Una nueva aurora boreal sorprende a España tras la tormenta solar más intensa de los últimos 20 años: aquí las imágenes

Una intensa perturbación solar iluminó anoche el cielo español con tonos verdes y rojos, ¿por qué pudo verse una aurora boreal tan lejos del Ártico?

El origen está en una intensa tormenta solar que desencadenó una perturbación geomagnética notable
El origen está en una intensa tormenta solar que desencadenó una perturbación geomagnética notable

España amaneció hoy con la sensación de haber vivido algo poco común. Durante la pasada noche, una aurora boreal se dejó ver desde varios puntos del país. No fue un “cielo verde” permanente, pero sí un resplandor inequívoco que, en momentos puntuales, llegó a dibujar bandas y cortinas de luz sobre el horizonte norte.

Las imágenes y vídeos difundidos en redes sociales desde el centro, norte y sureste de la España peninsular muestran tonalidades verdosas y rojizas, con cambios de intensidad y formas que recuerdan al vaivén típico de las auroras.

Qué ocurrió en el Sol para que la aurora llegara a España

El origen está en una intensa tormenta solar, la más intensa de los últimos 20 años según los expertos, que desencadenó una perturbación geomagnética notable al alcanzar el entorno de la Tierra. Cuando una nube de partículas solares energéticas interactúa con la magnetosfera, puede “empujar” el óvalo auroral hacia latitudes más bajas de lo habitual.

En condiciones normales, ese óvalo se mantiene cerca de regiones polares. Pero en eventos fuertes, el sistema se expande, esto es, la energía y las partículas penetran con mayor eficacia en la alta atmósfera y aumentan las probabilidades de observar auroras en latitudes medias, incluyendo el sur de Europa.

Por qué se vieron colores verdes y rojos

El color depende del gas atmosférico excitado y de la altura a la que se produce la emisión. El verde suele asociarse a emisiones de oxígeno a ciertas altitudes, mientras que los rojizos pueden aparecer cuando la interacción se produce más arriba o bajo condiciones particulares de energía y densidad.

En los materiales compartidos se aprecia esa combinación cromática, con predominio de verdes en el resplandor y momentos de matiz rojizo más alto o difuso. Esa mezcla es un indicio habitual de episodios con actividad geomagnética relevante.

Dónde se observó y por qué no todo el mundo la vio igual

Los testimonios y vídeos apuntan a una mejor visibilidad en el norte y noroeste peninsular, especialmente lejos de focos urbanos. En zonas con contaminación lumínica elevada, la aurora puede quedar reducida a un brillo tenue difícil de distinguir a simple vista.

Además, muchas capturas se realizaron con móviles en modo nocturno, lo que amplifica la señal y revela colores que el ojo humano percibe peor en condiciones de baja iluminación. Por eso, dos personas mirando el mismo cielo pueden describir experiencias distintas: una puede ver “un halo”, otra puede ver “colores” al revisar la foto.

También influyeron las nubes y la transparencia atmosférica. Una fina capa nubosa puede borrar los detalles más sutiles, y una ligera bruma puede reducir el contraste justo cuando el fenómeno es más débil.

¿Podría volver a repetirse?

El episodio encaja con un contexto de alta actividad solar, propio de fases activas del ciclo solar. En estas etapas aumentan las probabilidades de tormentas geomagnéticas capaces de empujar la aurora a latitudes medias, aunque sigue siendo un fenómeno excepcional en España.

¿Puede repetirse? Sí, pero no es algo que se pueda dar por hecho noche tras noche. Hace falta una combinación concreta, esto es, una perturbación solar potente, condiciones geomagnéticas favorables y cielos despejados en el lugar de observación.

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