Recorren miles de kilómetros hasta España: las aves que huyen del frío en otoño para refugiarse

Cada otoño, los cielos españoles reciben a miles de viajeros que recorren Europa en busca de refugio. Descubre qué aves nos visitan y cuándo regresan al norte.

Miles de aves encuentran en la península ibérica las condiciones necesarias para sobrevivir a los meses más fríos del año
Miles de aves encuentran en la península ibérica las condiciones necesarias para sobrevivir a los meses más fríos del año

España se convierte cada otoño en uno de los principales destinos de las aves migratorias europeas. Mientras millones de ejemplares emprenden el viaje hacia África, otros muchos encuentran en la península ibérica las condiciones necesarias para sobrevivir a los meses más fríos del año.

Su llegada transforma los paisajes españoles. Las dehesas extremeñas se llenan de grullas, los humedales reciben grandes bandadas de ánsares y los olivares se convierten en el refugio de numerosos zorzales. Algunas de estas especies recorren miles de kilómetros antes de alcanzar sus destinos, donde permanecerán hasta que la primavera anuncie el momento de regresar al norte.

Las grullas, las grandes protagonistas del otoño

La grulla común es una de las aves migratorias más emblemáticas de España. Cada otoño, principalmente entre octubre y noviembre, miles de ejemplares procedentes de Escandinavia y otras regiones del norte y centro de Europa atraviesan el continente buscando temperaturas más suaves.

La laguna de Gallocanta, situada entre Zaragoza y Teruel, constituye uno de sus principales lugares de descanso. Muchas continúan posteriormente hacia las dehesas de Extremadura, donde encuentran bellotas, semillas y otros alimentos durante el invierno. Entre febrero y marzo, las grullas comienzan su viaje de regreso hacia sus territorios de reproducción.

Los ánsares comunes van a los humedales españoles

Procedentes principalmente del norte y centro de Europa, los ánsares comunes llegan a España tras recorrer miles de kilómetros. Estos grandes gansos encuentran refugio en las lagunas de Villafáfila, en Zamora, las marismas del Guadalquivir y la laguna de La Nava, en Palencia.

Los ánsares comunes llegan a España tras recorrer miles de kilómetros
Los ánsares comunes llegan a España tras recorrer miles de kilómetros

Durante su estancia se alimentan de brotes, raíces y restos de cultivos. A finales del invierno, buena parte de estas aves emprende el regreso hacia sus zonas de reproducción, aunque también existen pequeñas poblaciones reproductoras en España.

Los zorzales vienen desde Escandinavia

Más discretos que las grullas, los zorzales comunes también protagonizan importantes movimientos migratorios. Sus primeros ejemplares comienzan a llegar en septiembre desde países como Suecia, Finlandia, Noruega y Polonia.

Los olivares, bosques y zonas de matorral les proporcionan alimento durante los meses fríos. Algunos permanecen en España, mientras que otros continúan hacia el norte de África. El regreso a sus territorios de cría se produce principalmente entre febrero y abril.

Su presencia aumenta a finales de otoño y se concentra especialmente en el norte peninsular y las zonas montañosas, aunque su número varía considerablemente de un año a otro.

Las avefrías anuncian la llegada del invierno

La avefría europea es otra de las visitantes habituales de los meses fríos. Reconocible por su característica cresta, frecuenta campos de cultivo, pastizales y humedales. Su abundancia depende en buena medida de las temperaturas que se registren en el resto de Europa.

Otra especie que incrementa su presencia durante el otoño es el petirrojo europeo
Otra especie que incrementa su presencia durante el otoño es el petirrojo europeo

Otra especie que incrementa su presencia durante el otoño es el petirrojo europeo. Aunque existen poblaciones residentes en España, numerosos ejemplares procedentes del norte del continente llegan para pasar el invierno en bosques, parques y jardines.

El cambio climático cambia las rutas migratorias

Sin embargo, estos desplazamientos no son invariables. Las temperaturas, las precipitaciones y la disponibilidad de alimento condicionan tanto las fechas de llegada como la duración de la estancia de las aves migratorias.

El cambio climático está modificando los movimientos de algunas especies. Los inviernos más suaves permiten que determinadas poblaciones permanezcan en regiones más septentrionales, sin necesidad de alcanzar España. Por el contrario, las olas de frío intenso pueden provocar llegadas extraordinarias de aves que buscan refugio en latitudes más meridionales.