Una sequía extrema deja al descubierto unas impresionantes ruinas de más de 300 años en Filipinas

En las últimas semanas han emergido iglesias, techos y lápida en un paisaje inhóspito, como consecuencia de la falta de lluvia en algunas regiones del sudeste asiático.

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La sequía extrema descubre los vestigios de un asentamiento de tres siglos.

Tras varios meses con lluvias escasas y temperaturas muy por encima de lo normal, la región de Nueva Écija, en Filipinas, atraviesa una sequía extrema que ya empieza a mostrar consecuencias dramáticas.

Una de ellas es el descenso del nivel del agua en la presa de Pantabangan, que llegó a valores récord y es tan pronunciada que dejó al descubierto las ruinas de un asentamiento de más de 300 años de antigüedad.

Ahora, en medio de un paisaje inusualmente árido, emergieron las lápidas de un viejo cementerio, casas, iglesias y otros vestigios del pueblo que habitó la zona tres siglos atrás.

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Restos de un cementerio aparecen como consecuencia de la sequía.

La reaparición de las ruinas ha atraído turistas a la ciudad, ubicada a unos 200 km al norte de Manila, la capital del país. Tanto locales como visitantes se aventuran a recorrer las ruinas que la sequía desnudó, incluso con temperaturas por encima de los 37 °C y una sensación térmica que todos los días supera los 40 °C.

El embalse de Pantabangan forma parte del complejo hidroeléctrico que abastece de agua de riego para los vastos campos de arroz de Nueva Écija.

Esta no es la primera vez que la sequía descubre las ruinas. Cuando se construyó la represa de Nueva Écija, en 1977, cientos de residentes de los pueblos y las granjas que quedaron sumergidos fueron trasladados por el gobierno a terrenos más altos.

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El lado B dela sequía: turistas se acercan a la zona para conocer las ruinas.

Desde entonces, en seis ocasiones el agua bajó lo suficiente como para que las ruinas se convirtieran en una atracción turística que se puede recorrer a pie. Sin embargo, esta bajante, que alcanzó los 50 metros, nunca antes había durado tantos meses.

Ruinas que persisten bajo el calor implacable

Filipinas suele registrar temperaturas elevadas y lluvias escasas durante marzo, abril y mayo, pero en 2024 estas condiciones se profundizaron por la influencia del fenómeno de El Niño, según los especialistas.

El Niño tiene como telón de fondo al cambio climático, y esta combinación tiende a acentuar los problemas. "El impacto general del cambio climático en Filipinas es el aumento de las temperaturas. El calor que estamos experimentando podría aumentar constantemente en los próximos días", dijo a la BBC Benison Estareja, meteorólogo de Pagasa, la Oficina Meteorológica Estatal.

El calor extremo impacta en la vida de millones de personas, con clases suspendidas y recomendaciones oficiales para trabajar de manera remota y evitar la exposición al Sol.

Otros países de la región están atravesando el mismo escenario. Bangladesh también suspendió las clases debido a las altas temperaturas. En Tailandia, entre enero y abril, 30 personas murieron por insolación, un número superior al que suele registrarse durante un año entero. Al otro lado de la frontera, en Myanmar, se están registrando temperaturas por encima de los 45 °C.