Las facturas de otoño: el campo saldrá a la calle ante el precio inasumible del gasóleo y los fertilizantes
El campo afronta un otoño marcado por el aumento de costes: gasóleo y fertilizantes encarecen las labores agrícolas. Las organizaciones agrarias preparan movilizaciones para reclamar soluciones.

El otoño llega al campo español con una nueva preocupación: el fuerte incremento de los costes de producción. El precio del gasóleo agrícola y de los fertilizantes está presionando fuertemente las cuentas de miles y miles de agricultores y ganaderos justo cuando comienzan algunas de las campañas más importantes del calendario.
Ante esta situación, las organizaciones profesionales agrarias han anunciado movilizaciones en distintos puntos del país.
Un gasóleo cada vez más caro
El combustible se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación. Según los últimos datos difundidos por EFEAgro a partir de las referencias del Ministerio de Agricultura, el precio medio ponderado del gasóleo B se situó en 1,405 euros por litro a comienzos de septiembre, un 45,6 % por encima de la referencia previa al inicio de la guerra en Irán.
HASTA AQUÍ.
— Asaja Nacional (@AsajaNacional) September 19, 2026
El gasóleo agrícola, un 48% más caro que hace un año.
Solo mover la tierra este otoño: +200 M.
ASAJA, COAG y UPA anunciamos movilizaciones inmediatas en toda España.
El campo está unido. Y se moviliza.@La_COAG @UPA_Federal#ElCampoSeMoviliza
Pocos días después, el precio medio llegó a 1,464 euros por litro, según datos publicados por EFEAgro. La cifra supone un 51,7 % más respecto al nivel registrado antes del conflicto.
Para una explotación agrícola, esta subida no afecta únicamente al momento de repostar. El gasóleo está presente en buena parte de las labores: preparación del terreno, siembra, tratamientos, recolección y transporte. Cuando el precio del combustible aumenta, el impacto termina trasladándose a prácticamente toda la estructura de costes.
Fertilizantes: otra factura que preocupa
A esta situación insostenible, se suma el encarecimiento de los fertilizantes. Su utilización resulta especialmente importante en cultivos extensivos y en numerosas producciones agrícolas, por lo que cualquier incremento repercute directamente sobre la planificación económica de las explotaciones.
En marzo, COAG calculó que la subida conjunta del gasóleo agrícola y de la urea estaba generando un sobrecoste de unos 2,4 millones de euros diarios para el campo español. La organización estimaba entonces que el encarecimiento de la urea había alcanzado el 20 %, mientras el gasóleo agrícola aumentaba un 41 % en una semana.

La situación ha continuado generando preocupación durante todo el verano, Unión de Uniones señaló en agosto que, entre enero y julio, sus cálculos apuntaban a incrementos del 25 % en el gasóleo y del 12 % en los fertilizantes.
El campo anuncia movilizaciones
Ante esta evolución de costes, las principales organizaciones agrarias, ASAJA, COAG y UPA, anunciaron el 18 de septiembre movilizaciones en toda España para reclamar respuestas ante el aumento insostenible de los costes.
En Aragón, ARAGA, ASAJA, UAGA y UPA ya comunicaron su adhesión a la convocatoria nacional. Las organizaciones aragonesas han relacionado el encarecimiento del combustible y los fertilizantes con una rentabilidad cada vez más ajustada de las explotaciones.
También se han anunciado movilizaciones territoriales, ASAJA Castilla-La Mancha, por ejemplo, ha convocado una concentración en Toledo para el 6 de octubre, en la que uno de los asuntos centrales será el incremento de los costes de producción.

Un otoño decisivo para muchas explotaciones
El calendario agrícola añade presión, y las movilizaciones llegan cuando comienzan o se preparan campañas como las siembras y la recolección de determinados cultivos, mientras se acerca también la campaña de la aceituna.
Mientras las organizaciones agrarias reclaman medidas, el Gobierno ha abierto una ronda de contactos con el sector. El Ministerio de Agricultura ha convocado a las organizaciones agrarias y a las cooperativas agroalimentarias para abordar el impacto del encarecimiento energético, mientras Economía mantiene reuniones con representantes de la industria alimentaria, el comercio de materias primas y los fabricantes de fertilizantes.
El problema, por tanto, no se limita a una factura más elevada en la explotación. Gasóleo, fertilizantes y otros insumos forman parte de una cadena de costes que condiciona las decisiones de siembra, inversión y producción.
Este otoño, el campo español vuelve a poner sobre la mesa una cuestión esencial para el sector: cómo mantener la actividad agrícola cuando producir cuesta cada vez más.