El enigma que desafía la física: por qué el agua caliente puede congelarse antes que la fría en tu congelador

¿Sabías que el líquido caliente puede solidificarse antes que el frío? Este fenómeno, que desafía la lógica común, esconde un secreto físico fascinante que hoy te revelamos paso a paso.

El agua a alta temperatura se transforma en cristales de hielo con una rapidez superior a la del líquido frío. Esta anomalía física, denominada efecto Mpemba, demuestra que el calor puede acelerar la congelación en ciertos escenarios.
El agua a alta temperatura se transforma en cristales de hielo con una rapidez superior a la del líquido frío. Esta anomalía física, denominada efecto Mpemba, demuestra que el calor puede acelerar la congelación en ciertos escenarios.

Imagínate la escena: alguien lanza un recipiente con líquido caliente al aire gélido y, de repente, se transforma en cristales sólidos. Este truco visual, tan popular en plataformas digitales, esconde una realidad física que choca frontalmente con lo que nos dicta el sentido común. Lo más impactante no es la belleza del momento, sino la certeza de que si ese mismo líquido hubiera estado tibio, el resultado no sería tan veloz. Es un espectáculo visual que esconde una de las mayores paradojas de la ciencia clásica.

Bajo el nombre de efecto Mpemba reside una rareza térmica: la facultad del líquido caliente para transformarse en hielo antes que el templado. Dicha paradoja, que ya intrigó a sabios como Aristóteles, cobró relevancia actual gracias a Erasto Mpemba, el estudiante tanzano que en 1963 rescató esta incógnita científica del olvido.

Estamos ante un suceso que contradice las leyes que creemos conocer sobre la naturaleza. Se denomina técnicamente como efecto Mpemba y establece que, bajo ciertos escenarios muy concretos, una masa de agua con una temperatura elevada tiene la capacidad de alcanzar el estado de solidificación con una presteza superior a la de una muestra mucho más fría. No es un error de medición, sólo un comportamiento genuino del agua que rompe los esquemas mentales tradicionales.

Efecto Mpemba y la paradoja de la congelación rápida

Para comprender este enigma, es vital subrayar que no sucede siempre de forma genérica. Si metemos en el congelador un vaso a treinta y cinco grados con otro a cinco, la lógica se impone y el más frío se congelará antes. Sin embargo, cuando la brecha térmica es más amplia, como entre los setenta y los noventa grados, la magia de la física entra en juego de manera sorprendente. Es necesario que exista una disparidad de energía calórica lo suficientemente grande para que los mecanismos internos del fluido actúen de esta manera tan peculiar.

La clave reside en que el calor extremo altera las reglas del juego dentro del recipiente de forma drástica. Al existir una diferencia de temperatura tan marcada respecto al entorno del congelador, se activan procesos internos que aceleran la pérdida de energía del sistema. La dinámica de los fluidos se vuelve entonces mucho más agresiva, buscando el equilibrio térmico con una desesperación física asombrosa.

Lo que realmente descoloca es que el líquido que “debería" tardar más en enfriarse acaba cruzando la meta del estado sólido en primer lugar. Este comportamiento desafía nuestra percepción diaria de cómo se transmite la energía térmica en los objetos que nos rodean habitualmente. Se trata de una realidad física documentada que demuestra que, a veces, el camino más largo en grados resulta ser el más corto en tiempo.

De los sabios de la antigua Grecia al aula de Erasto en Tanzania

Este misterio no es precisamente un descubrimiento de la era moderna, pues ya rondaba la cabeza de los grandes pensadores de la historia. Figuras de la talla de Aristóteles, Descartes o Francis Bacon ya notaron que el agua caliente presentaba estas conductas erráticas. No obstante, al no hallar una respuesta sólida en su época, el asunto quedó relegado a un segundo plano, casi como un mito olvidado. Aquellas mentes privilegiadas se toparon con un muro teórico que no pudieron derribar, dejando el fenómeno en un limbo de siglos.

Todo cambió en la década de los sesenta gracias a la curiosidad de un joven estudiante llamado Erasto Mpemba. Durante sus prácticas de cocina en una escuela secundaria de Tanzania, observó que su mezcla para helado, introducida aún caliente en el refrigerador, se solidificaba antes que las de sus compañeros. Aquella observación casual fue el motor que rescató este fenómeno del olvido científico para llevarlo a las portadas académicas. Mpemba no aceptó la respuesta fácil de que era imposible y decidió preguntar a quienes sabían de leyes físicas.

El muchacho no se quedó de brazos cruzados y buscó la ayuda del profesor de física Denis Osborne para validar su teoría de campo. Juntos publicaron un estudio bajo el sugerente nombre de "Cool?" en una revista especializada, detallando cada prueba realizada con rigor. Fue así como el nombre de un estudiante africano quedó unido para siempre a uno de los enigmas más fascinantes de la termodinámica clásica.

La ciencia revela por qué el agua caliente se congela antes que la fría

La respuesta a por qué el agua caliente se congela antes se encuentra en la agitación de las moléculas. Cuando el líquido está a una temperatura superior, sus partículas vibran y se desplazan con una energía mucho más intensa, generando corrientes de convección internas. Este movimiento constante traslada el calor desde el corazón de la muestra hacia los bordes, facilitando una evacuación energética mucho más dinámica y eficiente.

Representación visual del efecto Mpemba donde el agua caliente se congela antes que la fría mediante un proceso de solidificación acelerada.
Representación visual del efecto Mpemba donde el agua caliente se congela antes que la fría mediante un proceso de solidificación acelerada.

Otro factor determinante es la reducción de la masa debido a la evaporación superficial, lo que disminuye la carga total de líquido a enfriar. Al mismo tiempo, el proceso de calentamiento previo suele expulsar los gases que estaban disueltos en el agua, facilitando así la creación de una estructura sólida. Menos masa y menos interferencias gaseosas se traducen en una velocidad de solidificación que deja atrás a las muestras más frías.

Incluso si intentamos frenar la evaporación tapando el recipiente con un film protector, el efecto persiste aunque sea de forma más tenue. Esto confirma que la transferencia de calor por convección es el motor principal que permite que el agua a noventa grados supere a la de ochenta. Al final, la ciencia demuestra que la complejidad de la materia siempre tiene una carta bajo la manga para dejarnos con la boca abierta.

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