Alertan de la proliferación del mosquito verde en la vid tras la vendimia y piden extremar la vigilancia
Tras la vendimia, el mosquito verde de la vid puede seguir activo y debilitar las cepas. Detectarlo a tiempo resulta clave para evitar daños y pérdidas en la próxima campaña.

La vendimia no siempre marca el final de los problemas sanitarios del viñedo, aunque sí los disminuye. En esta etapa del ciclo productivo de la vid, aunque los racimos ya hayan salido de la parcela, el mosquito verde puede continuar activo sobre las hojas y afectar al estado de las cepas. Por ello, los agricultores deben mantener la vigilancia durante las semanas posteriores a la recolección.
Un pequeño insecto que puede causar grandes daños
El mosquito verde de la vid es un insecto de pequeño tamaño que se alimenta de los tejidos vegetales, principalmente de las hojas. Su presencia puede pasar desapercibida al principio, pero las picaduras dificultan el correcto funcionamiento de la planta.
Los daños suelen comenzar en los bordes de las hojas, que adquieren una tonalidad amarillenta o rojiza. Con el avance de la infestación, estas zonas pueden secarse y terminar afectando a buena parte del limbo. En ataques importantes, la cepa pierde superficie foliar activa y reduce su capacidad para realizar la fotosíntesis, lo cual se convierte en el gran problema.
VID: especial atención al aumento de la población e incidencia del mosquito verde. Actualmente se observan decoloraciones marginales en las hojas, pudiendo afectar negativamente al desarrollo y maduración de los racimos. pic.twitter.com/wBP3yOX0jj
— RAIF_noticias (@RAIF_noticias) July 31, 2018
Este problema resulta especialmente relevante después de la vendimia, cuando la planta todavía necesita mantener sus hojas en buen estado para completar la maduración de la madera y acumular reservas de cara a la siguiente campaña.
¿Por qué sigue activo tras recoger la uva?
La retirada de los racimos no elimina automáticamente las poblaciones de mosquito verde. Mientras las condiciones ambientales sean favorables y exista vegetación disponible, el insecto puede continuar alimentándose y reproduciéndose.
Además, las temperaturas suaves del final del verano y el comienzo del otoño pueden prolongar su actividad. En determinadas parcelas, la presencia de malas hierbas, restos vegetales o vegetación próxima también puede contribuir a mantener poblaciones que posteriormente se desplazan hacia las cepas.
Por este motivo, conviene no dar por terminada la vigilancia sanitaria con la entrada de la vendimia. El viñedo sigue siendo un cultivo vivo y necesita atención hasta el final del ciclo vegetativo.
¿Cómo identificar sus síntomas en las hojas?
Uno de los primeros pasos consiste en revisar periódicamente las hojas, especialmente en las zonas donde se hayan observado problemas durante la campaña.
También es importante observar si existe presencia de insectos pequeños al mover suavemente las hojas. Aunque es importante saber que, los síntomas visuales no siempre permiten identificar por sí solos la causa del daño, ya que pueden confundirse con otras alteraciones fisiológicas o sanitarias.

Ante la duda, lo recomendable es consultar con un técnico agrícola o con los servicios de asesoramiento de la zona, ya que una identificación correcta permite evitar tratamientos innecesarios y elegir la estrategia más adecuada.
La vigilancia, clave después de la vendimia
Tras la recolección de las uvas, los viticultores deben continuar con las inspecciones del viñedo.
- Revisar el estado de las hojas
- Comprobar la evolución de los síntomas y prestar atención a la presencia de insectos
- Mantener una buena gestión de la vegetación de la parcela.
- Control de las malas hierbas
- Seguimiento de las zonas próximas al cultivo
Todos estos puntos pueden formar parte de una estrategia de manejo integrada, siempre adaptada a las condiciones concretas del viñedo.
No obstante, cualquier intervención fitosanitaria debe realizarse únicamente cuando esté justificada y conforme a las recomendaciones técnicas y a la normativa vigente. No se trata de tratar por rutina, sino de actuar cuando exista un riesgo real para la plantación.
Proteger la cepa pensando en la próxima campaña
El mosquito verde no solo representa un problema estético en las hojas. Si el ataque es intenso, puede comprometer la actividad vegetativa de la cepa y dificultar la acumulación de reservas necesarias para afrontar el invierno.
Por ello, la vigilancia posterior a la vendimia debe entenderse como una parte más del manejo del viñedo. Una cepa que termina el ciclo con un buen estado foliar tendrá mejores condiciones para afrontar el reposo invernal y comenzar la próxima campaña.
La guía GIP de vid recomienda para el control de mosquito verde, la utilización de placas cromotrópicas amarillas que permite la detección precoz de la plaga y conocer su curva poblacional, determinando con ello el momento más favorable para realizar un posible tratamiento.#vid pic.twitter.com/FfEGlCBken
— RAIF_noticias (@RAIF_noticias) June 30, 2023
En definitiva, la vendimia no significa que el viñedo deje de necesitar cuidados. Mantener la atención sobre el mosquito verde, identificar sus síntomas y actuar con criterio puede marcar la diferencia entre una parcela que llega debilitada al invierno y otra que conserva su potencial productivo para el año siguiente.