La cascada de Cola de Caballo de Ordesa, sin agua a las puertas de octubre tras un verano con calor de récord
La sequía y el calor extremo de este verano deja el río Arazas y su emblemática cascada con un caudal inusualmente bajo en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo de Huesca.

La Cola de Caballo de Ordesa, una de las cascadas más emblemáticas del Pirineo aragonés, muestra una imagen muy diferente –y preocupante– a la que suele ofrecer durante los meses de mayor disponibilidad de agua.
Es cierto que el hecho de que la cascada lleve menos agua a estas alturas del año no constituye, por sí mismo, una anomalía. El río Arazas, que recorre el valle de Ordesa, está condicionado por el régimen de deshielo y por la disponibilidad de agua en las cabeceras.
Lo excepcional este año es el contexto en el que se produce ese estiaje y la intensidad de la pérdida de caudal, que se ha visto reducido de forma muy notable después de un verano marcado por la sequía, las altas temperaturas y la escasez de precipitaciones en el Pirineo.
Un verano especialmente seco en el Pirineo
El verano de 2026 ha estado condicionado en buena parte de España por temperaturas extraordinariamente elevadas y precipitaciones escasas. Según el balance de AEMET, este ha sido el tercero más seco de la serie histórica, solo por detrás de 1994 y 2016. También ha sido el mes de julio más seco desde que existen registros.

En el caso de Ordesa, la situación es especialmente llamativa porque se encuentra en un territorio con una elevada pluviometría. El Parque Nacional registra precipitaciones anuales que oscilan aproximadamente entre los 1.200 milímetros de las zonas más bajas y cerca de 2.000 milímetros en las cotas superiores. Además, el máximo de precipitaciones se concentra precisamente en la época cálida, acompañada habitualmente por tormentas.
Es decir, el verano no debería ser necesariamente sinónimo de ausencia de lluvia en este sector del Pirineo. Por eso, una temporada tan seca tiene una repercusión especialmente visible sobre los cursos de agua, hasta el punto de que distintos municipios pirenaicos han tenido que aplicar medidas para reducir el consumo de agua estos últimos meses debido a la disminución de las aportaciones de captaciones y manantiales.
El manantial que alimenta la cascada
La explicación del comportamiento de la Cola de Caballo se encuentra bajo la montaña. La cascada está alimentada por el manantial de Garcés, que drena el acuífero kárstico del macizo de Monte Perdido.
Cola de Caballo. Esperemos que pronto tenga mejor aspecto pic.twitter.com/58wQIDN2Km
— José Villalba (@JoseVillalbah) September 24, 2026
Los estudios desarrollados dentro del proyecto europeo LIFE Pyrenees4Clima han permitido cuantificar la variación natural de este sistema. El manantial puede alcanzar alrededor de 2.000 litros por segundo en junio, coincidiendo con el deshielo, mientras que sus valores mínimos rondan los 400 litros por segundo en enero.
Por tanto, la reducción del agua durante el verano forma parte del ciclo natural. El problema aparece cuando ese descenso se combina con sequías más prolongadas, menor acumulación de nieve y temperaturas más elevadas.
Los investigadores del Centro Nacional Instituto Geológico y Minero de España (CN IGME-CSIC) advierten que los modelos hidrológicos apuntan a cambios en la estacionalidad: los máximos de caudal, tradicionalmente concentrados en junio y julio, se están adelantando hacia mayo, mientras que el verano registra una reducción considerable de las aportaciones. Es decir, el cambio climático está modificando el calendario natural del agua en el Pirineo.
Una imagen que anticipa el futuro del Pirineo
La escasez de agua en la Cola de Caballo de Ordesa no debe interpretarse únicamente como una cuestión paisajística. La cascada funciona también como una expresión visible de cambios que están afectando a los sistemas hídricos de alta montaña.
La sequía está provocando restricciones de agua en muchas localidades del Pirineo, como Hecho, donde se corta el suministro durante la noche para que se recupere el depósito del que se abastece. Vecinos y negocios se adaptan a esta situación a la espera de que llueva. pic.twitter.com/fNVFvBSVdI
Aragón Noticias (@AragonNoticias_) September 24, 2026
El proyecto LIFE Pyrenees4Clima identifica entre los espacios más vulnerables del Pirineo los glaciares, las cuevas de hielo, los ibones, los ríos de cabecera, los bosques y las praderas alpinas. La pérdida de caudal de la Cola de Caballo se suma así a otras señales de transformación del paisaje pirenaico.
Los efectos de las altas temperaturas estivales y la sequía sobre las reservas de agua no desaparecen inmediatamente. Una parte importante de la respuesta dependerá de cómo evolucione el otoño y, especialmente, de las precipitaciones y nevadas que lleguen durante los próximos meses. Esperemos que octubre traiga las lluvias que prevén los modelos meteorológicos.
Referencia de la noticia
Observatorio Pirenaico de Cambio Climático. (2026). El cambio climático acelerado y las olas de calor afectan a paisajes emblemáticos y ecosistemas de todo el territorio pirenaico.