El valle inundado por un embalse en el norte de España que todos confunden con los fiordos de Noruega

¿Sabías que en España existe un paisaje que muchos confunden con Escandinavia? En León se esconde un rincón con una impactantes historia donde la montaña y el agua crean una estampa única.

El actual entorno de Riaño gira en torno a su embalse
El actual entorno de Riaño gira en torno a su embalse

En plena montaña oriental de León se esconde uno de los paisajes más inesperados de la península, los llamados fiordos leoneses. Un escenario que recuerda, salvando las distancias, a los grandes entrantes de mar del norte de Europa, pero que en realidad tiene un origen muy distinto.

El actual entorno de Riaño gira en torno a su embalse, una enorme lámina de agua que cubre lo que hasta finales de los años 80 eran pueblos llenos de vida. El 31 de diciembre de 1987, nueve localidades, Riaño, Anciles, Salio, Huelde, Éscaro, La Puerta, Burón, Pedrosa del Rey y Vegacerneja, quedaron anegadas por las aguas del río Esla.

Un pueblo nuevo con memoria antigua

Aquella fecha marcó un antes y un después en la zona, obligando a sus habitantes a reinventarse tras su oposición y lucha para impedir que se inundaran sus hogares, en uno de los valles más bonitos de León y del norte de España. Hoy, el nuevo Riaño muestra cómo conservar la identidad pese a los cambios. La plaza de Cimadevilla actúa como un auténtico museo al aire libre donde se reconstruyen elementos tradicionales de la vida en la montaña.

La iglesia de Santa Águeda, trasladada piedra a piedra desde el antiguo Pedrosa del Rey, simboliza ese esfuerzo por no perder las raíces. A su alrededor, el Museo Etnográfico recoge piezas que van desde la Prehistoria hasta épocas más recientes, mostrando oficios, costumbres y hasta la mitología leonesa.

Otro de los rincones más especiales es la ermita de Nuestra Señora del Rosario, que hoy se alza en un promontorio con vistas privilegiadas. A su lado se encuentra el conocido como “el banco más bonito de León”, desde el que se contemplan los imponentes picos Gilbo y Yordas, dos de los grandes iconos del paisaje.

Navegar por los fiordos de Riaño

La mejor forma de entender por qué este lugar recibe el sobrenombre de fiordos leoneses es recorrerlo desde el agua. Desde el embarcadero de Riaño parten rutas en catamarán que permiten adentrarse en este paisaje de montañas que caen abruptamente sobre el embalse.

Durante el recorrido, el visitante navega literalmente sobre el antiguo Riaño, sumergido a unos 65 metros de profundidad. El trayecto atraviesa zonas como Anciles y ofrece vistas únicas de enclaves naturales como el valle de Redondo o el frondoso bosque de Tendeña.

Desde el embarcadero de Riaño parten rutas en catamarán que permiten adentrarse en este paisaje de montañas que caen abruptamente sobre el embalse
Desde el embarcadero de Riaño parten rutas en catamarán que permiten adentrarse en este paisaje de montañas que caen abruptamente sobre el embalse

Uno de los momentos más llamativos es la aparición del pico Yordas, que con casi 2.000 metros se convierte en el gran protagonista. Además, en la distancia es posible observar bisontes europeos en una reserva cercana, un detalle que añade aún más singularidad a la experiencia.

Senderos, miradores y leyendas

Más allá del agua, Riaño invita a recorrer sus senderos. Uno de los más emotivos es el Paseo del Recuerdo, un itinerario de unos 900 metros que bordea la ladera sur del pueblo. A lo largo del camino, paneles informativos muestran fotografías y explicaciones de los pueblos que hoy yacen bajo el embalse.

Para quienes buscan panorámicas espectaculares, el mirador de las Biescas ofrece una de las mejores vistas del entorno, especialmente hacia el estrechamiento de Bachende. Y si lo que se quiere es una experiencia diferente, el columpio gigante del alto de Valcayo permite balancearse a ocho metros de altura con las montañas como telón de fondo.

El territorio también está impregnado de leyendas. Una de las más conocidas es la de la Vieja del Monte, un personaje mítico muy presente en la tradición local. Su cueva, accesible mediante una ruta sencilla desde Carande, es una de las excursiones más populares, especialmente para familias.

Los fiordos de León son un lugar cargado de memoria, donde la naturaleza y la historia reciente conviven de forma única. El embalse transformó por completo el valle, pero también dio lugar a uno de los enclaves más sorprendentes del interior de España.

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