Científicos del CSIC descubren que mirlos y gorriones podrían ayudar a detectar el virus del Nilo en España

Los pájaros que habitan en nuestras ciudades podrían esconder una pista clave para la salud pública. ¿Cómo pueden los mirlos y gorriones ayudar a vigilar el virus del Nilo en España?

Los mirlos y los gorriones pueden proporcionar información fundamental sobre la circulación del virus del Nilo Occidental
Los mirlos y los gorriones pueden proporcionar información fundamental sobre la circulación del virus del Nilo Occidental

Los mirlos y gorriones que habitan en nuestros parques y jardines podrían desempeñar un papel inesperado en la prevención de enfermedades. Un equipo de científicos del CSIC ha descubierto que estas aves urbanas pueden proporcionar información fundamental sobre la circulación del virus del Nilo Occidental, una enfermedad transmitida por mosquitos que ha provocado importantes brotes en España durante los últimos años.

El estudio, publicado en la revista científica One Health, ha encontrado una relación significativa entre la presencia de anticuerpos frente al virus en determinadas aves y los años en los que se producen brotes humanos. Este hallazgo abre nuevas posibilidades para mejorar la vigilancia epidemiológica y detectar zonas donde existe una mayor circulación del patógeno.

Más de 19.000 aves analizadas durante dos décadas

Un equipo de investigadores, entre los que figuran científicos de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), ha analizado 19.105 aves pertenecientes a 48 especies diferentes para comprender qué factores influyen en su exposición al virus del Nilo Occidental. La investigación abarca muestras recogidas entre 2003 y 2024 en 30 localidades de Huelva, Sevilla, Cádiz y Málaga, cuatro provincias del sur peninsular donde el virus circula desde hace más de dos décadas.

Los análisis han permitido identificar anticuerpos específicos frente al patógeno en 2.182 ejemplares de 41 especies, lo que confirma que numerosas aves silvestres han estado expuestas al virus. Sin embargo, los resultados también muestran importantes diferencias relacionadas con la edad, el tamaño corporal, los movimientos migratorios y el hábitat de cada especie.

Uno de los hallazgos más relevantes tiene que ver con las aves que viven en las ciudades, cuya exposición al virus aumenta significativamente durante los años en los que también se registran infecciones humanas.

Mirlos y gorriones, aliados contra el virus del Nilo

El mirlo común (Turdus merula) y el gorrión común (Passer domesticus) son dos especies especialmente interesantes para los investigadores debido a su presencia habitual en entornos urbanos. El estudio demuestra que las aves urbanas presentan una mayor proporción de anticuerpos frente al virus del Nilo durante los años con brotes humanos, una asociación que no se observa de forma significativa en las especies de hábitats no urbanos.

El estudio demuestra que las aves urbanas presentan una mayor proporción de anticuerpos frente al virus del Nilo
El estudio demuestra que las aves urbanas presentan una mayor proporción de anticuerpos frente al virus del Nilo

Este resultado sugiere que la circulación del patógeno puede intensificarse dentro de las propias ciudades, en lugar de aumentar de manera uniforme en todos los ecosistemas. Por ello, los científicos consideran que estas aves podrían actuar como centinelas epidemiológicos, es decir, como indicadores biológicos que ayudan a identificar la circulación de enfermedades en determinadas zonas.

El comportamiento de las aves influye

La investigación también ha identificado características físicas y ecológicas que pueden condicionar la exposición al virus. Entre las aves adultas, las especies de mayor tamaño presentan una proporción más elevada de anticuerpos. Los investigadores apuntan a que estos animales podrían atraer más mosquitos debido a su mayor emisión de dióxido de carbono, calor y señales olfativas.

También han encontrado una relación entre la longitud del pico y la exposición al patógeno, mientras que determinadas especies migratorias muestran diferencias respecto a las sedentarias. Además, las aves urbanas de primer año presentan una mayor seroprevalencia que algunas especies forestales y de matorral.

España ha experimentado importantes brotes durante los últimos años. En 2020 se han documentado 77 casos confirmados y ocho fallecimientos, mientras que en 2024 se han contabilizado 158 infecciones y 20 muertes, según los datos históricos recogidos en el estudio. Los investigadores destacan que combinar el seguimiento de aves silvestres con la vigilancia de mosquitos y casos humanos puede mejorar los sistemas de alerta epidemiológica.

Referencia de la noticia

Martín-López, A. I., et al.. (2026). Life-history traits associated to West Nile virus seroprevalence in wild birds: Lessons from the recent outbreaks in Spain.