Unas impresionantes nubes iridiscentes aparecen en la sierra de Crevillent, España: imágenes y explicación del fenómeno

Un raro fenómeno óptico ha coloreado el cielo de la sierra de Crevillent con colores pastel. La interacción de la luz solar con diminutas gotas de agua y cristales de hielo en nubes finas creó un despliegue de iridiscencia impresionante.
Las nubes iridiscentes constituyen uno de esos fenómenos atmosféricos que, pese a no ser visibles con frecuencia, ofrecen una ventana maravillosa a los procesos físicos que tienen lugar en nuestra atmósfera.
Este espectáculo fue captado recientemente sobre la sierra de Crevillent, España, donde durante minutos se pudo observar el cielo teñido con suaves tonos pastel, un resultado directo de la interacción de la luz solar con diminutas partículas de agua o cristales de hielo en las nubes.

Desde un punto de vista meteorológico, la iridiscencia es un fenómeno óptico vinculado a la difracción e interferencia de la luz. Cuando la luz del Sol atraviesa una nube formada por gotas de agua o cristales de hielo extremadamente pequeños y relativamente uniformes en tamaño, los diferentes componentes de la luz se dispersan y se combinan, produciendo una gama de colores que recuerda a las superficies de aceite o jabón sobre el agua.
No es un arcoíris tras las nubes
A diferencia de los arcoíris comunes que se generan por refracción cuando un rayo de sol penetra en una gota de lluvia, aquí la iridiscencia surge principalmente por difracción, un proceso en el que las ondas de luz se desvían al encontrar obstáculos del tamaño de su propia longitud de onda.

Este fenómeno es más probable en nubes finas y semitransparentes, como altocúmulos, cirrocúmulos o lenticulares, donde las condiciones para la difracción son más favorables.
Una característica interesante de las nubes iridiscentes es la variabilidad de sus colores. En la mayoría de los casos predominan tonos suaves y pastel —verdes, rosas, azules o naranjas— que se disponen de manera irregular, a menudo siguiendo los bordes de las nubes o formando bandas sutiles.
Esto se debe a que los tamaños y la distribución de las gotas o cristales en la nube rara vez son perfectamente uniformes, lo que da lugar a patrones de color complejos.
La microfísica de las nubes
La observación de este fenómeno suele requerir que el Sol esté oculto parcialmente, ya sea por una elevación topográfica, un edificio o incluso unas gafas de sol con filtros adecuados, ya que el resplandor directo del Sol puede saturar la percepción de los colores.
Nubes iridiscentes sobre Suecia. Las nubes estratosféricas polares también son conocidas como nubes nacaradas o de nácar pic.twitter.com/ZaeFg2Kc47
— Christian Sellés (@chselles) January 15, 2020
En el caso de la sierra de Crevillent, las condiciones ambientales — luz solar, presencia de nubes finas y adecuada altitud de observación — se combinaron para permitir un avistamiento claro y sorprendente del fenómeno.
A diferencia de otros fenómenos atmosféricos, las nubes iridiscentes no están relacionadas con ningún peligro climático. Su aparición es un simple recordatorio de la complejidad de nuestra atmósfera y de cómo las partículas microscópicas pueden influir en la forma en que percibimos la luz y el color del cielo.
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