El BOE publica el nuevo protocolo ante erupciones volcánicas adaptado tras la experiencia de La Palma

Cinco años después de la erupción de La Palma, España redefine cómo actuar ante una nueva emergencia volcánica. ¿Qué cambia con los nuevos protocolos?

La nueva normativa sustituye a la de 1996
La nueva normativa sustituye a la de 1996

La erupción del volcán Tajogaite de La Palma en 2021 ha marcado un antes y un después en la gestión del riesgo volcánico en España. Cinco años después, el Gobierno ha aprobado una nueva normativa que establece cómo deben prepararse las administraciones, qué medidas deben adoptarse ante una posible erupción y cómo debe protegerse a la población.

La nueva Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el Riesgo Volcánico, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), sustituye a la normativa de 1996 y adapta los protocolos a los conocimientos científicos y las necesidades actuales.

Renovación de los protocolos volcánicos tras 30 años

La nueva normativa, aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 6 de octubre, supone una actualización de los mecanismos de prevención y respuesta ante emergencias volcánicas. Uno de sus principales objetivos es mejorar la coordinación entre las administraciones públicas, los organismos científicos y los servicios de emergencia, de manera que las decisiones puedan adoptarse con información actualizada sobre la evolución de la actividad volcánica.

La directriz establece criterios comunes para elaborar los planes de protección civil y contempla medidas que abarcan desde la vigilancia científica y la prevención hasta la gestión de una erupción y sus consecuencias. La experiencia de La Palma ha puesto de manifiesto la importancia de disponer de sistemas de observación continuos, protocolos de evacuación y mecanismos eficaces para informar a los ciudadanos.

Semáforos volcánicos y alertas directas a los móviles

Entre las medidas más relevantes figura el desarrollo de sistemas de alerta temprana basados en el denominado semáforo volcánico, que permite comunicar a la población los diferentes niveles de riesgo mediante cuatro colores: verde, amarillo, naranja y rojo.

Entre las medidas que se van a desarrollar figura el desarrollo de sistemas de alerta temprana basados en el llamado semáforo volcánico
Entre las medidas que se van a desarrollar figura el desarrollo de sistemas de alerta temprana basados en el llamado semáforo volcánico

La normativa también contempla la utilización del sistema ES-Alert, que permite enviar mensajes de emergencia directamente a los teléfonos móviles de las personas situadas en las zonas amenazadas. Además, los planes deberán garantizar la transmisión de información a través de medios de comunicación, redes sociales, aplicaciones de emergencias y otros canales oficiales.

Mapas que anticipen el recorrido de la lava

Otra de las novedades destacadas es el impulso de herramientas informáticas capaces de simular diferentes escenarios eruptivos. El Instituto Geográfico Nacional (IGN), Protección Civil y las administraciones autonómicas trabajarán conjuntamente en aplicaciones que permitan estimar por dónde podrían avanzar las coladas de lava, cómo se dispersarían las cenizas y qué infraestructuras quedarían expuestas.

Estas simulaciones incorporarán información geológica, registros de erupciones anteriores y datos meteorológicos, fundamentales para calcular la dispersión de cenizas volcánicas. Los resultados servirán para planificar evacuaciones, establecer zonas de exclusión y anticipar posibles afecciones a carreteras, aeropuertos, viviendas y servicios esenciales.

Así será la protección frente a los gases volcánicos

La nueva directriz también presta especial atención a la protección de las personas antes, durante y después de una erupción. Los planes deberán contemplar evacuaciones, confinamientos, restricciones de acceso y asistencia sanitaria, además de medidas específicas para personas con discapacidad y otros colectivos vulnerables.

Los planes deberán contemplar evacuaciones, confinamientos y restricciones de acceso a las zonas afectadas
Los planes deberán contemplar evacuaciones, confinamientos y restricciones de acceso a las zonas afectadas

Una de las cuestiones recogidas expresamente es la evacuación y atención de los animales, así como la necesidad de mantener registros actualizados de las personas y animales desplazados. También se establecen recomendaciones de autoprotección, como preparar un equipo de emergencia con documentación, medicamentos, agua, alimentos, mascarillas y una linterna.

Aunque la nueva directriz no menciona expresamente La Palma como motivo de su aprobación, muchas de las situaciones vividas durante aquella crisis encuentran respuesta en sus disposiciones. Entre ellas destacan la vigilancia permanente, la coordinación científica, la protección frente a los gases y la planificación del retorno seguro de los evacuados.