Recorren miles de kilómetros hasta España: las aves que huyen del frío en otoño para refugiarse
Cada otoño, los cielos españoles reciben a miles de viajeros que recorren Europa en busca de refugio. Descubre qué aves nos visitan y cuándo regresan al norte.

España se convierte cada otoño en uno de los principales destinos de las aves migratorias europeas. Mientras millones de ejemplares emprenden el viaje hacia África, otros muchos encuentran en la península ibérica las condiciones necesarias para sobrevivir a los meses más fríos del año.
Su llegada transforma los paisajes españoles. Las dehesas extremeñas se llenan de grullas, los humedales reciben grandes bandadas de ánsares y los olivares se convierten en el refugio de numerosos zorzales. Algunas de estas especies recorren miles de kilómetros antes de alcanzar sus destinos, donde permanecerán hasta que la primavera anuncie el momento de regresar al norte.
Las grullas, las grandes protagonistas del otoño
La grulla común es una de las aves migratorias más emblemáticas de España. Cada otoño, principalmente entre octubre y noviembre, miles de ejemplares procedentes de Escandinavia y otras regiones del norte y centro de Europa atraviesan el continente buscando temperaturas más suaves.
Viendo la migración de las Grullas de cuello negro hacia zonas mas calidas desde Gallocanta #grullas #gallocanta pic.twitter.com/Z9FLN48LEn
— Monica de Cossio (@mimochilamepesa) December 13, 2023
La laguna de Gallocanta, situada entre Zaragoza y Teruel, constituye uno de sus principales lugares de descanso. Muchas continúan posteriormente hacia las dehesas de Extremadura, donde encuentran bellotas, semillas y otros alimentos durante el invierno. Entre febrero y marzo, las grullas comienzan su viaje de regreso hacia sus territorios de reproducción.
Los ánsares comunes van a los humedales españoles
Procedentes principalmente del norte y centro de Europa, los ánsares comunes llegan a España tras recorrer miles de kilómetros. Estos grandes gansos encuentran refugio en las lagunas de Villafáfila, en Zamora, las marismas del Guadalquivir y la laguna de La Nava, en Palencia.

Durante su estancia se alimentan de brotes, raíces y restos de cultivos. A finales del invierno, buena parte de estas aves emprende el regreso hacia sus zonas de reproducción, aunque también existen pequeñas poblaciones reproductoras en España.
Los zorzales vienen desde Escandinavia
Más discretos que las grullas, los zorzales comunes también protagonizan importantes movimientos migratorios. Sus primeros ejemplares comienzan a llegar en septiembre desde países como Suecia, Finlandia, Noruega y Polonia.
Los olivares, bosques y zonas de matorral les proporcionan alimento durante los meses fríos. Algunos permanecen en España, mientras que otros continúan hacia el norte de África. El regreso a sus territorios de cría se produce principalmente entre febrero y abril.
Su presencia aumenta a finales de otoño y se concentra especialmente en el norte peninsular y las zonas montañosas, aunque su número varía considerablemente de un año a otro.
Las avefrías anuncian la llegada del invierno
La avefría europea es otra de las visitantes habituales de los meses fríos. Reconocible por su característica cresta, frecuenta campos de cultivo, pastizales y humedales. Su abundancia depende en buena medida de las temperaturas que se registren en el resto de Europa.

Otra especie que incrementa su presencia durante el otoño es el petirrojo europeo. Aunque existen poblaciones residentes en España, numerosos ejemplares procedentes del norte del continente llegan para pasar el invierno en bosques, parques y jardines.
El cambio climático cambia las rutas migratorias
Sin embargo, estos desplazamientos no son invariables. Las temperaturas, las precipitaciones y la disponibilidad de alimento condicionan tanto las fechas de llegada como la duración de la estancia de las aves migratorias.
Ya están llegando a nuestro país gran número de zorzales a pasar el invierno. Una lástima que una parte de ellos sean masacrados por los cazadores que se colocan en los collados de las montañas por donde pasan.
— Santiago M. Barajas (@Santi_MBarajas) November 11, 2022
En las fotos, los tres más frecuentes: zorzal real, alirrojo y común. pic.twitter.com/9SW0p5vsKr
El cambio climático está modificando los movimientos de algunas especies. Los inviernos más suaves permiten que determinadas poblaciones permanezcan en regiones más septentrionales, sin necesidad de alcanzar España. Por el contrario, las olas de frío intenso pueden provocar llegadas extraordinarias de aves que buscan refugio en latitudes más meridionales.