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Descubren de dónde vino el polvo que impulsó la vida en la Tierra

Hace muchísimos años, nuestro planeta se oscureció, enfriándose dramáticamente. Lejos de ser un desastre, este evento terminó por abrir nuevos caminos evolutivos. ¿Qué es lo que sucedió? Aquí te lo contamos.

Polvo estelar, vida, tierra
¿De dónde llegó el polvo que oscureció la atmósfera en la Tierra hace 466 millones de años?

Si reventáramos de un golpe la bolsa de nuestra aspiradora, la atmósfera en nuestro hogar se volvería más oscura y más fría. Algo así, pero a gran escala, sucedió en la Tierra hace 466 millones de años. Toneladas de polvo oscurecieron la atmósfera y dieron lugar a una larga Edad de Hielo que cambió para siempre la vida en nuestro planeta: la Glaciación del Ordovícico.

¿De dónde salió el polvo que enfrió el planeta? No procedió de erupciones volcánicas ni de tormentas de arena. Una investigación publicada en la revista Sciences Advances descubrió su origen: un choque brutal entre asteroides. Esto provocó que se desperdigara una gigantesca cantidad de escombros, que fueron a parar a la atmósfera terrestre.

Una gran colisión en el cinturón de asteroides desperdigó una gran cantidad de escombros que fueron a parar a nuestra atmósfera.

No es raro que la Tierra reciba material cósmico. “Cada año nos cae encima el equivalente a mil camiones llenos de polvo interestelar. Pero durante un par de millones de años después de la colisión, fue el equivalente a diez millones de camiones al año", explicó Philipp Heck, profesor asociado de la Universidad de Chicago (EEUU) y coautor del estudio.

Polvo espacial
El polvo espacial enfrió el planeta durante millones de años

Lo cierto es que durante varios millones de años nuestro planeta recibió el polvo de esta colisión. Las partículas bloquearon la radiación solar y bajó drásticamente la temperatura global. Los océanos se congelaron cerca de los polos y descendió el nivel del mar.

Sin embargo, como fue un proceso gradual, permitió que innumerables especies se abrieran paso en el camino evolutivo. Durante dos millones de años, animales y plantas fueron adaptándose a las nuevas condiciones climáticas y aparecieron nuevas especies.

Los sucesos extraterrestres no siempre son destructivos. Muchos piensan en los meteoritos simplemente como asesinos de dinosaurios, pero nosotros descubrimos lo contrario. Una gran colisión en el cinturón de asteroides tuvo consecuencias constructivas que llevaron al enfriamiento y la biodiversificación”, señala Heck.

Extraer el polvo estelar de rocas sedimentarias

La investigación se basó en el análisis del polvo espacial incrustado en rocas de 466 millones de años de antigüedad. “Estudiamos la materia extraterrestre y los meteoritos en el estrato sedimentario de la Tierra, es decir, en las rocas que una vez fueron el lecho marino. Después la extrajimos para averiguar qué era y de dónde vino", comenta Heck.

A través de un tratamiento ácido, los investigadores eliminaron la roca hasta que sólo quedó el polvo estelar. Luego analizaron su composición química. Al mismo tiempo, analizaron rocas del lecho marino para identificar elementos extraños a la corteza terrestre e isótopos -átomos particulares- que podrían indicar su origen extraterrestre.

Se analizó el polvo espacial incrustado en rocas sedimentarias que una vez fueron el lecho marino.

“Los átomos de helio tienen dos protones, dos neutrones y dos electrones. Pero algunos de los disparados por el Sol tienen un neutrón de menos. Si estos isótopos especiales de helio aparecen junto a metales raros que tienden a formar parte de los asteroides, tenemos la prueba de que este material llegó del espacio”, explican los investigadores.

¿Una posible solución para enfriar el planeta?

Si el polvo cósmico puede obstruir la radiación solar y así bajar la temperatura del planeta, ¿podría utilizarse para combatir el calentamiento global? ¿Podríamos destruir meteoritos en el espacio para bloquear los rayos solares y producir un enfriamiento del planeta?

Aunque suene descabellado, algunos científicos ya propusieron esta idea. Sin embargo, Heck y su equipo fueron más cautelosos: "El calentamiento global es innegable y cualquier idea razonable debería ser explorada. Pero las propuestas de geoingeniería deben valorarse con mucha cautela y mucho criterio. Si algo sale mal, las cosas podrían terminar peor de lo que estaban”, sostuvo el especialista.