Así es la impresionante migración invernal de grullas a 1 hora de Zaragoza: uno de los mayores espectáculos de Aragón
Cada invierno, decenas de miles de grullas comunes convierten la laguna de Gallocanta en un espectáculo natural. A apenas una hora de Zaragoza, este ritual migratorio ofrece uno de los escenarios más bellos de Aragón en estos fríos meses.

Con la llegada del frío, cuando los campos del norte de Europa comienzan a helarse y los días se acortan, un fenómeno natural de enorme belleza se repite año tras año en el corazón del Sistema Ibérico.
La laguna de Gallocanta, un municipio aragonés de apenas 133 habitantes, perteneciente a la comarca del Campo de Daroca, se convierte en el epicentro de una de las migraciones de aves más espectaculares de la península ibérica: la llegada masiva de la grulla común (Grus grus).
Este humedal, situado entre las provincias de Zaragoza y Teruel, es el mayor lago salino natural de la península y un enclave esencial en las rutas migratorias europeas.
LAGUNA DE GALLOCANTA #Zaragoza #Teruel
— Germán S.G. (@ingeododo) February 8, 2024
Laguna endorreica con una profundidad de sus aguas que se encuentra en torno a los 45-50 cm, aunque en época de aguas altas puede llegar hasta los 2 m. Se encuentra conectada a los acuíferos de los zona️ pic.twitter.com/LupuoB2408
Cada invierno, entre octubre y febrero, puede acoger a más de 50.000 grullas, que encuentran aquí alimento, descanso y refugio antes de continuar su viaje hacia el sur o, ya avanzada la temporada, iniciar el regreso a sus zonas de cría en el norte.
Un viaje épico a través de Europa
Las grullas que llegan a Gallocanta proceden principalmente de Escandinavia, Alemania y países del este de Europa. Su migración es un viaje épico de miles de kilómetros que realizan volando en grandes bandadas, en formaciones en “V”, para ahorrar energía.

Durante el trayecto, realizan paradas estratégicas en humedales y zonas agrícolas donde pueden alimentarse de granos, semillas e invertebrados. Gallocanta es uno de esos puntos clave. Sus extensas llanuras cerealistas y la propia laguna ofrecen las condiciones ideales para que las grullas pasen el invierno.
Al amanecer, las aves abandonan la laguna en ruidosos grupos para alimentarse en los campos cercanos, mientras que, al atardecer, regresan al agua para dormir, protagonizando uno de los momentos más impresionantes para quienes tienen el privilegio de poder observarlas.
Un espectáculo sonoro y visual
Quien visite Gallocanta en invierno difícilmente olvidará esa experiencia. El trompeteo constante de miles de grullas resonando en el aire; el cielo, al alba, llenándose de siluetas oscuras que despegan entre la niebla; y, al ocaso, las bandadas regresando teñidas por los tonos rojizos del sol poniente.

Este ritual diario resulta un gran atractivo para fotógrafos, ornitólogos y amantes de la naturaleza, que cuentan con observatorios y rutas señalizadas que permiten disfrutar del espectáculo sin molestar a las aves, lo que resulta fundamental para garantizar su bienestar y la conservación del espacio.
Un espacio protegido de gran valor ecológico
La laguna de Gallocanta está considerada Reserva Natural Dirigida y forma parte de la Red Natura 2000. Una figura de protección ambiental que no solo es importante para las grullas.

Y es que, este espacio también alberga numerosas especies de aves acuáticas y esteparias, algunas de ellas amenazadas. Su conservación es clave para mantener el equilibrio ecológico de la zona y asegurar que este fenómeno migratorio siga produciéndose en el futuro.
Por eso, las administraciones y asociaciones locales trabajan desde hace años en programas de seguimiento, educación ambiental y turismo sostenible. Gracias a ello, la migración de las grullas se ha convertido también en un motor económico para los pequeños pueblos del entorno, especialmente durante los meses de invierno.
Cuándo y cómo visitar Gallocanta
A tan solo una hora de Zaragoza, Gallocanta ofrece una oportunidad única para reconectar con la naturaleza y ser testigo de uno de los grandes espectáculos naturales de Aragón.
Ver la migración de las grullas en la Laguna de Gallocanta, en Aragón, está entre los mayores espectáculos de la naturaleza en el continente europeo. No se le da el valor que este sitio merece. pic.twitter.com/EEWslDG78D
— elrincondesele (@elrincondesele) February 18, 2024
El mejor momento para observar la migración suele ser entre noviembre y enero, aunque las fechas pueden variar según la climatología. Las primeras grullas llegan en otoño, y los mayores censos suelen registrarse en pleno invierno.
Para disfrutar plenamente de la experiencia, se recomienda madrugar o acudir al atardecer, llevar ropa de abrigo, prismáticos y, sobre todo, respetar las normas del espacio protegido.
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