Unos expertos del CIDE avisan: el calor extremo está haciendo desaparecer la brisa marina que nos refresca en verano

Expertos del CIDE advierten en un estudio que la brisa se ha debilitado hasta un 17%, perdiendo su capacidad para aliviar el calor intenso en los meses estivales en las comunidades mediterráneas.

Valencia es una de las ciudades donde más se está notando el cambio en el comportamiento de las brisas a lo largo del año.
Valencia es una de las ciudades donde más se está notando el cambio en el comportamiento de las brisas a lo largo del año.

Un nuevo estudio del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas-CSIC, la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, que ha sido publicado en Scientific Reports, revela que el efecto de las olas de calor veraniegas ha provocado que las brisas marinas sean ahora un 17% más débiles en España.

La brisa marina es el viento que se genera durante el día cuando la tierra se calienta más rápido que el mar. El aire que está justo encima del suelo se calienta y asciende, permitiendo que el aire fresco proveniente del mar avance hacia la costa, produciendo un flujo de aire que refresca las zonas litorales.

El Mediterráneo, un punto caliente del cambio climático

Los científicos que han participado en el estudio advierten de que las brisas marinas son cada vez más débiles en verano en las comunidades mediterráneas. Sin embargo, se están volviendo más frecuentes en otras épocas del año donde no suelen ocurrir o lo hacen en menor medida, como por ejemplo durante el invierno.

En la actualidad, toda la cuenca del Mediterráneo se está calentando entre un 20 y un 40 % más rápido que el resto del mundo. Este contraste térmico, que es el motor generador de la brisa marina, se está intensificando. Por este motivo, lo que debería ocurrir sería que al haber un mayor contraste térmico se generarán brisas más fuertes en la costa mediterránea, pero está ocurriendo justo lo contrario.

Qué efectos tienen unas brisas más débiles en el Mediterráneo

El estudio analiza por primera vez datos recopilados en 39 estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo de la costa del Mediterráneo occidental, entre España, Francia, Italia y norte de África, durante 41 años, desde 1981 hasta 2021.

Según los resultados, el 90% de las estaciones presenta una reducción de la velocidad de la brisa marina, con un debilitamiento de 0,095 m/s cada 10 años, que desde 1981 es casi un 11% de media en toda la región, y un 12,7% si sólo se tienen en cuenta los meses de verano.

El incremento de la temperatura en la cuenca mediterránea ha disminuido la velocidad de la brisa marina de forma constante desde la década de 1980, y este debilitamiento se agudiza todavía más durante las olas de calor del verano.

La brisa del Mar Mediterráneo se está ralentizando, lo que a su vez está provocando que se vea reducida su capacidad para actuar suavizando las temperaturas máximas estivales en ciudades como Barcelona, Valencia, Tarragona o Ibiza.

Aunque por regiones, la brisa evidenció un mayor debilitamiento en las Islas Baleares, hasta un 17,6 % menos, un 17 % menos en las costas mediterráneas de España, seguidas de las de Francia con un 12,6%. Entre las ciudades españolas con un debilitamiento más pronunciado están Barcelona, Tortosa, Menorca, Almería, Castelló, Málaga, Ibiza y Palma de Mallorca, entre un 17 y un 25 % en algunas estaciones.

El debilitamiento de las brisas marinas respondería a varios mecanismos atmosféricos en cascada: persistencia de dorsales anticiclónicas sobre el Mediterráneo, que son zona de altas presiones que se extiende desde un anticiclón y que provocan estabilidad atmosférica y tiempo seco; la entrada de aire tropical continental desde el Sáhara o las olas de calor.

Descubren la relación entre brisas marinas y olas de calor

El mayor hallazgo del estudio es el impacto específico de las olas de calor del verano en la intensidad de las brisas, que llegan a ser hasta un 10 % más débiles en las islas de Córcega, Cerdeña y Sicilia, cerca de un 8 % en las Islas Baleares y un 4,8 % de media en la costa mediterránea española.

La temperatura del aire en superficie de la cuenca mediterránea desde 1981 ha aumentado 1,3 ºC y 1 °C la de la superficie marina, con un incremento importante de la radiación solar recibida. Los datos indican que cuando la temperatura es entre 1 y 1,5 ºC más alta que los valores de referencia, la brisa pierde entre un 4 y un 8 % de intensidad, especialmente en primavera y verano.

El calor más intenso y brisas más débiles dejarán una sensación térmica asfixiante en el Mediterráneo
El calor más intenso y brisas más débiles dejarán una sensación térmica asfixiante en el Mediterráneo

La hipótesis de los investigadores es que el calentamiento global está cambiando la forma en que se mueven las masas de aire, favoreciendo que aire cálido de origen continental tropical quede atrapado sobre el Mediterráneo como una cúpula o domo, provocando olas de calor más frecuentes e intensas, estabilizando la atmósfera, frenando los movimientos de aire que impulsan la brisa y por consiguiente, debilitándola.

Conocer cómo están cambiando las brisas marinas permite detectar posibles impactos en la población costera del Mediterráneo occidental ante episodios de calor más intensos, frecuentes y tempranos, así como sentar las bases de conocimiento para la adaptación climática, mejorar los protocolos anticontaminación, detectar los cambios en los regímenes de tormentas, el ciclo hidrológico y en la sequedad del suelo en la región.

Referencia de la noticia

Bedoya-Valestt, S., Azorin-Molina, C., Plaza-Martin, N.P. et al.. (2026). Weaker and more frequent Mediterranean sea breezes in a warming climate. Sci Rep.