Un misterioso anillo a veces rodea al sol y no es un arcoíris: el halo solar y qué significa verlo

Un anillo blanquecino rodeando al Sol puede parecer magia, pero es física atmosférica: el halo solar, un fenómeno óptico que revela qué ocurre en las capas altas del cielo.

Este fenómeno óptico suele llamar la atención de quienes lo avistan, pero no se trata de un arcoíris.
Este fenómeno óptico suele llamar la atención de quienes lo avistan, pero no se trata de un arcoíris.

En ocasiones, al levantar la vista en un día aparentemente tranquilo, puede observarse un círculo perfecto rodeando al sol con colores que no son intensos.Se trata de un halo solar, uno de los fenómenos ópticos atmosféricos más llamativos y, a la vez, más malinterpretados.

Y es que a diferencia del arcoíris, que se forma por la reflexión y dispersión de la luz en gotas de agua líquida, el halo solar tiene su origen mucho más arriba, en las capas altas de la atmósfera.

El papel clave de las nubes altas

El halo solar se produce principalmente cuando el cielo está cubierto por cirrostratus, un tipo de nube alta situada entre los 6.000 y los 12.000 metros de altitud que están formadas no por gotas de agua, sino por cristales de hielo microscópicos con formas hexagonales.

Cuando la luz del sol atraviesa estos cristales, se desvía siguiendo leyes muy precisas de la óptica y produciéndose un anillo luminoso que rodea al astro, generalmente con un radio angular de unos 22 grados, lo que da nombre al fenómeno más habitual: el halo de 22°.

¿Por qué siempre tiene el mismo tamaño?

Una de las particularidades del halo solar es que suele mostrar un diámetro aparente constante, debido a la geometría de los cristales de hielo. Cuando la luz pasa a través de estos cristales, se refracta en un ángulo mínimo de 22 grados, que es el ángulo que percibe el observador desde el suelo.

Por eso, independientemente de la altura exacta de las nubes o del lugar desde el que se observe, el halo mantiene una forma y tamaño constantes y en ocasiones, el borde interior del anillo puede mostrar tonos rojizos, mientras que el exterior se difumina en colores azulados muy suaves.

Las diferencias con otros fenómenos ópticos

El halo solar se confunde a veces con coronas solares o con arcoíris circulares, pero la diferencia principal es su tamaño y su origen. Las coronas son mucho más pequeñas y se forman por difracción en gotas de agua, mientras que el halo es grande y depende exclusivamente de cristales de hielo.

También puede aparecer de noche alrededor de la Luna, dando lugar al halo lunar, que responde al mismo mecanismo físico y suele ser incluso más fácil de observar debido al menor deslumbramiento.

Qué puede predecir un halo solar sobre el tiempo

Avistar un halo solar suele ser una señal de que la atmósfera está cambiando, aunque en ese momento el tiempo pueda parecer estable. Esto lo marcan precisamente las nubes altas del tipo cirrostratus, que normalmente preceden a la llegada de un frente cálido.

En muchos casos, la presencia de un halo solar anticipa un empeoramiento del tiempo en las siguientes 12 a 36 horas, y lo más habitual es que aumente la nubosidad de forma progresiva y que, con el paso de las horas, aparezcan lluvias o nevadas, sobre todo en invierno o en zonas de montaña.

El halo solar no suele estar relacionado con chubascos convectivos ni con fenómenos violentos a corto plazo, sino con sistemas frontales amplios que cubren grandes áreas.

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