El cambio de hora trae tardes más oscuras: así puede afectar a tu estado de ánimo y a la calidad del sueño
Un estudio canadiense señala que mantener el horario de invierno durante todo el año podría beneficiar al sueño, al estado de ánimo y al reloj biológico.

El sempiterno debate sobre el cambio de hora no se limita a decidir cuándo adelantar o retrasar los relojes. Y es que la elección de un horario permanente no es sólo de contar con más o menos luz. El cambio también puede influir en el descanso, la actividad cotidiana y en la salud de la población.
En España, el último cambio tuvo lugar en la madrugada del 24 al 25 de octubre de 2026, cuando los relojes se retrasaron 60 minutos. Ahora, un estudio publicado en Canadian Medical Association Journal examina qué alternativa resulta más conveniente desde el punto de vista sanitario, e indica que el horario de invierno es la opción respaldada por las pruebas científicas.
Horario de invierno: cómo influye en el sueño y el reloj biológico
La investigación, realizada por los especialistas canadienses, analiza la relación entre la luz natural y los ritmos circadianos, responsables de regular los ciclos de sueño y vigilia. La exposición a la luz durante las primeras horas del día ayuda a sincronizar el reloj interno, mientras que la iluminación vespertina tiende a retrasarlo.

Raymon Lam, investigador de la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver, explica que suprimir los cambios estacionales resolvería una parte del problema, pero obligaría a elegir qué horario mantener. En su opinión, las pruebas disponibles en materia de salud favorecen el estándar, conocido como horario de invierno, por su relación con el descanso y el estado de ánimo.
Ralph Mistlberger, catedrático de Psicología de la Universidad Simon Fraser y coautor del estudio, advierte de que el horario de verano retrasa una hora la luz matutina. Este efecto resulta especialmente relevante durante el invierno, cuando los días comienzan con menos luminosidad. La alteración puede dificultar la sincronización del organismo y modificar los patrones de descanso.
Horario de verano: qué efectos puede tener sobre la salud mental
Los investigadores recogen datos sobre la incidencia del trastorno afectivo estacional en Canadá. Entre el 1% y el 3% de la población padece este problema, mientras que alrededor del 15% experimenta alteraciones más leves relacionadas con el estado de ánimo, el sueño y los niveles de energía.

Lam explica que los cambios en los ritmos circadianos guardan relación con problemas como la depresión, la fatiga, el aumento del apetito y las dificultades para dormir. La exposición a la luz por la mañana contribuye a regular el reloj biológico cerebral y a mantener unos patrones de descanso más regulares, además de influir en el estado emocional y la capacidad cognitiva.
Los efectos no son iguales para toda la población. Los niños y adolescentes pueden tener más dificultades porque la pubertad retrasa de forma natural sus horarios de sueño, mientras que las clases empiezan temprano. También están expuestos los trabajadores por turnos y quienes inician su jornada antes del amanecer. Así mismo, los estudios geográficos indican que vivir al oeste de un mismo huso horario, donde amanece más tarde, puede aumentar los efectos de esta diferencia.
Cambio de hora: las experiencias de Estados Unidos y Rusia
El horario de verano tiene ventajas para la vida cotidiana. Una hora adicional de luz por la tarde facilita el ejercicio, las compras y las relaciones sociales después del trabajo o de las clases. Patrick Baylis, profesor asociado de la Universidad de Columbia Británica y coautor del estudio, sostiene que esos beneficios deben compararse con las posibles consecuencias sobre el sueño, la productividad y el rendimiento educativo.

La experiencia internacional ofrece ejemplos de cambios de política horaria. Estados Unidos adoptó el horario de verano en 1974, durante la crisis energética, pero dio marcha atrás en menos de un año. La oposición a las mañanas oscuras y la preocupación por los niños que iban al colegio antes del amanecer contribuyeron a revertir la medida.
Rusia implantó este sistema en 2011 y lo abandonó en 2014 tras el descontento de la población. Entre los problemas señalados figuraban la somnolencia, los desplazamientos escolares y laborales sin luz natural, los accidentes de tráfico y una menor productividad.
Alexandra Choi, investigadora de Vancouver Coastal Health y coautora del estudio, defiende que los gobiernos evalúen las consecuencias sanitarias antes de tomar una decisión. El análisis concluye que las pruebas científicas disponibles favorecen el horario de invierno, aunque cualquier elección debe tener en cuenta sus efectos sobre la vida diaria.
Referencia de la noticia
Raymond W. Lam Ralph Mistlberger Patrick Baylis and Alexandra Choi. Analysis of health impacts associated with adopting permanent standard time or permanent daylight saving time to inform policy in Canada.