Rubén del Campo, sobre los bulos de la 'Dana de Valencia' de 2024: "Los radares no sirven para mover las nubes, punto"

Rubén del Campo, sobre los bulos de la 'Dana de Valencia' de 2024: "Los radares no sirven para mover las nubes, punto"

Dos años después de la tragedia de Valencia, algunas teorías conspirativas siguen generando dudas. Rubén del Campo desmonta en el podcast de Meteored, 'Un café del tiempo', varios de los bulos más difundidos.

La dana que devastó Valencia en octubre de 2024 también desencadenó una oleada de teorías conspirativas. Entre ellas, una que atribuía a los radares meteorológicos la capacidad de desplazar las nubes y provocar inundaciones. Una afirmación que la ciencia desmiente y que el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Rubén del Campo, ha abordado en el podcast 'Un café del tiempo' de Meteored.

El bulo sobre los radares que se extendió tras la dana

"Los radares no sirven para mover las nubes, punto", afirma el meteorólogo, que recuerda que estos instrumentos permiten observar las precipitaciones y seguir su evolución, pero en ningún caso controlar los fenómenos atmosféricos.

Uno de los mensajes falsos que más circularon después de las inundaciones del 29 de octubre de 2024 señalaba a un radar situado en Morón de la Frontera, en Sevilla, como supuesto responsable de haber desplazado las nubes hacia Valencia.

El bulo señalaba a un radar situado en Morón de la Frontera, en Sevilla, como supuesto responsable de haber desplazado las nubes hacia Valencia.
El bulo señalaba a un radar situado en Morón de la Frontera, en Sevilla, como supuesto responsable de haber desplazado las nubes hacia Valencia.

Durante su intervención en el podcast, Del Campo recuerda cómo esta teoría se difundió especialmente a través de WhatsApp, hasta alcanzar incluso a personas de su entorno familiar. "Este bulo da para una tesis doctoral o dos", asegura el portavoz de AEMET, sorprendido por la capacidad de propagación de estas informaciones.

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El meteorólogo relata que uno de aquellos vídeos llegó a su suegra, residente en Castellón, quien le preguntó directamente si era cierto lo que aseguraba el mensaje. "Un radar es para ver por dónde van las nubes, pero no las puede mover", le explicó.

Sin embargo, la respuesta de su familiar le hizo reflexionar sobre uno de los grandes problemas de la desinformación: la confianza que depositamos en quienes nos envían determinados contenidos. "Sí, pero es que esto me lo ha mandado mi hermana", recuerda que le respondió.

Para Del Campo, este ejemplo demuestra que los bulos no siempre se difunden porque las personas crean deliberadamente en una teoría conspirativa, sino porque reciben información de familiares o conocidos a los que consideran fiables.

¿Por qué es imposible controlar una tormenta con un radar?

El portavoz de AEMET también explica que las dimensiones de los sistemas tormentosos hacen inviable su control mediante tecnologías como los radares meteorológicos. Para ilustrarlo, menciona los sistemas convectivos de gran tamaño, que pueden alcanzar aproximadamente 200 kilómetros de diámetro y desarrollarse a lo largo de varios kilómetros de altura. Estas estructuras contienen cantidades extraordinarias de agua y energía, y su evolución depende de complejos procesos atmosféricos.

Rubén del Campo en el transcurso de la entrevista.
Rubén del Campo en el transcurso de la entrevista.

Las tormentas se desarrollan cuando concurren condiciones de inestabilidad, humedad y movimientos ascendentes del aire que favorecen la condensación del vapor de agua. Como explica Del Campo, "una nube no es un objeto, es un proceso, y parar ese proceso está fuera del alcance humano". Por tanto, aunque los radares permiten detectar precipitaciones, estimar su intensidad y seguir su desplazamiento, no disponen de capacidad física para modificar los mecanismos que originan una tormenta.

España ya investigó la posibilidad de modificar el tiempo

Del Campo reconoce que algunas teorías conspirativas se alimentan de "medias verdades", ya que históricamente sí se han realizado experimentos para intentar modificar determinados fenómenos meteorológicos. De hecho, recuerda que entre finales de los años setenta y principios de los ochenta se desarrollaron en España investigaciones auspiciadas por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Históricamente sí se han realizado experimentos para intentar modificar determinados fenómenos meteorológicos.
Históricamente sí se han realizado experimentos para intentar modificar determinados fenómenos meteorológicos.


Durante aquellas pruebas, realizadas en Castilla y León, se exploraron distintas posibilidades de modificación artificial del tiempo, aunque no se demostró que fuera factible controlar las condiciones atmosféricas a voluntad. La siembra de nubes es una de las técnicas que se han estudiado y utilizado en distintos países, pero su eficacia es limitada y depende de que existan condiciones atmosféricas adecuadas. En cualquier caso, estas investigaciones no respaldan la idea de que sea posible generar, detener o desplazar grandes tormentas mediante radares.

Más allá de su falta de fundamento científico, Del Campo advierte sobre las consecuencias de difundir informaciones falsas durante una catástrofe. "Muchas veces hablamos de la divulgación a la gente joven; también a la gente mayor hay que llegar", reflexiona.

AEMET tuvo que intervenir para desmentir rápidamente algunas de las afirmaciones que se estaban difundiendo durante la dana.
AEMET tuvo que intervenir para desmentir rápidamente algunas de las afirmaciones que se estaban difundiendo durante la dana.

En este sentido, reconoce que no siempre resulta sencillo conseguir que los destinatarios de estos mensajes recurran a verificadores o fuentes científicas antes de compartirlos. Por ello, AEMET tuvo que intervenir para desmentir rápidamente algunas de las afirmaciones que se estaban difundiendo sobre los radares meteorológicos.