Los fenómenos meteorológicos extremos están volviendo a los animales más agresivos, advierte la UCLA
Uno de los estudios más longevos del mundo sobre monos capuchinos de cara blanca en Costa Rica dirigido por la Universidad de California en Los Ángeles, aporta nuevos datos frente a los efectos del cambio climático

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la UCLA y del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal (MPI-AB) que ha sido publicado en Nature Ecology and Evolution, revela cómo los cambios en las condiciones climáticas están influyendo en las decisiones grupales sobre las estrategias de búsqueda de alimento, la competencia con los vecinos y el uso del paisaje.
¿Cómo influyen las condiciones meteorológicas en el comportamiento?
Los monos capuchinos son conocidos por su capacidad para resolver problemas, sus tradiciones sociales y su variada dieta de frutas, insectos y pequeños animales. Muchas especies de animales se benefician de vivir en grupo y grupos más grandes pueden ofrecer mayores ventajas, pero también tienen más bocas que alimentar y mayor competencia entre miembros.
Según el estudio, los monos capuchinos de cara blanca sopesan constantemente costes y beneficios del tamaño del grupo, y este equilibrio les resulta más difícil a medida que se enfrentan a condiciones meteorológicas más extremas que las experimentadas habitualmente a lo largo de su historia evolutiva.
UCLA anthropologist Susan Perry reveals how climate extremes are reshaping the social behaviors and foraging strategies of white-faced capuchin monkeys. https://t.co/QlvBZNbvYC
— UCLA (@UCLA) May 7, 2026
Este estudio combina observaciones detalladas del comportamiento, como tasas de alimentación y rutas de desplazamiento de 335 monos en 12 grupos vecinos, con datos climatológicos e imágenes satelitales de décadas que miden la densidad del bosque circundante, permitiendo rastrear cómo han cambiado las condiciones del hábitat a lo largo de las estaciones y los ciclos climáticos.
El enfoque combinado ha permitido desengranar cómo el tamaño del grupo, las interacciones entre vecinos y la variabilidad climática influyen conjuntamente en el uso del espacio y la competencia.
Los investigadores observaron que las tasas de alimentación eran más bajas en grupos más grandes, especialmente durante las épocas de condiciones climáticas extremas, y que el área de distribución se expandía a medida que aumentaba el tamaño del grupo, sorprendiendo que la longitud del recorrido diario del grupo no variaba al aumentar su tamaño.

Los grupos más grandes compensan el mayor número de bocas que alimentar sin viajar más lejos cada día, sino teniendo una mayor variedad de recursos que pueden visitar, lo que les permite visitar zonas con más disponibilidad de alimentos.
¿Qué ocurre en la temporada seca y con El Niño y La Niña?
Los monos capuchinos del estudio habitan uno de los últimos fragmentos de bosque seco tropical que queda en Costa Rica y que abarca bosques protegidos por el gobierno, ranchos ganaderos y fincas privadas. El bosque seco tropical experimenta fluctuaciones estacionales mucho más extremas que una selva tropical típica.
En enero comienza la dura estación seca y fue en los meses siguientes, cuando los investigadores observaron que recursos vitales como el agua, los alimentos y la sombra se concentraban a lo largo de los ríos, obligando a los grupos a tener mayor contacto entre sí.
Además, observaron que los grupos se superponían menos en el espacio, pero se encontraban con más frecuencia, sugiriendo que competían más intensamente con sus vecinos y defendían activamente los escasos recursos restantes. Los grupos más grandes dominaban las áreas de mayor calidad, pero los grupos más pequeños se veían desplazados hacia las zonas menos productivas del bosque.
El Niño provocó sequías severas, mientras que La Niña trajo lluvias inusualmente intensas, pero, ambos extremos incrementaron los costos de búsqueda de alimento para los grupos grandes, intensificando la competencia por la comida y reduciendo las ventajas de un mayor tamaño grupal.
Estudios a largo plazo como éste son esenciales para obtener datos sobre cómo responden las poblaciones animales a una amplia gama de condiciones ecológicas, y pueden ayudarnos a predecir sus respuestas a fenómenos meteorológicos extremos, o a El Niño y La Niña que aunque son ciclos climáticos naturales y no consecuencia directa del cambio climático, según las previsiones éste provocará que estos fenómenos extremos sean cada vez más frecuentes e intensos.
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