El cielo no siempre ha sido azul: un experto explica cómo ha cambiado con el tiempo y si podría volver a hacerlo

El cielo azul que vemos hoy es resultado de millones de años de evolución atmosférica. Un experto aclara cómo ha cambiado, por qué y si algún día podría volver a ser diferente.

El cielo azul es mucho más nítido en los meses de invierno, sobre todo en días fríos y secos.
El cielo azul es mucho más nítido en los meses de invierno, sobre todo en días fríos y secos.

Siempre que miramos al cielo, damos por sentado que nos vamos a encontrar con un color azul si no hay nubes. Sin embargo, la historia de nuestro planeta nos dice otra cosa, porque el cielo ha cambiado de color muchas veces: lo que vemos hoy es solo una etapa más en una evolución que se mide en millones de años.

Porque en ese tiempo, la composición de la atmósfera ha cambiado, la cantidad de oxígeno y de otros gases ha variado, y fenómenos naturales como erupciones volcánicas, impactos de meteoritos o incluso la actividad de organismos primitivos han influido en la luz que llega hasta nuestros ojos.

¿Por qué vemos el cielo azul?

El azul del cielo se debe principalmente a un proceso físico llamado dispersión de Rayleigh, un fenómeno físico que explica por qué el cielo es azul durante el día y rojizo al amanecer o al atardecer. Se produce cuando la luz solar, que contiene todos los colores (todas las longitudes de onda), atraviesa la atmósfera y se encuentra con moléculas de aire y partículas muy pequeñas

Cuando cruza la atmósfera, la luz solar, que como hemos comentado está compuesta por todos los colores, sucede que las moléculas de aire dispersan más eficientemente la luz de onda corta, es decir, la azul.

¿Cómo ha cambiado el cielo a lo largo de la historia de la Tierra?

Hace miles de millones de años, la composición de la atmósfera era muy distinta.

  • Durante la Era Arcaica, la atmósfera contenía principalmente dióxido de carbono y muy poco oxígeno, lo que habría dado cielos más rojizos o anaranjados.

  • Con la aparición de organismos fotosintéticos, el oxígeno comenzó a aumentar, cambiando gradualmente la dispersión de la luz y acercando el cielo a tonalidades más claras y azuladas.

  • Eventos puntuales como erupciones volcánicas masivas o impactos de meteoritos también oscurecieron el cielo temporalmente, dando tonos grisáceos, rojizos o incluso verdosos en algunos casos.

Según Finn Burridge, el divulgador científico del Real Observatorio de Greenwich, estas variaciones son la prueba de que el color del cielo está estrechamente ligado a la composición atmosférica y a la interacción con la luz solar.

¿Podría volver a ser diferente?

Aunque el azul domina hoy, ciertos factores podrían alterar el color que percibimos.

  • Aumentos drásticos de partículas en suspensión por erupciones volcánicas o grandes incendios.

  • Cambios en la composición de la atmósfera por actividad humana o fenómenos naturales extremos.

  • Fenómenos astronómicos que modifiquen la luz solar que llega a la Tierra.

Sin embargo, el experto subraya que para que el cielo cambie de manera duradera se necesitarían transformaciones masivas de la atmósfera, algo poco probable en escalas temporales humanas.

El cielo como espejo del planeta

El color del cielo no solo es un espectáculo visual: refleja la historia de nuestro planeta y con cada amanecer y atardecer, nos deslumbra con sus tonos cálidos, recordándonos que la luz que vemos ha interactuado con gases y partículas durante mucho tiempo.

Lo que parece simple, como mirar hacia arriba, es en realidad un registro de millones de años de historia planetaria.

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