El secreto del mar de ardora: la ciencia explica por qué brillan en la noche las playas de Galicia
No es un efecto óptico ni un montaje. Cada verano, el mar de Galicia se tiñe de destellos fluorescentes gracias a uno de los fenómenos naturales más fascinantes del planeta.

Hay noches de verano en las que algunas playas de Galicia parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Cada ola que rompe en la orilla desprende un intenso resplandor azul y cada paso sobre el agua deja una estela luminosa. Este fenómeno, conocido como mar de ardora, vuelve a convertirse cada año en uno de los mayores atractivos naturales de la costa gallega, despertando el interés de miles de visitantes y aficionados a la fotografía nocturna.
Aunque su aspecto pueda parecer mágico, la explicación está en la biología marina. Detrás de este brillo se encuentran millones de microorganismos capaces de producir luz cuando el agua se agita.
El origen del brillo está en el plancton
El mar de ardora es un fenómeno de bioluminiscencia, la capacidad que tienen algunos seres vivos de generar luz mediante reacciones químicas en el interior de sus células. En Galicia, el responsable más habitual es Noctiluca scintillans, un pequeño dinoflagelado que forma parte del plancton marino.
Bos días hoxe concello de Carnota Mar de Ardora este fenómeno so se produce nalguns lugares Galiza e un o paraíso na tierriña,veña pasade un bo dia pic.twitter.com/PmviPlVJL5
— AngelsAlonso (@angels2004hp) September 20, 2022
Cuando las olas rompen, pasa una embarcación o simplemente una persona mueve el agua con las manos o los pies, estos microorganismos reaccionan emitiendo destellos luminosos. Si su concentración es elevada, el resultado es un llamativo resplandor de color azul eléctrico que parece iluminar el mar desde dentro.
Esta luz se trata de un mecanismo de defensa que ayuda a estos organismos a aumentar las probabilidades de sobrevivir frente a sus depredadores.
¿Por qué unas veces se ve más intenso que otras?
La intensidad del mar de ardora depende principalmente de la cantidad de microorganismos presentes en el agua. Cuando las poblaciones son reducidas, únicamente se aprecian pequeños destellos blanquecinos o grisáceos al mover el agua. Sin embargo, durante las grandes proliferaciones de plancton, el brillo puede extenderse por amplias zonas de la costa y adquirir los característicos tonos azulados o verdosos que han hecho famoso este fenómeno en todo el mundo.

Estas proliferaciones suelen aparecer cuando existe abundancia de fitoplancton, del que se alimentan estos organismos, y coinciden con unas condiciones favorables de temperatura y estabilidad del mar.
Las playas donde es más fácil contemplarlo
Aunque el mar de ardora puede aparecer en distintos puntos del litoral gallego, las Rías Baixas concentran algunos de los lugares donde resulta más habitual. Playas como A Lanzada, el entorno de O Grove, la ría de Aldán o las proximidades de las islas Cíes son algunos de los enclaves donde más avistamientos se producen durante los meses de verano.
En otras zonas de Galicia también puede observarse este espectáculo natural. En la Costa da Morte, por ejemplo, la playa de Carnota es uno de los lugares más conocidos para disfrutar de la bioluminiscencia, aunque allí suelen intervenir otras especies de microorganismos diferentes a Noctiluca scintillans. Lo mismo ocurre en el entorno de A Coruña y Betanzos, donde también existen organismos capaces de producir este llamativo resplandor.
Un fenómeno típico del verano, pero imposible de predecir
La mejor época para observar el mar de ardora suele abarcar desde finales de mayo hasta septiembre, cuando las condiciones del agua favorecen el desarrollo del plancton.
Sin embargo, no existe una fórmula para saber con exactitud dónde aparecerá cada noche. Las corrientes, las mareas, el viento y la distribución de los microorganismos hacen que el fenómeno sea muy cambiante y difícil de anticipar.

Durante el día, cuando el episodio está provocado por Noctiluca scintillans, es posible detectar manchas rojizas o anaranjadas sobre la superficie del mar. Estas concentraciones pueden servir como pista de que por la noche habrá bioluminiscencia, aunque también pueden desplazarse rápidamente debido a las corrientes marinas.
Para disfrutar del espectáculo, los expertos recomiendan elegir noches oscuras, sin luna o con poca iluminación, y acudir a playas alejadas de grandes núcleos urbanos. Cuanta menos contaminación lumínica exista, mayor será el contraste del resplandor y más fácil resultará apreciar uno de los fenómenos naturales más fascinantes que ofrece el litoral español.