Un estudio en Nature de biólogos del CSIC demuestra que la sequía cambia los hábitos de caza del lince ibérico
Durante décadas, los linces ibéricos han compartido territorio con otros depredadores sin apenas conflictos. Sin embargo, la combinación de sequías extremas y escasez de alimento está alterando este equilibrio en Doñana. ¿Hasta qué punto puede cambiar la naturaleza cuando falta el agua?

Una investigación desarrollada durante tres décadas en Doñana revela que la escasez de agua y la disminución de los conejos están modificando el comportamiento alimentario de uno de los felinos más amenazados de la península ibérica. Sus consecuencias van mucho más allá de su dieta.
Así lo ha demostrado un equipo científico con participación de investigadores de la Estación Biológica de Doñana, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature.
La investigación ha analizado durante tres décadas el comportamiento del lince ibérico (Lynx pardinus) en el Parque Nacional de Doñana y ha identificado un cambio sorprendente en sus hábitos de caza cuando coinciden la escasez de sus presas habituales y los episodios prolongados de sequía.
Un cambio inesperado
Los investigadores han estudiado las interacciones entre diferentes depredadores en una superficie de diez kilómetros cuadrados de Doñana, un espacio especialmente vulnerable a los periodos de escasez hídrica. En condiciones normales, el conejo europeo constituye entre el 70% y el 90% de la alimentación del lince ibérico en la zona estudiada. Sin embargo, esta dependencia supone un importante desafío cuando las poblaciones de conejos disminuyen.
Nature research paper: Drought and disease trigger novel interactions among top predators https://t.co/qkfK85RPxP
— nature (@Nature) October 22, 2026
Precisamente, en 2013 se produjo un punto de inflexión. Una nueva variante de la enfermedad hemorrágica vírica del conejo provocó una reducción superior al 70% de su población local.
Ante esta situación, los linces comenzaron a buscar alternativas alimentarias. En los años con suficiente agua podían recurrir a aves acuáticas, especialmente patos, pero durante las sequías estas presas también escaseaban. Fue entonces cuando los científicos observaron un comportamiento mucho menos habitual.
Los linces comienzan a cazar a otros depredadores
El estudio ha demostrado que, durante los episodios de sequía más intensos, los linces incrementaron notablemente la depredación sobre los pollos de milano negro (Milvus migrans), una rapaz que también se alimenta de conejos.
Durante las dos primeras décadas analizadas, entre 1993 y 2012, los linces apenas atacaron el 1% de los nidos estudiados. Sin embargo, tras el desplome de las poblaciones de conejos, la situación cambió radicalmente. En determinadas condiciones de sequía, los ataques llegaron a afectar hasta al 46% de los pollos de milano próximos a abandonar el nido.

Los investigadores comprobaron que este comportamiento se intensificaba cuando la densidad de conejos descendía por debajo de un ejemplar por hectárea. Además, los nidos atacados presentaban con mayor frecuencia restos de conejos en el suelo. Los científicos plantean que los linces podrían utilizar estas señales para identificar a otros depredadores que compiten por el mismo alimento, aunque esta hipótesis requiere nuevas investigaciones.
Un efecto dominó que afecta a otras especies
Las consecuencias de este cambio alimentario no se limitan a los milanos negros. Según los resultados, los ejemplares que perdieron sus pollos por ataques de linces experimentaron una reducción media del 27,7% en su éxito reproductor a lo largo de la vida.
Además, tuvieron cuatro veces más probabilidades de abandonar sus territorios al año siguiente. La disminución de milanos también se relacionó con una mayor abundancia del mochuelo europeo (Athene noctua), una pequeña rapaz insectívora que puede ser presa de los milanos. Este fenómeno demuestra cómo una alteración climática puede desencadenar consecuencias indirectas en diferentes niveles de la cadena alimentaria.

Los autores advierten de que el aumento previsto de las sequías podría intensificar estas interacciones inesperadas entre depredadores. El estudio también revela una importante capacidad de adaptación del lince ibérico, tradicionalmente considerado un especialista alimentario. Sin embargo, esta flexibilidad puede tener consecuencias negativas para otras especies.
Referencia de la noticia
Sergio, F., Natsukawa, H., Tanferna, A. et al.. (2026). Drought and disease trigger novel interactions among top predators..