Así será el tiempo en España durante la última semana de agosto según el modelo europeo
Las previsiones subestacionales del modelo europeo apuntan a un final de agosto con cambios en los patrones de temperatura y lluvias en España, cuya responsable directa será una alteración de la circulación atmosférica.

La segunda quincena de agosto ha comenzado con un nuevo y breve episodio de calor extremo que ha afectado a buena parte de España. Durante los últimos dos días, los termómetros han superado ampliamente los 40 ºC en varias regiones del interior, aunque la situación atmosférica comenzará a cambiar de forma significativa a partir de hoy.
La llegada de una masa de aire más fresca asociada a una vaguada favorecerá la bajada de las temperaturas y el desarrollo de algunas tormentas durante los próximos días. Las temperaturas empezarán a descender por el oeste, mientras que el calor se intensificará en el valle del Ebro y el litoral mediterráneo, donde localmente podrían alcanzarse valores próximos a los 44 ºC en la provincia de Valencia.
No obstante, mañana el descenso térmico será generalizado en todo el país. Esta tendencia hacia un ambiente menos cálido y una atmósfera más dinámica durante la segunda mitad de agosto ya aparecía hace un par de semanas en las previsiones subestacionales del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF). Su última actualización nos permite ahora anticipar cómo podría terminar este mes.
Los descuelgues fríos ganarán terreno con un chorro polar más ondulado
El mapa de anomalías de geopotencial a 500 hPa del modelo europeo para la semana del 24 al 31 de agosto muestra la corriente en chorro más ondulada y desplazada hacia latitudes más bajas sobre el Atlántico y Europa occidental. Esta configuración facilita que las masas de aire más frescas alcancen la península Ibérica.

Además, sobre buena parte de la Península y Europa occidental aparece una anomalía negativa de geopotencial (colores azules) asociada a la presencia de una vaguada. Esta situación favorece una atmósfera más inestable, ya que facilita la llegada de aire más frío en niveles medios y altos y, por tanto, aumenta la probabilidad de chubascos y tormentas.
Por el contrario, las anomalías positivas de geopotencial (colores naranjas) relacionadas generalmente con dorsales y condiciones más estables, quedarían alejadas de nuestro territorio. De esta forma, es muy poco probable que durante la última semana de agosto se situase sobre España una dorsal subtropical persistente como las responsables de los grandes episodios de calor de este verano.
Temperaturas hasta 6 ºC por debajo de la media y más lluvias
Los cambios previstos en la circulación atmosférica afectan a las previsiones de temperatura y precipitación. El mapa subestacional del ECMWF muestra anomalías térmicas negativas en prácticamente toda la Península durante la última semana de agosto, lo que indica que las temperaturas se situarían por debajo de los valores habituales para estas fechas.

En gran parte de la Península, las anomalías se situarían entre 1 y 3 ºC por debajo de la media, aunque el descenso respecto a la climatología sería más acusado en algunas zonas del interior y oeste. En Extremadura, la Comunidad de Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Galicia podrían alcanzarse anomalías negativas de entre 3 y 6 ºC.
En cambio, Baleares presentaría valores mucho más próximos a los habituales para estas fechas, mientras que en Canarias las temperaturas quedarían ligeramente por encima de la media.
Por otra parte, el modelo europeo muestra anomalías positivas de precipitación (colores verdes) en Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, el norte de Aragón, Cataluña, Castilla y León, Extremadura y Baleares. Por el contrario, aparecen señales de precipitaciones inferiores a lo habitual (colores naranjas) en las cordilleras Béticas y otras áreas montañosas del este y sureste peninsular.

Al tratarse de una predicción subestacional, existe cierto grado de incertidumbre sobre la posición exacta y la intensidad de los posibles episodios de lluvia, por lo que habrá que seguir las próximas actualizaciones para concretar dónde y cuándo se producirán estos núcleos tormentosos.
El final de agosto estaría dominado por un patrón muy diferente al que nos ha tenido acostumbrados la atmósfera durante este verano: temperaturas más contenidas, una corriente en chorro más ondulada y una mayor facilidad para la llegada de vaguadas y episodios tormentosos.