El pueblo de Guadalajara donde la Princesa de Éboli vivió encerrada durante once años en un palacio del siglo XVI

A pocos kilómetros de las rutas turísticas más conocidas de Guadalajara, Pastrana conserva palacios, conventos, tapices históricos y una gastronomía ligada a la tradición alcarreña.

Pastrana es uno de los destinos históricos de Guadalajara que merece una visita por su Palacio Ducal, donde permaneció encerrada la Princesa de Éboli durante once años.
Pastrana es uno de los destinos históricos de Guadalajara que merece una visita por su Palacio Ducal, donde permaneció encerrada la Princesa de Éboli durante once años.

La provincia de Guadalajara cuenta con numerosas localidades que conservan las huellas de su pasado, aunque no todas reciben la misma atención turística. Más allá de Sigüenza, en plena comarca de La Alcarria, se encuentra Pastrana, una villa de calles estrechas y trazado medieval cuyo patrimonio reúne palacios, iglesias y conventos vinculados a algunos de los episodios más conocidos de la historia de España.

Sus calles mantienen la huella de personajes vinculados a la literatura, la nobleza y la religión. Quevedo, Moratín y Camilo José Cela dedicaron referencias a esta población alcarreña, que también ocupa un lugar destacado en las páginas de su libro “Viaje a la Alcarria”. Su patrimonio y su pasado explican por qué merece figurar entre las visitas más recoimendables de la provincia.

Pastrana, el pueblo de Guadalajara declarado Conjunto Histórico Artístico

Situada en la vega del río Arlés, entre los cursos del Tajo y el Tajuña, Pastrana pertenece a la provincia de Guadalajara y forma parte de Castilla-La Mancha. Su reducido tamaño contrasta con la cantidad de edificios históricos que conserva. El reconocimiento como Conjunto Histórico Artístico responde precisamente a esa concentración de patrimonio civil y religioso.

Uno de los inmuebles que merece atención es la Colegiata, cuya construcción original data del siglo XIV. Posteriormente recibió distintas intervenciones, entre ellas una portada gótica del XV y una reforma de gran alcance durante el XVII. El resultado final, el actual, es un conjunto de elementos de sus diferentes etapas arquitectónicas.

Por las calles del casco histórico se suceden también antiguas casas señoriales y algunos edificios que en su día tuvieron funciones administrativas y religiosas. Entre ellos figuran la Casa del Caballero Calatravo, el Palacio de los Burgos, la Casa del Concejo, la Casa de los Canónigos y la Casa de la Inquisición. A este conjunto se suma la Fuente de los Cuatro Caños, reconocible por su pilón hexagonal, sus cuatro mascarones y el remate de piedra con una cruz de hierro.

El Palacio Ducal de Pastrana y los años de encierro de la Princesa de Éboli

La visita a Pastrana tiene uno de sus puntos principales en el Palacio Ducal, situado en la Plaza de la Hora, junto a los restos de la antigua muralla medieval. El arquitecto y escultor Alonso de Covarrubias recibió el encargo de diseñar este edificio, levantado durante el siglo XVI. Su arquitectura renacentista incorpora numerosos detalles manieristas y una portada inspirada en el Alcázar de Toledo.

El Palacio Ducal de Pastrana fue construido en el siglo XVI y pasó a la historia por ser el lugar donde Felipe II mantuvo recluida a la Princesa de Éboli entre 1581 y 1592.
El Palacio Ducal de Pastrana fue construido en el siglo XVI y pasó a la historia por ser el lugar donde Felipe II mantuvo recluida a la Princesa de Éboli entre 1581 y 1592.

La historia del inmueble está ligada a Ana de Mendoza y de la Cerda, conocida como la Princesa de Éboli. Felipe II ordenó su confinamiento en el palacio en 1581, donde permaneció hasta 1592. La decisión estuvo relacionada con los conflictos y las intrigas cortesanas en las que se vio implicada. Su estancia convirtió esta residencia nobiliaria en uno de los lugares más conocidos de la localidad.

Dentro del edificio destaca la denominada Cámara de la Reja Dorada, situada en la torre oriental, donde estuvo recluida la aristócrata. El palacio cuenta con una plaza de armas y conserva la distribución propia de las antiguas residencias ducales. Definitivamente, su historia quedó marcada por el paso de la Princesa de Éboli, que pasó allí los últimos años de su vida bajo la vigilancia impuesta por Felipe II.

Qué comer en Pastrana: cordero, migas y miel de La Alcarria

La visita a Pastrana también permite conocer la gastronomía tradicional de esta parte de Guadalajara. Los restaurantes de la localidad ofrecen recetas propias de la cocina alcarreña, con especial presencia de las carnes y los platos elaborados a partir de ingredientes habituales en el medio rural. El cordero se prepara asado o en caldereta, y figura entre las opciones más representativas.

La miel de La Alcarria es uno de los productos más conocidos de Pastrana y puede encontrarse en distintas variedades, como la de romero.
La miel de La Alcarria es uno de los productos más conocidos de Pastrana y puede encontrarse en distintas variedades, como la de romero.

En las mesas de Pastrana tampoco faltan platos como las migas, las gachas, el morteruelo y las recetas de caza y pescado. Además, en las pastelerías locales se pueden encontrar bizcochos borrachos y yemas de Santa Teresa, un dulce que también es típico de Ávila.

Antes de terminar el recorrido, otro producto merece atención: la miel de La Alcarria. Se comercializa en distintas variedades, entre ellas la de romero, y también pueden encontrarse productos derivados como el polen y la jalea real. Es una de las compras habituales para quienes visitan Pastrana y quieren llevarse un producto vinculado a la tradición gastronómica de esta comarca de Guadalajara.