Sistelo, el pequeño Tíbet portugués a pocos kilómetros de Galicia

No hace falta irse tan lejos para visitar un lugar que evoca paisajes tibetanos. Situado en en el noroeste de Portugal, este pueblo luso destaca por la cantidad de terrazas naturales que barren su paisaje. Acompáñanos a conocerlo.

Sistelo
Situado en pleno corazón del Parque Nacional de Peneda-Gerês, junto al nacimiento del río Vez, Sistelo es uno de los referentes en turismo rural de la zona.

No hace falta irse hasta China para llegar al Tíbet. Algo más cerca, en Portugal, se puede visitar lo que se conoce como "el pequeño Tíbet", situado en el norte de Arcos de Valdevez, en Viana do Castelo. Si algo distingue el Tíbet, al norte del Himalaya, es por ser la zona más alta de la tierra, y por ello tiene una apariencia única con extensos valles y paisajes de montaña únicos.

A tan sólo 30 kilómetros de la frontera con España

Y aunque a mucho menor altura, pero con un paisaje similar, se encuentra Sistelo, pueblo situado en el fondo de un valle a poco más de una hora en coche desde Ourense.

Considerado monumento nacional y una de las siete Maravillas de Portugal en la categoría de Aldeas rurales, su característica más destacable son sus laderas conocidas como "socalcos", unas hermosas terrazas naturales que recuerdan a la región china.

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Espectacular orografía y socalcos

El corazón de la belleza paisajística de este pueblo luso reside en esas terrazas de socalcos, un sistema agrícola ancestral que se ha conservado a lo largo de los siglos.

Un socalco es una plataforma plana de suelo profundo y fértil donde se cultiva fundamentalmente maiz.

Estas terrazas, construidas con habilidad para adaptarse a la pendiente de las colinas, son testimonio de la relación armoniosa entre el hombre y la tierra. En primavera, las terrazas se visten de verde intenso y, en otoño, se transforman en una paleta de colores cálidos creando una imagen impresionante que deja a los visitantes sin aliento.

Variedad de especies a lo largo del camino

La diversidad biológica de Sistelo también contribuye a su encanto. La región alberga una gran variedad de flora y fauna, con bosques autóctonos que albergan especies emblemáticas.

Las aves endémicas encuentran refugio en este paraíso natural, convirtiendo a Sistelo en un destino ideal para los amantes del avistamiento de aves. Además, la presencia de especies como el lobo ibérico y el ciervo añade un toque de misterio a la experiencia de explorar esta tierra única.

34 kilómetros para practicar senderismo

Pero si su belleza es innegable, nada como lo que ofrece esta localidad lusa a los entusiastas del senderismo, con diversas rutas que invitan a explorar la belleza natural a lo largo del río Vez sumergiéndose en un paisaje que evoca la serenidad del Tíbet.

La conocida como ecovía del Vez, es un recorrido de agua, bosque y montaña que abarca un total de 34 kilómetros divididos en tres etapas, con multitud de experiencias.

Desde la primera etapa entre Jolda y Arcos, pasando por la segunda entre Arcos y Vilela, hasta la tercera que lleva de Vilela a Sistelo, los caminantes tienen la oportunidad de sumergirse en la esencia natural de la región.

Arquitectura única de aldeas de granito, hórreos y lavaderos

Por si las grandes caminatas no fueran suficiente, otra de las características que hacen de este pueblo luso algo único es su arquitectura. Pese al paso del tiempo, Sistelo se mantiene casi tal cual era, seguramente por su ubicación estratégicamente aislada que ha contribuido a preservar su encanto singular.

Y es que este rincón destaca por una arquitectura que resuena con la tradición rural, exhibiendo casas típicas construidas con granito, hórreos que testimonian antiguas prácticas agrícolas, y lavaderos públicos que reflejan la vida comunitaria. Una visita, sin duda, necesaria.