Las plagas vegetales y el cambio climático

Según multitud de estudios que se están llevando a cabo en los últimos años, el calentamiento del planeta está provocando la aparición de nuevas enfermedades y de nuevas plagas en el mundo vegetal, así como la expansión y propagación de otras ya existentes desde los trópicos hacia ambos polos.

Pedro Gavidia Pedro Gavidia 13 Dic 2018 - 08:39 UTC
Los tratamientos contra las plagas deben de ser constantes y extensos durante un periodo de tiempo concreto para ser efectivos.

Un gran número de plagas del mundo vegetal está muy relacionado con la climatología, por lo que la variación de los factores climáticos podría modificar su peligrosidad. La temperatura y la humedad pueden influir directamente en los ciclos de vida de los organismos plaga, en su supervivencia en el exterior de las plantas (medio que las rodea) y en el proceso de infección. La variación del clima de un año a otro dificulta el control de estas enfermedades. Los agentes patógenos de las plantas se pueden adaptar en poco tiempo al cambio global, debido a su corto tiempo de generación y a sus eficaces mecanismos de dispersión y propagación.

El aumento de la temperatura media del planeta causará un incremento del deshielo glaciar y por lo tanto, un aumento del nivel del mar. Nos obstante, no será la única consecuencia, ya que se modificará el régimen de precipitaciones y, por tanto, de las corrientes fluviales. Por lo tanto, las modificaciones en el ciclo del agua derivarán en bruscos cambios en los ecosistemas, que provocarán una diferente distribución de los agentes patógenos causantes de la expansión de nuevas plagas y enfermedades.

Enfermedades transmitidas por plagas en expansión por el cambio climático

La Xylella Fastidiosa, responsable del llamado “ébola del olivo”, es una bacteria aeróbica, cuyo óptimo de desarrollo se da con temperaturas comprendidas entre los 26 y los 28ºC. Se encuentra en el xilema de las especies afectadas, multiplicándose hasta llegar en muchos casos a obstruir los vasos e impedir el flujo de savia bruta, por lo que sus síntomas son parecidos a los típicos de carencia de nutrientes o escasez de agua. Hasta la actualidad, Italia es el país más afectado, acabando con la vida de más de un millón de plantas en 2013. En España se han detectado los primeros casos desde el año 2016 en las Islas Baleares, Madrid y zonas de la Comunidad Valenciana.

La plaga de la "Procesionaria" debilita de forma destacada los ejemplares de pinos y robles a los cuales afecta.

La "Procesionaria" del roble y del pino, es una especie que deposita sus huevos en las hojas de ambas especies, siendo devoradas por sus orugas. Así mismo, los pelos que cubren el cuerpo de dichas orugas son muy venenosos, provocando serias reacciones alérgicas de todo tipo a una buena parte de la población humana, tales como picores y sarpullidos, dificultades respiratorias y graves reacciones alérgicas. Su población se está extendiendo en los últimos años desde la zona Mediterránea europea hacia zonas más septentrionales del continente.

Las especies del género Pomacea o “caracoles manzana” son moluscos gasterópodos pertenecientes a la familia Ampullariidae, que suelen provocar importantes plagas invasoras. Es una plaga muy peligrosa, debido a su alta voracidad y resistencia, provocando importantes pérdidas y daños en los arrozales. Así mismo, estos caracoles atacan de forma directa a las plantas acuáticas y algas por depredación, deteriorando los ecosistemas acuáticos y modificando en gran medida el estado de dichos espacios y sus funciones.

El Picudo Rojo está provocando la muerte de multitud de palmeras en los últimos años.

El Picudo Rojo, es un insecto que supone una de las plagas emergentes más importantes a las que nos enfrentamos actualmente en nuestro país. Las hembras ponen los huevos escondidos en heridas no selladas de la palmera, o entre las bases de las hojas. Los daños son provocados posteriormente por las larvas, al alimentarse de los tejidos más tiernos, mientras que los ejemplares adultos durante su desplazamiento, dispersan la especie y colonizan nuevos territorios. Es la plaga que actualmente supone una mayor amenaza para las palmeras, incluidas las situadas en zonas turísticas.

En definitiva, es imprescindible ser constantes en la vigilancia y la prevención de nuevos focos de todo tipo de plagas de reciente aparición. Si las acciones que se lleven a cabo son aisladas y dispersas o, se desarrollan por parte de gente poco formada y preparada, cualquier medida que se lleve a cabo para erradicarlas y eliminarlas será poco efectiva y favoreceremos todavía más la expansión de dichas plagas.

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