Dormir entre 15 y 19 grados favorece el descanso profundo y evita interrupciones nocturnas, según los expertos
Dormir con una temperatura adecuada puede marcar la diferencia entre una noche reparadora y otra llena de despertares: los expertos recomiendan mantener el dormitorio fresco, alrededor de 15-19 ºC.

La temperatura del dormitorio es uno de esos factores que muchas veces pasan a un segundo plano cuando intentamos mejorar nuestro descanso, pero cuidar la temperatura de la estancia donde dormimos hace que el sueño sea mucho más duradero y sano.
Los especialistas en medicina del sueño recomiendan, en términos generales, mantener el dormitorio fresco durante la noche. Por ejemplo, para los adultos una referencia habitual se sitúa entre 15 y 19 ºC, aunque la temperatura ideal no es exactamente la misma para todo el mundo,
El cuerpo se enfría cuando llega la hora de dormir
A medida que se va aproximando la noche, el organismo comienza de manera natural a reducir su temperatura corporal. Ese descenso forma parte del funcionamiento del reloj biológico y ayuda al cerebro a pasar del estado de vigilia al sueño.
La investigación sobre termorregulación y sueño ha demostrado que la temperatura corporal y el descanso están estrechamente relacionados y, de hecho, aproximadamente entre una y dos horas antes de dormir comienza un descenso de la temperatura corporal que facilita la aparición de somnolencia.
¿TEMPERATURA AMBIENTAL PERFECTA PARA DORMIR?
— Antelm Pujol, MD PhD (@AntelmPujol) June 11, 2022
Entre 18-21 grados se optimiza la calidad y cantidad del descanso
Un aumento de temperatura ambiental impacta más negativamente al descanso que un descenso de la temperatura ambiental pic.twitter.com/ROY49NwB3a
Por eso, una habitación excesivamente caliente puede jugar en contra de este mecanismo. Si el organismo tiene dificultades para desprenderse de ese calor, puede costar más conciliar el suelo y sobre todo, mantenerlo durante toda la noche.
¿Por qué el calor provoca más despertares?
Dormir no consiste simplemente en permanecer varias horas con los ojos cerrados, sino que a lo largo de la noche el cerebro atraviesa diferentes fases del sueño, y entre ellas se encuentra el sueño profundo y el sueño REM.
Y ahí entra el estado de la temperatura ambiental, ya que si la temperatura ambiental es demasiado elevada, el descanso puede fragmentarse y eso es lo que inmutables estudios señalan.
Un sueño reparador ayuda a limpiar los productos de desecho cerebrales que se producen durante el día
— Virginio Gallardo (@virginiog) January 2, 2024
Cómo el cerebro se limpia cuando dormimos, especialmente en la fase no REM del sueño profundo, grandes y lentas ondas de líquido cefalorraquídeo limpian el cerebro. pic.twitter.com/GTr7RRDcnd
Si el calor aumenta, el sueño durante la noche disminuye y puede reducir tanto el sueño de ondas lentas, el denominado sueño profundo, como el sueño REM, ya que un dormitorio con una temperatura elevada provoca un mayor tiempo para conciliar el suelo, más despertares nocturnos, menos sueño REM y menos sueño profundo.
Entre 15 y 19 ºC, pero no existe una temperatura perfecta para todos
El intervalo de 15 a 19 ºC se utiliza como referencia para muchos adultos, pero no debe interpretarse como una regla rígida.
La Cleveland Clinic recomienda mantener el dormitorio entre 15 ºc y 19 ºc y advierte de que valores por encima de unos 21 ºC pueden resultar demasiado cálidas para algunas personas.
Mientras que la Universidad de Utah, sitúa su recomendación entorno a los 18 - 19 ºC, aunque señala que las personas mayores pueden encontrarse mejor con una temperatura algo superior, aproximadamente entre 19 ºC y 23 ºC.
Dormir con demasiado frío tampoco es la solución
La relación entre temperatura y sueño funciona en ambos sentidos, con el objetivo de evitar que el organismo tenga que enfrentarse a un escaso de frío o de calor durante la noche.
Los científicos señalan que tanto el calor como el frío pueden alterar la estructura del sueño dependiendo de las condiciones, aunque el calor ambiental aparece como uno de los factores especialmente problemáticos cuando existe suficiente ropa de cama y el cuerpo no puede disipar bien el calor.

Por tanto, la clave, está en conseguir un microclima confortable alrededor del cuerpo.
Referencia de la noticia
Jaydeep Bhadra, Arash Beizaee, Iuliana Hartescu, Kevin Lomas. (2026). The effects of bed cooling on sleep quality and sleep thermal comfort in overheated bedrooms.
Odgerel Chimed-Ochir, Shintaro Ando, Shuzo Murakami, Tatsuhiko Kubo, Tomohiro Ishimaru, Yoshihisa Fujino, Toshiharu Ikaga. (2021). Perception of feeling cold in the bedroom and sleep quality.