"No podemos controlar el cambio climático, pero sí el microclima": la estrategia para salvar los bosques mediterráneos

El cambio climático no se puede detener de un día para otros, pero sí mitigar las consecuencias y el mantenimiento de los microclimas de los bosques mediterráneo es un buen ejemplo de ello.

El equipo del CIDE revisa el plan de muestreo en el Parque Natural de Sot de Chera-Chera, Valencia. / Alejandro Muñoz.
El equipo del CIDE revisa el plan de muestreo en el Parque Natural de Sot de Chera-Chera, Valencia. / Alejandro Muñoz.

El aumento de las temperaturas y las sequías cada vez más extremas ponen a prueba la capacidad de resistencia de la vegetación, poniendo contra las cuerdas a muchos bosques sobre todo del área mediterránea.

Frente a este problema, la ciencia busca nuevas estrategias para que los ecosistemas resistan mejor el calor extremo. Todo ello con el objetivo principal de modificar las condiciones locales para dar una oportunidad a las especies que todavía pueden sobrevivir.

Un microclima, un refugio frente al calor extremo

Un bosque no presenta las mismas condiciones en todas sus zona, porque bajo la sombra de los árboles, arbustos o en una zona húmeda del suelo, la temperatura y la disponibilidad de agua pueden ser muy diferentes a una zona expuesta al sol directo.

Carrascar de la Font Roja, entre Alcoy e Ibi (Alicante), uno de los mejores ejemplos de bosque mixto mediterráneo.
Carrascar de la Font Roja, entre Alcoy e Ibi (Alicante), uno de los mejores ejemplos de bosque mixto mediterráneo.

Estas pequeñas diferencias conforman un microclima, un conjunto de condiciones ambientales muy localizadas que pueden resultar decisivas para la supervivencia de plantas, hongos y otros organismo.

Recordamos que la vegetación reduce la radiación solar que alcanza el suelo, modifica el movimiento del aire y, sobre todo, contribuye a conservar la humedad del terreno.

Las plantas nodriza, aliadas contra la sequía

Algunas especies vegetales actúan como auténticas plantas nodriza bajo su cobertura ya que aparecen otras plantas que encuentran protección frente a la radiación solar, temperaturas menos extremas y mejores condiciones para desarrollarse.

Durante décadas, muchas repoblaciones forestales en España apostaron por el pino, una especie valorada por su aprovechamiento maderero y su capacidad para crecer en diferentes condiciones.

El problema aparece cuando los árboles que antes ofrecían sombra y protección comienzan a deteriorarse por falta de agua no afectando únicamente a los propios ejemplares, sino que perjudicando a las plantas que dependen de ellos para sobrevivir, es decir, al sotobosque.

Un monte más "africanizado"

Una de las tendencias que preocupa a los científicos, es la progresiva matorralización de determinados paisajes mediterráneos, ya que a medida que aumenta la aridez, algunas especies arbóreas pueden perder terreno frente a plantas más pequeñas.

El titulo de este apartado del artículo, no significa que todos los bosques vayan a transformarse en desiertos, sino que la composición de vegetación puede cambiar a medida que las condiciones climáticas se parezcan más a las de regiones actualmente más cálidas y secas.

Calblaque: un ejemplo de este cambio

Uno de los ejemplos de esta estrategia se encuentra en el Parque Regional de Calblanque, en la Región de Murcia. Allí, los episodios de sequía extrema habían provocado una mortalidad importante de pino carrasco en algunas zonas.

Parque Natural de Calblanque (Región de Murcia).
Parque Natural de Calblanque (Región de Murcia).

El proyecto europeo LIFE Tetraclinis, desarrollado entre 2014 y 2019, impulsó actuaciones destinadas a mejorar el hábitat de esta especie con medidas como la reducción del pino carrasco.

Esto permitió que la sabina mora y otras plantas mejor adaptadas pudieran ocupar determinados espacios mostrando una de las claves de la adaptación forestal: no existe una receta idéntica para todos los terrenos.

La topografía, el suelo, la disponibilidad de agua y la vegetación existente condicionan qué intervenciones pueden resultar más adecuadas.

Referencia de la noticia

Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA). (2026). En busca de nuevos aliados para adaptarse al cambio microclimático.