Astrónomos del Observatorio Steward detectan un astro con nubes que evolucionan como en la Tierra
Nubes más o menos densas que hacen variar la luminosidad, tal como ocurre en la Tierra... ¡Solo que este objeto celeste se encuentra a más de 7 años luz de nuestro planeta!

A unos 7,5 años luz de la Tierra, un astro especialmente misterioso fascina a los astrónomos: WISE 0855. Sin ser una estrella propiamente dicha ni un planeta convencional, este objeto celeste posee una atmósfera sorprendente.
Gracias a las observaciones del telescopio espacial James Webb, unos astrónomos del Observatorio Steward de Arizona han obtenido recientemente nuevos indicios sobre la presencia de nubes de agua que evolucionarían con el paso del tiempo. ¡Un descubrimiento apasionante que podría ayudarnos a comprender mejor los mundos situados más allá de nuestro sistema solar!
WISE 0855, una estrella que no lo es realmente
Descubierto en 2014 gracias al telescopio espacial WISE de la NASA, WISE 0855 (cuyo nombre completo es WISE J085510.83−071442.5) pertenece a la familia de las enanas marrones. A estos objetos celestes se les denomina a veces "estrellas fallidas".

Y con razón: a diferencia de las estrellas propiamente dichas, no poseen una masa suficiente para mantener de forma duradera las reacciones de fusión de hidrógeno que, entre otras cosas, permiten brillar a nuestro Sol.
¡Pero WISE 0855 es aún más sorprendente que la mayoría de las enanas marrones! Con un tamaño comparable al de Júpiter y una masa estimada en solo unas pocas veces la de este planeta gigante, se sitúa en el límite entre las enanas marrones y los planetas gigantes gaseosos.
Otra particularidad: es extremadamente frío a escala astronómica. Su temperatura se estima en unos pocos grados por encima o por debajo de cero, dependiendo de los modelos utilizados. ¡Un auténtico refrigerador cósmico, muy alejado de las temperaturas abrasadoras que solemos asociar con las estrellas!
¿Nubes de agua en la atmósfera de WISE 0855?
Esta es una de las características más fascinantes de este astro. Desde hace varios años, los astrónomos sospechan que su atmósfera podría contener nubes compuestas de agua o hielo. Y las observaciones realizadas mediante el telescopio espacial James Webb aportan ahora nuevos elementos para estudiar esta hipótesis.

Al analizar la luz infrarroja emitida por WISE 0855, los investigadores pueden determinar qué gases están presentes en su atmósfera y observar sus variaciones. Los resultados recientes sugieren, en particular, que la cubierta nubosa podría evolucionar con el paso del tiempo.
¿Una nubosidad similar a la de la Tierra?
En otras palabras, algunas nubes podrían volverse más densas o más tenues, alterando así la cantidad de luz que nos llega. ¡Un fenómeno que recuerda, en cierta medida, a los cambios en la cubierta nubosa que observamos en la Tierra!
No obstante, cabe aclarar que los astrónomos no fotografían directamente estas nubes; más bien, deducen su presencia y sus características a partir de mediciones espectroscópicas y modelos atmosféricos.
¡Un mundo donde podría haber una temperatura casi tan templada como en la Tierra!
Por sorprendente que parezca, WISE 0855 presenta temperaturas relativamente cercanas a las terrestres. Las estimaciones han ido evolucionando a medida que se han realizado más observaciones; algunos estudios recientes sitúan su temperatura efectiva en torno a los diez grados Celsius. Pero cuidado: ¡esto no significa en absoluto que este astro sea habitable!

WISE 0855 es un objeto esencialmente gaseoso, sin una superficie sólida conocida sobre la cual pudiéramos caminar. Su atmósfera presenta, además, condiciones de presión y una composición muy diferentes a las de nuestro planeta. Y, aunque en él existen nubes de agua, esto no demuestra la presencia de océanos ni de ninguna forma de vida.
¿Por qué este descubrimiento apasiona tanto a los astrónomos?
Si WISE 0855 despierta tanto interés entre los científicos, es, en gran medida, porque constituye un extraordinario laboratorio natural para estudiar las atmósferas de mundos lejanos. A menudo, resulta difícil observar directamente los planetas gigantes situados fuera de nuestro sistema solar, sobre todo debido a la luz de su estrella.
Imagine a world colder than your fridge, the size of Jupiter, drifting alone just 7.5 light-years awayand its skies are actively changing, just like weather on Earth. Thats exactly what astronomers have now confirmed for the first time outside our solar system. Using the James Webb Space Telescope, a team led by Brittany Miles at the University of Arizonas Steward Observatory spent 11 straight hours staring at WISE 0855, the coldest known brown dwarf. Every 15 minutes they captured a spectrum of its faint light, building the most detailed time-lapse portrait ever made of this frigid object. The payoff: the first direct proof that water clouds on another body thicken and thin over time. As WISE 0855 slowly rotates, different patches of its atmosphere swing into viewsome more clouded, some clearerproducing a shifting signal that older telescopes could only see as a blur. JWSTs precision finally separated the pieces. Two distinct processes are happening at once. High up, water-ice clouds grow denser and thinner in a rhythmic pattern tied to the objects spin. Deeper down, heat from the interior drives convection that hauls gases such as carbon monoxide and phosphine upward, like bubbles rising in a pot of soup. Previously, photometry mixed clouds, chemistry, and temperature into one inseparable mess. Now researchers can watch each effect change in real time. WISE 0855 sits at roughly 265 kelvins (about 8 °C / 17 °F)colder than Earths average surfaceyet it is still glowing with residual heat from its formation. Roughly twice Jupiters mass and nearly the same size, it blurs the line between failed star and free-floating giant planet. Brown dwarfs never grow massive enough to sustain fusion, so they cool slowly and develop planet-like atmospheres. The same basic physics of clouds, convection, and disequilibrium chemistry that shapes Jupiter also operates here, more than seven light-years away. That universality matters: if the rules hold for this cold brown dwarf, they should apply to the gas-giant exoplanets JWST is now studying in earnest. Weather, it turns out, is not a local phenomenon. The work has been accepted by The Astrophysical Journal. For now the takeaway is simple and striking: nearby worlds have active, variable skies worth watching. The first confirmed water-cloud weather beyond the solar system is already on the books.
— Black Hole (@konstructivizm) October 10, 2026
WISE 0855, en cambio, es un astro aislado. Por tanto, puede estudiarse sin el deslumbramiento provocado por una estrella cercana. Gracias a su relativa proximidad a la Tierra, los astrónomos pueden analizar su atmósfera con una precisión notable y comprender mejor el comportamiento de las nubes, la circulación de los gases y las variaciones de temperatura.
Referencia de la noticia
Peter Finch, MartinCid Magazine. (19/10/2026). Webb a vu des nuages d’eau s’épaissir et s’amincir sur un monde à 7,4 années-lumière.