferentes regiones del país.
A partir del jueves, el paso de varias vaguadas favorecerá el desarrollo de tormentas muy fuertes en la mitad este peninsular y en numerosas comunidades del norte. Los aguaceros podrán ir acompañados de granizadas, rachas intensas de viento y lluvias localmente torrenciales.
Además, el modelo europeo prevé la formación de una pequeña dana al suroeste de la Península durante el fin de semana, un escenario que reforzaría la inestabilidad en algunas zonas.
Un chorro polar más ondulado durante la segunda quincena
Las previsiones subestacionales del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF) apuntan a que esta tendencia lluviosa se prolongaría en nuestro país durante la segunda quincena de agosto. El mapa de anomalías de geopotencial a 500 hPa para la semana del 17 al 24 muestra una circulación más ondulada sobre el Atlántico y Europa occidental, con el chorro polar descendiendo ligeramente de latitud.

Esta configuración favorece la llegada de vaguadas hacia la península Ibérica. A diferencia de las situaciones dominadas por una dorsal muy robusta, un chorro más ondulado permite que pequeños embolsamientos de aire frío en altura lleguen a latitudes más bajas, aumentando la inestabilidad atmosférica y facilitando la formación de tormentas, sobre todo al coincidir con el intenso calentamiento diurno propio del verano.
Las dorsales son las ondulaciones del chorro polar hacia el norte y suelen ir asociadas a altas presiones y aire cálido y estable, favoreciendo tiempo seco y caluroso. En cambio, las vaguadas son las ondulaciones hacia el sur e introducen aire más frío en altura, aumentando la inestabilidad y favoreciendo la formación de chubascos y tormentas.
La anomalía negativa de geopotencial (círculo azul) al suroeste de la Península podría estar relacionada con la formación o aproximación de una pequeña dana durante esa semana. Las depresiones aisladas en niveles altos (danas) pueden permanecer casi estacionarias durante varios días y favorecer episodios de tormentas intensas.
Pese a este aumento de la inestabilidad, el calor seguirá siendo protagonista. Las temperaturas continuarán situándose por encima de la media durante la segunda quincena, aunque todo apunta a que la última semana de agosto presentará valores más próximos a la climatología en gran parte del país.
Las tormentas podrían ser más extensas e intensas
La previsión subestacional de anomalías de precipitación del modelo europeo para la semana del 17 al 24 de agosto refuerza la idea de una atmósfera más dinámica. Las precipitaciones se situarían por debajo de lo habitual en el litoral gallego y en la cornisa cantábrica.
En cambio, aparecen anomalías positivas en toda la mitad sur peninsular, Baleares y Canarias, extendiéndose también por el Mediterráneo e Italia. Esta distribución es coherente con la posible presencia de bajas presiones en el entorno del suroeste peninsular y con una circulación más favorable para la formación de chubascos y tormentas en estas regiones.
Además, el Mediterráneo continúa registrando temperaturas superficiales en torno a 30 ºC en numerosos puntos. Este enorme contenido energético aporta grandes cantidades de humedad a la atmósfera y, si coincide con la llegada de aire frío en altura asociado a vaguadas o pequeñas danas, aumenta el riesgo de tormentas localmente muy intensas, con precipitaciones torrenciales, granizadas y fuertes rachas de viento.

Todo indica que la segunda mitad de agosto estará marcada por una atmósfera más activa y, aunque el calor no desaparecerá de golpe, la mayor frecuencia de vaguadas y posibles danas favorecerá un aumento de las tormentas. Este patrón podría afianzarse durante septiembre, aunque todavía existe una incertidumbre considerable debido al horizonte temporal de la predicción.