El meteorólogo José Miguel Viñas: "Creo que debemos empezar a hablar de trenes de olas de calor en España"

Las olas de calor se están intensificando, dando lugar a unas temperaturas cada vez más extremas, y se suceden con una mayor frecuencia. Los 'trenes de olas de calor' son una realidad cada vez más evidente.

El calor extremo no da tregua este verano en Europa Occidental. La próxima semana una dorsal de aire africano muy cálido volverá a disparar las temperaturas.
El calor extremo no da tregua este verano en Europa Occidental. La próxima semana una dorsal de aire africano muy cálido volverá a disparar las temperaturas.

Las olas de calor no son un fenómeno nuevo, pero sí que lo es la manera en que se están comportando y las características que presentan. Si nos ceñimos a España y nos remontamos hacia atrás unas cuantas décadas, nunca han faltado en verano episodios de temperaturas muy elevadas, con picos de calor extremo, pero la persistencia con la que ahora vivimos esas situaciones no es comparable a lo de antes.

Los habitantes del interior de la mitad sur de la Península, en particular los andaluces, conocen de siempre qué son los 40 ºC en verano; una barrera psicológica relacionada, habitualmente, con las olas de calor. Hasta hace no mucho, esa temperatura se alcanzaba o superaba unos pocos días del verano (variables dependiendo de los años), pero ahora está empezando a convertirse en la normalidad, a lo que hay que sumar unas noches tórridas insufribles, en las que los termómetros no bajan de los 25 ºC y algunos días apenas de los 30 ºC.

Más olas de calor y más intensas

Aparte de lo que nos indica nuestra propia percepción (negacionistas aparte, que aunque sufren los impactos del calor extremo como todos se empecinan en negar la realidad de los hechos), los registros meteorológicos constatan fehacientemente que las olas de calor son más intensas ahora y que con una mayor frecuencia se encadenan, sin apenas dar tregua.

Creo que debemos empezar a hablar de trenes de olas de calor en España, de manera parecida a los trenes de borrascas, que es una expresión que usamos cuando se suceden varias de ellas, como ocurrió el pasado invierno.

Francia está siendo uno de los países europeos que se están viendo afectados por olas de calor cada vez más frecuentes e intensas. Fuente: Météo France
Francia está siendo uno de los países europeos que se están viendo afectados por olas de calor cada vez más frecuentes e intensas. Fuente: Météo France

Los límites o fronteras entre dos olas de calor consecutivas con cada vez más difusos, ya que vemos frecuentes solapamientos entre ellas. Este nuevo comportamiento obligará, seguramente, a replantear la metodología para catalogar las olas de calor. Estos días he escuchado también expresiones como “temporal de calor”, sin olvidarme tampoco del “tsunami de calor”, que ilustra de manera muy gráfica a una nueva realidad climática y meteorológica.

Cambio de patrón de las olas de calor

Este nuevo comportamiento observado en las olas de calor (en sus persistencia y magnitud) está despertando un creciente interés en la comunidad científica para y tratar de conocer las causas que están detrás de él. Por ejemplo, es llamativo que justamente Europa sea una de las regiones del mundo más afectadas por estos trenes de olas de calor cada vez más intensas. Como botón una muestra: el pasado mes de junio ha sido el más caluroso en el viejo continente desde que hay registros y julio va por los mismos derroteros.

En España se constata una tendencia al alza en el impacto de olas de calor cada vez más intensas, aparte de encadenarse con mayor frecuencia varias de ellas. Fuente: AEMET.
En España se constata una tendencia al alza en el impacto de olas de calor cada vez más intensas, aparte de encadenarse con mayor frecuencia varias de ellas. Fuente: AEMET.

En base al conocimiento actual, se especulan varias posibles causas como explicación del comportamiento observado en las olas de calor. Parece lógico y evidente que a medida que sube la temperatura del planeta y se refuerza el calentamiento global, la probabilidad de tener olas de calor y de que estas sean intensas, es mayor. En las regiones fuentes de aire cálido, como el Sáhara, el aire alcanza ahora una mayor temperatura, por lo que las dorsales cálidas que escapan de ellas generan olas de calor más extremo.

Lo anterior no justifica por sí solo la nueva fenomenología de las olas de calor. La circulación atmosférica también desempeña un papel fundamental, ya que se está produciendo un patrón de bloqueo con mayor frecuencia, debido a las grandes ondulaciones que presenta el chorro polar y las frecuentes interacciones que tiene éste con el subtropical.

Pensando en las olas de calor que se encadenan en Europa, se está investigando también el papel que podría estar desempeñando la “mancha fría” (cold blob) del Atlántico Norte y la eliminación de algunos aerosoles contaminantes, que si bien limpian el aire, podrían estar reforzando el calor.