El mayor pinar de España previene los grandes incendios con una gestión forestal de origen medieval

¿Cómo ha logrado el mayor pinar de España esquivar los grandes incendios durante décadas? La respuesta se encuentra en una antigua tradición forestal que aún deja huella en sus bosques.

La comarca de Pinares tiene una inmensa masa forestal de más de 100.000 hectáreas que lleva décadas sin sufrir grandes incendios
La comarca de Pinares tiene una inmensa masa forestal de más de 100.000 hectáreas que lleva décadas sin sufrir grandes incendios

Cada verano, cuando las altas temperaturas y la sequía disparan el riesgo de incendios forestales en España, hay un territorio que suele pasar desapercibido. Entre las provincias de Burgos y Soria se extiende la comarca de Pinares, una inmensa masa forestal de más de 100.000 hectáreas que lleva décadas sin sufrir grandes fuegos.

Detrás de esta resistencia al fuego se encuentran factores naturales como la altitud o las lluvias, y también una antigua forma de gestión forestal que ha modelado el paisaje durante siglos.

Un bosque único en España

La comarca de Pinares alberga el mayor pinar continuo del país. Sus bosques, dominados por pino silvestre y pino albar, se distribuyen entre unos cuarenta municipios situados en un entorno montañoso que alcanza en muchos puntos entre los 1.000 y los 2.000 metros de altitud.

Esta ubicación contribuye a reducir el riesgo de incendios. Las temperaturas suelen ser más suaves que en otras regiones españolas durante el verano y las precipitaciones son relativamente abundantes. Sin embargo, los especialistas insisten en que estas condiciones por sí solas no bastan para explicar el buen estado de conservación del monte.

La clave se encuentra también en la gestión que durante generaciones realizaron los habitantes de la comarca, estrechamente vinculados a los recursos que proporcionaba el bosque.

La Suerte de Pinos, una tradición con siglos de historia

Durante siglos, los vecinos de estos pueblos participaron en un sistema comunal conocido como la Suerte de Pinos, una práctica cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. A través de este modelo, los residentes tenían derecho a aprovechar parte de los recursos forestales de los montes públicos propiedad de los ayuntamientos. La extracción de madera y leña suponía un importante complemento económico para muchas familias y contribuía al mantenimiento del bosque.

Los vecinos participan en el sistema comunal conocido como la Suerte de Pinos, una práctica cuyos orígenes se remontan a la Edad Media
Los vecinos participan en el sistema comunal conocido como la Suerte de Pinos, una práctica cuyos orígenes se remontan a la Edad Media

La retirada periódica de árboles seleccionados, ramas y otros restos vegetales evitaba la acumulación excesiva de combustible forestal. Sin pretenderlo, aquellas labores tradicionales reducían uno de los principales factores que favorecen la propagación de incendios de gran intensidad. La relevancia histórica y cultural de esta práctica fue reconocida en 2022, cuando la Junta de Castilla y León la declaró Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial.

Menos combustible, menos riesgo de grandes incendios

Los expertos forestales consideran que uno de los grandes beneficios de este sistema fue la creación de discontinuidades en la vegetación. En otras palabras, el bosque no se convertía en una masa continua y homogénea de combustible.

Cuando un incendio encuentra zonas con menor densidad de vegetación o espacios previamente gestionados, su avance puede ralentizarse e incluso perder intensidad. Esto dificulta que las llamas alcancen las copas de los árboles, donde los fuegos se vuelven mucho más destructivos y difíciles de controlar.

Además, el aprovechamiento histórico del monte favoreció la existencia de caminos forestales y áreas accesibles que hoy siguen facilitando la actuación de los servicios de extinción ante cualquier conato. La combinación de estas circunstancias ha permitido que la comarca de Pinares mantenga durante décadas una notable capacidad de resistencia frente a los grandes incendios forestales.

Una tradición que se apaga

Sin embargo, esta fórmula centenaria atraviesa una situación delicada. La caída de los precios de la madera, el envejecimiento de la población y la despoblación rural han reducido considerablemente la actividad vinculada al bosque. Muchos de los trabajos de mantenimiento que antes realizaban cuadrillas locales han desaparecido. El resultado es un monte cada vez menos habitado y con menos mano de obra dedicada a tareas de limpieza, prevención y restauración.

A medida que aumenta la vegetación acumulada, también crece la cantidad de combustible disponible para alimentar incendios
A medida que aumenta la vegetación acumulada, también crece la cantidad de combustible disponible para alimentar incendios

Varios profesionales del sector forestal alertan de que este abandono puede convertirse en uno de los principales problemas de cara al futuro. A medida que aumenta la vegetación acumulada, también crece la cantidad de combustible disponible para alimentar incendios de gran magnitud.

El mayor pinar de España continúa siendo un ejemplo de cómo la combinación entre naturaleza y gestión humana puede generar paisajes más resilientes frente al fuego. Una lección que cobra especial importancia cuando cada verano vuelve a poner a prueba la capacidad de los montes para resistir las llamas.