El bosque más antiguo de España oculta un ecosistema milenario en el corazón de Galicia

Ha resistido glaciaciones, cambios climáticos y el paso de miles de años hasta convertirse en uno de los bosques más singulares de Europa. ¿Qué hace tan especial a este rincón de Galicia?

Los científicos consideran que este bosque ha permanecido en el mismo enclave desde el final de la última glaciación
Los científicos consideran que este bosque ha permanecido en el mismo enclave desde el final de la última glaciación

En las montañas de Ourense se conserva un bosque excepcional que ha logrado sobrevivir a los grandes cambios climáticos de la Tierra. Su origen se remonta a la última glaciación y hoy constituye uno de los ecosistemas más antiguos y valiosos de España.

Se trata del Teixadal de Casaio, un bosque situado en el macizo de Pena Trevinca que alberga una de las mayores concentraciones de tejos centenarios de Europa y está considerado uno de los mejores ejemplos de bosque relicto de la Península Ibérica.

Aunque algunos de sus árboles tienen varios siglos de vida, lo que realmente convierte a este lugar en un espacio único es la antigüedad de su ecosistema. Los científicos consideran que este bosque ha permanecido en el mismo enclave desde el final de la última glaciación, sobreviviendo a los cambios climáticos que transformaron el paisaje europeo durante miles de años.

Un superviviente de la última glaciación

El Teixadal de Casaio recibe la denominación de bosque relicto, un término utilizado para describir aquellos ecosistemas que conservan especies vegetales propias de épocas climáticas pasadas y que han logrado mantenerse gracias a unas condiciones ambientales muy específicas.

Hace decenas de miles de años, durante los periodos glaciares, el tejo era una especie mucho más abundante en Europa. Sin embargo, cuando las temperaturas comenzaron a aumentar y los hielos retrocedieron, otras especies como robles, hayas o abedules fueron ocupando gran parte del territorio, relegando al tejo a pequeños refugios naturales.

Uno de esos refugios es precisamente el Teixadal de Casaio. Su orientación, la elevada humedad y el aislamiento que proporcionan las montañas de Pena Trevinca permitieron que este bosque escapara a los cambios que transformaron el resto del paisaje, conservando hasta hoy una composición vegetal muy similar a la de hace miles de años.

Más de 400 tejos centenarios mantienen vivo el bosque

En la actualidad, este espacio natural alberga más de 400 tejos, muchos de ellos con edades que superan los 400 años. Sus troncos retorcidos y de gran diámetro son uno de los rasgos más llamativos del paisaje.

Este espacio natural alberga más de 400 tejos
Este espacio natural alberga más de 400 tejos

Sin embargo, los expertos recuerdan que el verdadero valor del Teixadal no reside únicamente en la edad de sus árboles, sino en la continuidad del bosque como ecosistema. A medida que los ejemplares más antiguos desaparecen de forma natural, nuevos tejos crecen bajo su protección y ocupan su lugar, garantizando la supervivencia del bosque generación tras generación.

Junto a los tejos también prosperan acebos, robles, fresnos, serbales y abedules, formando un mosaico forestal de enorme riqueza biológica que sirve de refugio para numerosas especies de fauna y flora propias de la montaña atlántica.

Un enclave privilegiado en Galicia

El Teixadal de Casaio se encuentra en la vertiente norte del macizo de Pena Trevinca, la cadena montañosa más elevada de Galicia. El bosque ocupa una ladera situada a unos 1.350 metros de altitud, protegido por las montañas que culminan en Pena Trevinca, con 2.127 metros de altura. La combinación de bajas temperaturas, abundantes precipitaciones y una elevada humedad ambiental ha favorecido la conservación de este singular ecosistema durante miles de años.

Su difícil acceso también ha sido determinante. El aislamiento geográfico ha limitado históricamente la explotación forestal, permitiendo que el bosque llegue hasta nuestros días con un elevado grado de naturalidad.

Por este motivo, el Teixadal forma parte de un espacio protegido y las visitas deben realizarse respetando los senderos habilitados para evitar daños sobre un ecosistema especialmente frágil.

Muy cerca del bosque se conservan los restos de las antiguas minas de Valborraz
Muy cerca del bosque se conservan los restos de las antiguas minas de Valborraz

El paisaje que rodea al Teixadal no solo destaca por su riqueza natural. Muy cerca del bosque se conservan los restos de las antiguas minas de Valborraz, donde durante la Segunda Guerra Mundial se extrajo wolframio, un mineral estratégico utilizado en la fabricación de armamento. La actividad minera dejó una profunda huella en la zona, aunque el bosque consiguió mantenerse prácticamente intacto gracias a su ubicación en una ladera de difícil acceso.