Desinformación sobre volcanes: los 18 errores que se repiten durante las erupciones y cómo detectar las noticias falsas

La desinformación sobre volcanes puede alterar la percepción del peligro: un estudio revisa 375 noticias y detecta 18 errores habituales durante las erupciones.

Durante la erupción del Etna en 2025, vídeos de turistas se difundieron fuera de contexto como si mostraran una huida ante un peligro inminente.
Durante la erupción del Etna en 2025, vídeos de turistas se difundieron fuera de contexto como si mostraran una huida ante un peligro inminente.

Una fotografía antigua, un dato mal explicado o un titular exagerado pueden convertir una información sobre un volcán en un contenido engañoso. Durante una erupción, además, las redes sociales multiplican la velocidad con la que circulan esos contenidos. El resultado puede afectar a la forma en que la población interpreta el peligro. También puede generar alarma cuando las circunstancias no justifican esa reacción. Por eso, distinguir los hechos de las interpretaciones resulta especialmente importante en una emergencia volcánica.

Un análisis realizado por investigadores de varias universidades, observatorios volcánicos y organismos públicos ha revisado 375 artículos publicados entre 2017 y 2022. El trabajo localizó hasta 18 ideas equivocadas relacionadas con volcanes y con fenómenos como los terremotos, la ceniza, el clima o la duración de las erupciones. Algunos errores procedían de conceptos científicos mal entendidos. Otros aparecían ligados a imágenes utilizadas fuera de su lugar o fecha. La investigación también estudió cómo determinados mensajes terminan extendiéndose durante una crisis.

Desinformación sobre volcanes: 18 errores que se repiten

Uno de los errores más comunes consiste en denominar “humo” a la ceniza expulsada por un volcán. Esa denominación resulta incorrecta: la ceniza está compuesta por partículas diminutas de roca, cristales y vidrio volcánico, que pueden mezclarse con gases y vapor de agua dentro de la columna eruptiva. Algo parecido sucede con la llamada “cámara de magma”. La expresión puede hacer pensar en una gran cavidad subterránea completamente llena de material líquido, cuando los sistemas situados bajo los volcanes pueden integrar roca fundida, cristales y gases.

El estudio también recoge conceptos que aparecen con frecuencia en informaciones sobre grandes erupciones. Entre ellos figuran el Anillo de Fuego del Pacífico, los supervolcanes y los llamados megatsunamis. El problema no reside únicamente en utilizar términos llamativos, también en la interpretación que pueden recibir cuando se presentan sin suficiente precisión científica. Una explicación incorrecta puede terminar modificando la percepción que el público tiene de una amenaza volcánica.

La investigación encontró además ejemplos en los que imágenes reales fueron asociadas a acontecimientos diferentes. Durante la actividad del monte Agung, en Bali, en 2017, fotografías antiguas de otros volcanes circularon como si correspondieran a aquella erupción. También hubo nubes y emisiones gaseosas identificadas erróneamente como actividad eruptiva. Algunas informaciones llegaron a plantear que una posible erupción podía afectar a toda la isla, generando preocupación entre turistas y obligando a especialistas a desmentir afirmaciones sin respaldo.

Desinformación sobre volcanes y el peligro de las imágenes

La erupción del Etna registrada en Sicilia en 2025 ofrece otro ejemplo. En ese episodio se produjo un flujo piroclástico dentro de una zona que ya estaba cerrada al público. Sin embargo, determinados vídeos mostraban a turistas alejándose del área y comenzaron a difundirse como si fueran imágenes de personas “huyendo para salvar sus vidas”. La selección y presentación de esas grabaciones transmitió una situación mucho más peligrosa de la que reflejaban los hechos conocidos.

La desinformación sobre volcanes puede distorsionar el riesgo y generar alarma durante una erupción. Científicos identifican 18 errores habituales y reclaman verificar imágenes, datos y fuentes antes de compartirlos.
La desinformación sobre volcanes puede distorsionar el riesgo y generar alarma durante una erupción. Científicos identifican 18 errores habituales y reclaman verificar imágenes, datos y fuentes antes de compartirlos.

Las fotografías y los vídeos requieren, por tanto, una comprobación específica antes de compartirlos. Una imagen puede ser auténtica y, al mismo tiempo, estar relacionada con otro volcán, otra fecha o una situación distinta. La llegada de contenidos generados mediante inteligencia artificial añade otra dificultad. Comprobar el origen de una grabación y buscar referencias sobre cuándo y dónde fue captada permite reducir el riesgo de difundir material engañoso.

La desinformación sobre volcanes también puede aparecer al interpretar lo que podría ocurrir después de una erupción. Existe una diferencia entre una posibilidad y una previsión. Que un fenómeno pueda producirse no significa que vaya a suceder ni que sea el resultado más probable. Los científicos trabajan con incertidumbre y contemplan distintas posibilidades para preparar respuestas ante situaciones con diferente grado de probabilidad.

Yellowstone y cómo comprobar una información volcánica

Yellowstone concentra buena parte de los mensajes más alarmistas. Durante años, películas, documentales y determinados medios han presentado este volcán estadounidense como un “supervolcán atrasado”, asociado a una futura erupción capaz de acabar con la humanidad. Los terremotos registrados en la zona también se han utilizado en ocasiones para sostener la idea de que una gran erupción estaría próxima.

Yellowstone es uno de los volcanes más utilizados para difundir mensajes alarmistas sobre una supuesta gran erupción. Los científicos recuerdan que no existe un calendario que permita predecir cuándo volverá a entrar en actividad.
Yellowstone es uno de los volcanes más utilizados para difundir mensajes alarmistas sobre una supuesta gran erupción. Los científicos recuerdan que no existe un calendario que permita predecir cuándo volverá a entrar en actividad.

Los datos analizados no respaldan esa interpretación. Las aproximadamente 50 erupciones más recientes de Yellowstone fueron coladas de lava cuyos efectos fueron fundamentalmente locales. Además, describir una erupción como “atrasada” puede inducir a pensar que existe una fecha pendiente de cumplimiento. Los volcanes no funcionan mediante un calendario que marque cuándo debe producirse obligatoriamente su siguiente erupción.

Ante una crisis, la primera comprobación debe centrarse en el origen de la información. Los observatorios vulcanológicos, organismos geológicos y autoridades de emergencias constituyen referencias básicas para conocer qué está ocurriendo. También pueden consultarse especialistas, siempre teniendo en cuenta que sus declaraciones deben encajar con su área de conocimiento. Contrastar quién realiza una afirmación, qué pruebas aporta y si una imagen corresponde realmente al lugar y momento indicados son pasos sencillos para detectar contenidos engañosos.

Referencia de la noticia

Janine B. Krippner, Sam Poppe, Cristian Farías, Edward Venzke, Michael P. Poland, Boris Behncke, Sara K. McBride, Jessica Ball, Diana C. Roman, Heather K. Handley, Claire J. Horwell, Benjamin Edwards, Loÿc Vanderkluysen, Carol Stewart, Emma J. Nicholson, Alia Juman, Ma. Mylene Martinez-Villegas, Brian Terbush, Erik W. Klemetti, Jazmin P. Scarlett, Rebecca Williams, Valerie A. Finlayson, Kadie L. Bennis, Sally S. K. Sennert, Thomas Pierson, Devy K. Syahbana & Arianna Soldati. Getting the story straight: common misconceptions around volcanoes and eruptions with case studies of recent events.