Andrea Danta advierte: "El Mediterráneo acabará la canícula con temperaturas de hasta 6 ºC por encima de la media"
El mar Mediterráneo afronta el final de la canícula con temperaturas excepcionales, récords de hasta 33 ºC en Baleares y anomalías que podrían alcanzar los 6 ºC en algunas zonas.

El Mediterráneo está viviendo un verano extraordinariamente cálido, con temperaturas del agua que han alcanzado valores récord en algunos puntos. Una boya de Puertos del Estado situada frente a Sa Dragonera, en Mallorca, llegó a registrar 33,02 ºC el pasado miércoles, un máximo histórico para la cuenca occidental.
La situación no parece tener un alivio claro a corto plazo. Las aguas mediterráneas continuarán muy cálidas durante los próximos días y, de cara al final de la canícula, el modelo europeo mantiene anomalías de varios grados por encima de la media, especialmente en el Mediterráneo occidental y el entorno de Baleares.
El Mediterráneo mantiene un calor excepcional: aguas a más de 30 ºC
El calor acumulado durante las últimas semanas se refleja ya en las temperaturas del agua. El récord de 33,02 ºC de Dragonera es la muestra más extrema de una situación que afecta a buena parte del Mediterráneo occidental. En este sector ya hay zonas en las que las anomalías de la temperatura del mar superan los +4 ºC respecto a los valores medios de la época.
El calor permanecerá durante esta semana. Las últimas salidas de los modelos muestra un Mediterráneo ampliamente por encima de los 25 ºC esta próxima semana, hasta el viernes 14 de agosto, víspera del final de la canícula.

En diferentes áreas se alcanzarán o superarán los 30 ºC, con algunos máximos próximos a 31 ºC, con picos que serán superiores. Los valores más elevados se observan en el Mediterráneo central y oriental, con temperaturas de alrededor de 31 ºC en sectores próximos a las costas de Italia, mientras que también aparecen valores muy elevados alrededor de Chipre y el sector más oriental.
El entorno de las islas Baleares mantiene igualmente aguas muy cálidas, en línea con los registros excepcionales de los últimos días. Este escenario resulta especialmente llamativo porque se produce después de un mes de julio en el que el Mediterráneo ya alcanzó temperaturas récord en varios sectores.
Hasta 6 ºC de anomalía positiva para el final de la canícula
El dato más llamativo aparece cuando dejamos de mirar únicamente la temperatura absoluta y analizamos cuánto se desvía el mar respecto a lo habitual.

El mapa del modelo europeo para el final de la canícula muestra anomalías positivas muy importantes en prácticamente todo el Mediterráneo. Las zonas más destacadas se concentran en el Mediterráneo occidental, especialmente alrededor de Baleares, donde las anomalías rondan los 4 y 5 ºC.
La señal es todavía más extraordinaria al norte de Menorca, donde el modelo llega a dibujar valores de hasta 5 y 6 ºC respecto a la media, similares a las qiue se prevén en el golfo de Génova y el mar Tirreno. Es decir, el Mediterráneo no solo seguirá estando muy caliente en términos absolutos: el agua permanecerá extraordinariamente por encima de los valores normales para mediados de agosto.
Y esto ocurrirá precisamente cuando la canícula llegue a su fin, el 15 de agosto, con una ola de calor marina que está dejando registros excepcionales y contribuye a mantener unas condiciones muy cálidas en las zonas costeras.
Impactos meteorológicos y ambientales
Una mayor temperatura del agua favorece la evaporación y aumenta la disponibilidad de humedad en la atmósfera, de modo que, si coincide con situaciones inestables, puede alimentar tormentas y favorecer episodios de lluvias intensas. Sin embargo, el calor del mar por sí solo no provoca precipitaciones torrenciales.
La ola de calor marina en el mar Balear no tiene precedentes, se están alcanzando 30-31 °C a diario en las boyas de #Baleares
— Duncan Wingen (@DuncanWingen) August 8, 2026
️El pasado miércoles un dato inédito y rozando la ciencia ficción con 33 °C en la boya de Dragonera, ¡a 3 m de profundidad! Posible récord nacional pic.twitter.com/8wqy6gk4MP
Al mismo tiempo, las temperaturas excepcionalmente elevadas suponen un estrés para los ecosistemas marinos, afectando a especies como la Posidonia oceanica, corales y gorgonias, y favoreciendo cambios en la distribución de especies y la posible desaparición de muchas de ellas.