"Ni raras, ni anecdóticas": así es la ciencia de las nevadas en las cumbres de Canarias
La nieve no es una de las señas de identidad del clima canario, pero cada año se producen nevadas en el archipiélago y a veces son abundantes. En el mes de enero de 1979 se produjeron varias muy destacadas.

Canarias no es, a priori, el mejor destino para ir a disfrutar de la nieve, sin embargo, todos los inviernos las zonas altas de las islas se cubren del blanco elemento, produciéndose algunos años grandes nevadas. Es bastante común que parte del invierno el Teide esté nevado, si bien hay ocasiones en que la mayor parte del Parque Nacional que corona esa emblemática montaña quede cubierta por la nieve.
La presencia de nieve en las islas Canarias está condicionada, sin duda, por el imponente relieve de las islas más montañosas, con cotas máximas en torno a los 1500 m en La Gomera y El Hierro, cerca de los 2000 m en Gran Canaria (Morro de la Agujereada con 1956 m), de los 2500 en La Palma (Roque de los Muchachos alcanzando los 2426 m) y los imponentes 3715 m del Teide, en la isla de Tenerife; el techo de España.
Situaciones propicias para que nieve en Canarias
Si bien no se puede afirmar que nevar en Canarias sea anecdótico (pues, tal y como hemos indicado, lo hace todos los años, prácticamente sin excepción), la nieve no es un hidrometeoro relevante en el archipiélago, salvo en contadas ocasiones, en que llega incluso a ser noticia. En tales casos, se convierte en un reclamo para miles de personas (tanto locales como turistas) que no pueden resistir la tentación de subir a las zonas isleñas cubiertas por ella.

La nieve en Canarias viene de la mano de vaguadas o borrascas que aportan aire muy frío y una elevada inestabilidad atmosférica. La mayoría de las veces cuando nieva lo hace por encima de los 2000 metros.
Tal y como escribió el recordado meteorólogo Inocencio Font Tullot (1914-2003) en uno de sus textos: “En Canarias sólo nieva en las cumbres, muy raramente a niveles inferiores a 1700 metros y prácticamente nunca por debajo de los 1200 metros.” Al hilo de lo anterior, algunas fuentes documentales ofrecen referencias a nevadas en cotas más bajas durante la Pequeña Edad de Hielo.
Añade Font que “En Izaña, el número medio de días de nieve al año es de once, que pueden tener lugar desde el 15 de octubre al 15 de mayo. Algunas nevadas pueden ser muy importantes, llegando a alcanzar la nieve más de un metro de espesor, y manteniéndose sobre el suelo durante varios días. Por término medio, en Las Cañadas el suelo está cubierto de nieve quince días al año. Nieves perpetuas no existen a ninguna altura. Incluso en el Pico del Teide hay muchos inviernos en que durante periodos de varias semanas la nieve sólo se mantiene en cavidades y lugares muy resguardado.”

En El tiempo atmosférico en las islas Canarias (SMN. Serie A, nº 26. Año 1956), Inocencio Font Tullot explica con detalle varias situaciones meteorológicas invernales que dejaron nieve en las islas Canarias, como la ocurrida en enero de 1953, cuya secuencia de mapas isobáricos reproducimos junto a estas líneas. Se observa el descolgamiento entre los días 11 y 15 de aquel mes de enero de una borrasca del frente polar, cuyos frentes asociados provocaron el temporal invernal, con lluvias y nevadas en el archipiélago.
Una larga lista de efemérides blancas
En las publicaciones que incluyen efemérides meteorológicas ocurridas en Canarias, no faltan las referencias a nevadas. Las encontramos, por ejemplo, en el trabajo: Cinco siglos de la temperie canaria, elaborado por Javier Arroyo y publicado por ACANMET en septiembre de 2009. Se indica que en el año 1924 nevó en verano, en pleno mes de julio, en Izaña, lo que supone la nevada más tardía registrada en ese centenario observatorio. Además, aquel año también nevó allí en septiembre, siendo la nevada más temprana que hay documentada.

También aparecen referencias a los temporales invernales que afectaron a Canarias en enero de 1979, con un récord de 15 días de nieve en Izaña y una precipitación acumulada ese mes de 957 l/m2, la mayoría en forma de nieve. En un artículo titulado El legendario enero de 1979 en Canarias, escrito conjuntamente por David Suárez Molina y Ricardo Sanz Barajas, y publicado en el nº 73 de la revista Tiempo y Clima, en julio de 2021, se ofrecen algunos datos muy reveladores de las tres grandes nevadas ocurridas en aquel histórico mes de enero.
Leemos en dicho trabajo que: “Durante el primer episodio de relevancia, que comprende los días 5 a 7 de enero (espesor máximo estimado de 227 cm durante los 3 días), las mayores acumulaciones se producen el día 6 con un espesor máximo estimado de 116 cm en Izaña. En el evento de los días 16 y 17, los espesores máximos de nieve estimada fueron de 312 cm, de los cuales, 190 cm corresponden al día 16. El 16 de enero de 1979 constituye la tercera mayor nevada en Izaña desde 1916.
Por último, durante la situación de los días 20 a 22 de enero se acumularon 274 cm de nieve y el día en el cual fue más cuantiosa fue el día 21, con 172 cm. Ese día 21 de enero de 1979 representa la cuarta mayor nevada de Izaña desde que se disponen datos.” Sirvan estos datos para desmitificar la idea de que las nevadas en Canarias son anecdóticas. Aunque no sean una de las señas de identidad del clima canario, los episodios que a veces se dan son de altura.
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