La sorprendente idea de unos científicos españoles para evitar que el mar de Aral agrave el cambio climático
Durante décadas fue el símbolo de un desastre ecológico. Ahora, científicos españoles creen que recuperar parte del mar de Aral podría ayudar a frenar el cambio climático. ¿Cómo piensan hacerlo?

El mar de Aral protagonizó uno de los mayores desastres ambientales del siglo XX, pero ahora podría convertirse también en un aliado frente al cambio climático.
Un equipo de científicos españoles ha descubierto que el antiguo fondo del lago está liberando enormes cantidades de dióxido de carbono (CO₂) y plantea volver a inundar parte de este espacio para evitar nuevas emisiones y financiar la restauración mediante créditos de carbono. El estudio, publicado en la revista Science, abre una nueva vía para reducir el impacto climático de uno de los ecosistemas más degradados del planeta.
Un desastre ecológico que sigue teniendo consecuencias
La investigación ha sido liderada por científicos del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC), que han analizado el papel del Mar de Aral como fuente de emisiones de carbono. Situado entre Kazajistán y Uzbekistán, este enorme lago comenzó a secarse de forma acelerada en la década de 1960, cuando la antigua Unión Soviética desvió los ríos Amu Daria y Sir Daria para abastecer grandes proyectos agrícolas, especialmente destinados al cultivo de algodón.
Twelve kilometres of earth and concrete rescued part of the Aral Sea by deciding which half of the dying lake would receive the remaining water.
— Capital Buildcon (@capbcon) July 17, 2026
Earlier sand barriers failed in 1992 and 1998 when the rising North Aral simply washed them away.
Kazakhstans permanent Kokaral Dike pic.twitter.com/3AjpqGo4GF
La desaparición progresiva del agua dejó al descubierto miles de kilómetros cuadrados de sedimentos que llevaban siglos sumergidos. Con el tiempo, estos terrenos se transformaron en una extensa llanura salina donde el viento levanta tormentas de polvo cargadas de sal y contaminantes, afectando tanto a la salud de la población como a los ecosistemas de la región.
Sin embargo, el problema no termina ahí. Los investigadores han comprobado que esos sedimentos también están liberando grandes cantidades de CO₂ a la atmósfera. Según sus cálculos, desde 1960 se han emitido unas 748 millones de toneladas, una cifra equivalente a todas las emisiones anuales conjuntas de España, Francia y Bélgica.
Devolver el agua para atrapar el carbono
Ante este escenario, los científicos plantean una solución que hasta hace poco parecía impensable: volver a inundar parte del antiguo mar de Aral. El objetivo no es recuperar completamente el lago, algo prácticamente imposible, sino cubrir las zonas donde los sedimentos almacenan más carbono y evitar que este siga escapando a la atmósfera.
Al permanecer bajo el agua, ese carbono quedaría atrapado en el fondo, reduciendo las emisiones asociadas a la desecación del lago. La iniciativa tendría, además, otros efectos positivos, como disminuir las tormentas de polvo salino, mejorar las condiciones ambientales locales y favorecer la recuperación de algunos hábitats naturales desaparecidos hace décadas.

Pero el proyecto también incorpora una dimensión económica. Los investigadores proponen financiar parte de las actuaciones mediante créditos de carbono. La lógica es sencilla: al evitar futuras emisiones de CO₂, podrían generarse créditos comercializables en los mercados internacionales que ayudarían a sufragar las obras necesarias para restaurar parcialmente el lago.
Ya existe un precedente de recuperación
Aunque la idea pueda parecer muy ambiciosa, existe un ejemplo que demuestra que recuperar parte del Mar de Aral es técnicamente posible. Se trata del llamado Pequeño mar de Aral, situado en el norte de Kazajistán.
Gracias a la construcción de la presa Kokaral y a una gestión más eficiente del río Sir Daria, el nivel del agua aumentó, la salinidad descendió y regresaron varias especies de peces, permitiendo incluso reactivar parcialmente la actividad pesquera en la zona.
Este precedente demuestra que determinadas intervenciones hidráulicas pueden revertir parte del deterioro sufrido durante décadas, aunque reproducir ese éxito a gran escala supone un desafío mucho mayor.
La propuesta contempla redirigir parte del caudal de los ríos que históricamente alimentaban el lago, construir nuevas infraestructuras y mantener inundadas las áreas donde los sedimentos contienen mayores reservas de carbono. Sin embargo, hacerlo exige la colaboración de varios países de Asia Central, ya que Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán comparten unos recursos hídricos esenciales para la agricultura, el abastecimiento de agua y la producción de energía.

Precisamente por ello, los investigadores consideran que la financiación internacional a través de los créditos de carbono podría convertirse en el incentivo necesario para impulsar acuerdos que permitan reducir las emisiones de CO₂, mejorar las condiciones ambientales de la región y avanzar en la recuperación parcial de uno de los mayores desastres ecológicos de la historia reciente.
Referencia de la noticia
Marcé, R., Diaz-de-Quijano, D., Rodríguez-Gómez, S., Moreno-Ostos, E. et al.. Drying of the Aral Sea reshapes the anthropogenic carbon inventory of Central Asia..