Ni magia ni pacto, solo ingeniería medieval asombrosa: así alimentó la leyenda el Puente del Diablo

Las historias sorprendentes sobre el mítico puente de Martorell cobraron vida ante la hazaña lograda por sus constructores. Tras siglos de reconstrucciones y desafíos hídricos y naturales, la verdad (ingeniería avanzada) convive aún hoy con fascinantes mitos populares.

Ni magia ni intervención demoníaca. El Puente del Diablo en Matorell es ingeniería avanzada para su tiempo.
Ni magia ni intervención demoníaca. El Puente del Diablo en Matorell es ingeniería avanzada para su tiempo.

La historia del milenario Puente del Diablo, entre las localidades catalanas de Martorell y Castellbisbal, en la provincia de Barcelona, ha estado envuelta en una atmósfera mágica durante generaciones.

Según el relato popular más difundido, el puente, que cruza el río Llobregat, fue construido por el propio diablo en una sola noche a cambio de un alma.

En la versión tradicional de la leyenda, una anciana, cansada de cruzar el río cada día para recoger agua, anhelaba un paso seguro. El diablo se le apareció y prometió edificar un puente antes del amanecer si se le entregaba el alma del primero que lo atravesara.

Cuando la obra parecía terminada, la astuta mujer dejó que un gato —o, en otras versiones, un perro o un asno— cruzara primero, dejando al diablo nada más que con el alma de un animal.

De mitos a hechos: la historia real del puente

Como ocurre en otros muchos lugares de Europa, estas historias de pactos con fuerzas sobrenaturales sirvieron para explicar la construcción de impresionantes puentes medievales que desafiaron la comprensión de la época.

La realidad es que, en Martorell, la estructura que hoy conocemos como Puente del Diablo nació de necesidades tangibles de comunicación y transporte. La obra actual es una reconstrucción de un puente gótico de finales del siglo XIII (construido en 1283) asentado sobre cimientos romanos, cuya función era formar parte de la Vía Augusta, la gran calzada romana que unía diversas regiones del territorio hispano.

Los restos arqueológicos y fuentes históricas confirman que la primera obra fue levantada por los romanos alrededor del año 10 a.C. para facilitar el paso de carros y personas sobre el río Llobregat, integrando grandes sillares trabajados por las legiones romanas.

Actualmente, el Llobregat es salvado por puentes levantados con ingeniería moderna.
Actualmente, el Llobregat es salvado por puentes levantados con ingeniería moderna.

Con el paso del tiempo, el puente sufrió deterioros y fue objeto de múltiples reconstrucciones. En la Edad Media, se levantó una versión gótica de la estructura con un gran arco apuntado —técnica típica de la época— pensada para resistir las fuerzas que el río podía imponer, y que en 1939 fue parcialmente destruida y posteriormente restaurada en 1963, manteniendo su configuración histórica.

Las tormentas y el desafío de construir sobre ríos impredecibles

Para comprender por qué estas estructuras antiguas despertaron tanto asombro y dieron lugar a leyendas, es esencial considerar los retos que enfrentaban los ingenieros de la época. El cruce de ríos como el Llobregat implicaba lidiar con crecidas súbitas y variaciones enormes en el caudal, sobre todo tras tormentas fuertes o deshielos estacionales.

Otra perspectiva del Puente del Diablo, en la que se pueden apreciar las reconstrucciones llevadas a cabo a través de los siglos.
Otra perspectiva del Puente del Diablo, en la que se pueden apreciar las reconstrucciones llevadas a cabo a través de los siglos.

En este sentido, la construcción de puentes robustos y duraderos sobre ríos impredecibles era una tarea de gran complejidad. Requería conocimiento profundo de materiales (como la piedra tallada), métodos de cimentación sólidos y la capacidad de prever o adaptarse a las condiciones dinámicas del entorno fluvial.

La ingeniería puesta en práctica en obras como el Puente del Diablo reafirma que los constructores de la época poseían habilidades que, para muchos contemporáneos, podían parecer casi milagrosas.

La tecnología detrás del arco

Una de las técnicas clave era el uso del arco de piedra, que permite —a través de su geometría— canalizar las fuerzas hacia los apoyos laterales en lugar de hacia abajo directamente.

Esto hacía que el puente fuera más estable y resistente a la presión del agua en movimiento y al paso de cargas. La forma apuntada del arco gótico —evolución del arco romano— incrementaba aún más la capacidad de carga y la estabilidad, siendo crucial en zonas con fuertes variaciones de caudal.

Además, la construcción medieval exigía andamiajes de madera complejos, precisión en el corte de las piedras y un conocimiento implícito de la presión de los elementos naturales. No era magia, ni intervención demoníaca: era ingeniería avanzada para su tiempo.

Cómo los mitos alimentaron la leyenda

Con el paso de los años, las hazañas humanas que implicaban obras “imposibles” para el entendimiento común se convirtieron en terreno fértil para historias fantásticas. Al ver una estructura tan sólida y duradera como el Puente del Diablo, muchos no dudaron en atribuir su creación a fuerzas sobrenaturales.

La falta de acceso a conocimientos técnicos convirtió el formidable logro de la ingeniería en un acto digno, en la imaginación popular, de intervención del diablo mismo.

Hoy, esta combinación de mito y realidad hace que el Puente del Diablo de Martorell, declarado Monumento arquitectónico-artístico en 1925, no solo sea un Bien de Interés Cultural, sino también un símbolo de lo que el ser humano, con ingenio y perseverancia, puede lograr cuando enfrenta los desafíos de la naturaleza.

No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS

+ Seguir a Meteored