Científicos del CSIC descubren una paradoja en la naturaleza: vuelven los lobos, pero desaparecen pájaros y mariposas
Los lobos recuperan antiguos territorios y los grandes mamíferos vuelven a expandirse por Europa. Sin embargo, numerosas especies pequeñas están desapareciendo silenciosamente. ¿Qué está ocurriendo en nuestros ecosistemas?

Mientras grandes mamíferos, como los lobos, y aves rapaces recuperan territorios que habían perdido, numerosas especies de pequeños animales están experimentando un preocupante retroceso. Una investigación con participación del CSIC advierte de que la recuperación de la fauna más emblemática puede ocultar una pérdida de biodiversidad mucho más grave.
Los investigadores advierten de que el regreso de los grandes animales no significa necesariamente que los ecosistemas estén recuperando su biodiversidad. De hecho, ambas tendencias pueden desarrollarse simultáneamente en un mismo territorio.
¿Por qué desaparecen los animales pequeños?
Para explicar este fenómeno, los científicos distinguen dos procesos. El primero, denominado macrorewilding o recuperación de grandes especies, describe la expansión de mamíferos, grandes herbívoros y aves rapaces que anteriormente habían sufrido una intensa persecución humana.
El segundo, conocido como microdefaunation o microdefaunación, hace referencia al declive de numerosos animales pequeños, entre ellos pájaros, mariposas, otros insectos y anfibios. La explicación está estrechamente relacionada con los cambios experimentados por el paisaje rural durante las últimas décadas.
QUE EL LOBO VUELVA A TODA LA PENÍNSULA IBÉRICA El lobo ibérico no tiene que pedir permiso para volver a ocupar territorios que históricamente fueron suyos. Durante décadas lo perseguimos, lo envenenamos, lo cazamos y lo expulsamos hasta reducir su presencia a determinados núcleos de población. Ahora que comienza a recuperar parte de su territorio, algunos pretenden levantar de nuevo las mismas barreras: miedo, sensacionalismo y escopeta. No. El objetivo de la conservación no puede ser mantener al lobo confinado allí donde resulta cómodo para nosotros. Debe ser permitir que recupere su área de distribución, reconecte poblaciones y vuelva a desempeñar su función ecológica en los ecosistemas ibéricos. Porque un territorio sin sus grandes depredadores es un ecosistema incompleto. La recuperación del lobo debe pasar por más territorio, más conectividad y menos fragmentación, favoreciendo poblaciones viables y el intercambio genético entre ellas. No por convertir cada expansión en un problema ni cada lobo que aparece en un nuevo territorio en un animal que hay que eliminar. El lobo no está invadiendo la Península. Está recuperando la Península que nosotros le arrebatamos. Y la conservación de una especie no consiste en decidir dónde nos resulta tolerable que exista. Consiste en conseguir que pueda volver a ocupar, de forma natural y viable, el territorio que le corresponde. El lobo debe volver. Y nosotros debemos aprender a convivir con él. #LoboIbérico #Conservación #Biodiversidad #Naturaleza #Fauna #ConectividadEcológica
— Marcoslrua (@Marcoslrua) September 14, 2026
El abandono de tierras agrícolas, la reducción de determinadas actividades tradicionales y las políticas de protección han favorecido la recuperación de grandes vertebrados. Muchas especies encuentran ahora territorios menos transformados por la actividad humana.
Sin embargo, en las zonas donde continúa la agricultura, la producción se ha intensificado. El uso de pesticidas, la desaparición de setos y márgenes naturales y la simplificación del paisaje están perjudicando a numerosas especies pequeñas. A estas amenazas se suman el cambio climático, las enfermedades emergentes y la introducción de especies invasoras.
El abandono del campo perjudica la biodiversidad
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación es que el abandono agrícola no siempre beneficia a todos los animales. Cuando desaparecen determinadas actividades tradicionales, los terrenos abiertos pueden transformarse progresivamente en zonas de matorral o bosque.
Este proceso favorece a algunas especies de mamíferos, pero puede perjudicar a aves e insectos que necesitan pastizales, claros y paisajes agrícolas tradicionales para sobrevivir.

Además, los investigadores señalan que los espacios abiertos que permanecen activos suelen estar sometidos a prácticas agrícolas más intensivas, lo que reduce todavía más los hábitats disponibles. El resultado es un paisaje donde los grandes animales encuentran nuevas oportunidades mientras numerosas especies pequeñas pierden sus refugios y recursos alimenticios.
Una transformación que altera el ecosistema
La investigación también plantea qué sucede cuando aumentan los grandes depredadores y herbívoros, pero disminuyen los pequeños organismos con los que comparten ecosistema.
Las consecuencias todavía no se conocen completamente. Los grandes herbívoros pueden modificar la vegetación mediante el pastoreo y favorecer la aparición de distintos microhábitats. Por su parte, los insectos desempeñan funciones esenciales en la polinización, la descomposición de materia orgánica y el mantenimiento de las cadenas alimentarias.
Por tanto, la desaparición de pequeños animales podría modificar las relaciones ecológicas y el funcionamiento de los ecosistemas, aunque los científicos subrayan que estas interacciones necesitan investigarse con mayor profundidad y consideran necesario revisar cómo se mide el éxito de las políticas de conservación.
Por ello, proponen desarrollar programas de seguimiento que incluyan animales de diferentes tamaños y niveles de la cadena alimentaria, además de conservar setos, pastizales, márgenes agrícolas y otros hábitats esenciales. La principal conclusión es que un paisaje puede parecer cada vez más salvaje y, sin embargo, estar perdiendo silenciosamente una parte fundamental de su biodiversidad.
Referencia de la noticia
Gaspar, M., Sánchez-Zapata, J. A., & Anadón, J. D.. (2026). The paradox of macrorewilding and microdefaunation in post-agrarian landscapes. Journal of Applied Ecology..