El fotógrafo Sebastião Salgado plantó dos millones de árboles en una finca devastada y la fauna regresa 28 años después

En 1998, Sebastião Salgado y su esposa iniciaron la recuperación de una propiedad degradada en Brasil. El proyecto ha permitido restaurar miles de hectáreas y recuperar hábitats naturales.

Sebastião Salgado impulsó la reforestación de una finca familiar en Brasil, donde el regreso de los árboles ha favorecido la recuperación de la fauna y la flora. Imagen: Instituto Terra.
Sebastião Salgado impulsó la reforestación de una finca familiar en Brasil, donde el regreso de los árboles ha favorecido la recuperación de la fauna y la flora. Imagen: Instituto Terra.

La deforestación y la ganadería habían dejado una profunda huella en una propiedad familiar situada en el sureste de Brasil. Ante el deterioro del terreno, el fotógrafo Sebastião Salgado y su esposa, Lélia Deluiz Wanick Salgado, decidieron actuar para recuperar la vegetación perdida y devolver al entorno parte de su riqueza natural.

La iniciativa comenzó en 1998 y terminó dando lugar al Instituto Terra, una entidad dedicada a la restauración ambiental. El trabajo realizado desde entonces demuestra que recuperar un espacio degradado requiere años de actuaciones, recursos económicos y una selección adecuada de las especies vegetales. La experiencia también ha servido para extender las tareas de conservación más allá de la finca original.

Sebastião Salgado y el Instituto Terra: cómo comenzó la reforestación

La propiedad reforestada se encuentra en Aimorés, en el estado brasileño de Minas Gerais. Antes de iniciarse los trabajos, décadas de explotación ganadera y tala habían reducido la cubierta vegetal y perjudicado las condiciones del suelo. La intervención de Salgado y su esposa buscaba recuperar el bosque atlántico, un ecosistema que había perdido terreno en aquella zona.

El matrimonio puso en marcha un programa de restauración que exigía conocer las características del terreno y las necesidades de cada especie. La producción de plantones, la elección de árboles autóctonos y su distribución en las superficies dañadas formaron parte de las labores. El objetivo era favorecer la recuperación del entorno y crear las condiciones adecuadas para el retorno de otras especies.

Los primeros resultados obligaron a revisar algunos procedimientos. La supervivencia de las plantas planteó dificultades y el equipo tuvo que adaptar las técnicas de plantación a las condiciones de la finca. Según los datos publicados por el Instituto Terra, la organización ya ha conseguido restaurar más de 2.300 hectáreas de bosque atlántico y plantar más de 3,5 millones de árboles.

La recuperación del bosque brasileño devuelve espacio a la fauna

El regreso de la vegetación ha permitido recuperar funciones naturales que el terreno había perdido. Las raíces han contribuido a sujetar la tierra y reducir la erosión, mientras que la cobertura vegetal ha ayudado a conservar la humedad. Además, los árboles también han proporcionado refugio y alimento a distintas especies, lo que ha favorecido la recuperación de la biodiversidad.

El Instituto Terra ha restaurado más de 2.300 hectáreas de bosque atlántico y trabaja en la conservación del agua, la biodiversidad y los suelos degradados. Imagen: Instituto Terra.
El Instituto Terra ha restaurado más de 2.300 hectáreas de bosque atlántico y trabaja en la conservación del agua, la biodiversidad y los suelos degradados. Imagen: Instituto Terra.

Otro de los trabajos de recuperación se centró en los recursos hídricos. La regeneración del bosque contribuyó a proteger los manantiales y mejorar las condiciones de los espacios próximos a los cursos de agua. La recuperación de estos elementos resultó definitiva para restablecer las relaciones entre el suelo, la vegetación y la fauna autóctona.

Las labores, sin embargo, no estuvieron exentos de obstáculos. El matrimonio tuvo que afrontar diversos problemas durante los primeros años, tanto por la supervivencia de las plantas como por la financiación necesaria para mantener el proyecto. La producción de ejemplares, su cuidado y la ampliación de las zonas intervenidas exigieron recursos continuados para sostener la restauración.

El Instituto Terra extiende la restauración ambiental más allá de la finca

La experiencia iniciada por Sebastião Salgado y Lélia Deluiz Wanick Salgado dio paso a una actividad que supera ya los límites de su propia propiedad. Hoy en día, el Instituto Terra desarrolla iniciativas de recuperación de terrenos degradados en la cuenca del río Doce, además de programas educativos y acciones de formación profesional relacionadas con el medio ambiente.

La recuperación del bosque atlántico ha favorecido el regreso de la fauna autóctona a una finca brasileña devastada por décadas de deforestación y ganadería. Imagen: Instituto Terra.
La recuperación del bosque atlántico ha favorecido el regreso de la fauna autóctona a una finca brasileña devastada por décadas de deforestación y ganadería. Imagen: Instituto Terra.

Una parte de esta labor se dirige a los productores rurales, con el propósito de favorecer prácticas agrícolas compatibles con la conservación de los recursos naturales. La organización pretende que la restauración forestal pueda aplicarse en otras explotaciones y espacios que también han sufrido la pérdida de vegetación.

Entre sus líneas de trabajo figuran la recuperación de manantiales, la protección de los bosques situados junto a los ríos y la promoción de métodos de cultivo sostenibles. El proyecto nacido en 1998 ha pasado de recuperar una finca familiar a promover iniciativas que relacionan la conservación del bosque con la protección del agua, el suelo y la biodiversidad.