La legendaria ola que convirtió a esta playa de Vizcaya depende de una combinación frágil de marea, viento y arena

Esta playa del norte de España alberga una de las olas izquierdas más famosas del planeta, pero su perfección depende de un delicado equilibrio entre la barra de arena del Oka, las mareas y el viento.

Mundaka, un rincón de Bizkaia con mucho encanto.
Mundaka, un rincón de Bizkaia con mucho encanto.

En las orillas de la ría de Urdaibai, Reserva de la Biosfera por la Unesco, se encuentra un lugar privilegiado por su entorno y con una cultura única con especial relevancia para los amantes del surf mundial. Hablamos de la ola de Mundaka, considerada como una de las mejores olas de izquierdas de Europa y una referencia internacional para los amantes de este deporte.

Su fama no se debe únicamente a su tamaño o potencia: lo que realmente distingue a Mundaka es la calidad de su recorrido, capaz de generar largos tubos perfectamente definidos que atraen cada año a surfistas procedentes de todos los continentes.

La clave está en la barra de arena del estuario del Oka

Y ahí es donde aparece la barra de arena que está situada en la desembocadura del rio Oka, que aporta sedimentos que son distribuidos por las corrientes del mar, formando un fondo con una topografía muy especial. Cuando el oleaje entra en contacto con esta barrera, la energía generada por las olas se reorganiza generando una larga ola de izquierdas que rompe de forma progresiva y de una forma ordenada.

La posición exacta de esta acumulación de arena resulta fundamental, ya que pequeños cambios en su forma o en la distribución de los sedimentos pueden alterar significativamente la calidad de la ola.

Por este motivo, Mundaka ha sido objeto de numerosos estudios oceanográficos y geomorfológicos destinados a comprender los procesos naturales que mantienen este fenómeno.

El viento sur: el gran aliado de los días perfectos

Los surfistas conocen bien la importancia del denominado viento terral, más conocidas en el Cantábrico como suradas al proceder del sur siendo un flujo de aire sopla desde tierra hacia el mar y ayuda a mantener la pared de la ola limpia y bien definida.

Cuando el viento sur coincide con un buen tren de olas procedente del Atlántico, la superficie marina se vuelve más ordenada y la ola adquiere una forma casi perfecta.

Por el contrario, los vientos del norte o del noroeste suelen deteriorar las condiciones, generando mar cruzada y dificultando la formación de los característicos tubos que han dado fama internacional a Mundaka.

Las mareas tienen la última palabra

La marea es otro de los factores que determina el comportamiento de la ola, ya que la profundidad del agua sobre la barra arenosa cambia constantemente a lo largo del día. Dependiendo de si la marea está subiendo o bajando, la ola puede variar notablemente en tamaño, velocidad y forma.

Las mejores sesiones suelen producirse durante determinadas fases intermedias de la marea, cuando la profundidad permite que la energía del oleaje interactúe de forma óptima con el fondo marino.

Un ecosistema costero tan valioso como vulnerable

No estamos hablando solo de un atractivo deportivo, sino que forma parte del complejo sistema natural de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, un espacio natural de incalculable valor en el norte de la España peninsular.

Gran parte de la culpa la tienen los aportes continuos de sedimentos del río Oka, la dinámica marina y la vegetación de las marismas resulta esencial para mantener la configuración de la barra de arena.

La zona está muy concurrida por los surfistas, en busca de su famosa ola.
La zona está muy concurrida por los surfistas, en busca de su famosa ola.

Diversas iniciativas de carácter urbanístico como la nueva sede del Museo Guggenheim han generado mucha polémica y preocupación entre los habitantes de la zona ,y sobre todo desde las agrupaciones ambientales porque la experiencia demuestra que modificaciones aparentemente pequeñas en la dinámica sedimentaria pueden afectar directamente a la calidad de la ola.