Cuánto puede volar una codorniz: un GPS instalado por científicos españoles da una respuesta sorprendente
Pesa poco más de 100 gramos, pero una codorniz acaba de demostrar que puede recorrer miles de kilómetros en apenas unos días. Así lo han descubierto científicos españoles.

La codorniz común (Coturnix coturnix) es una de las aves migratorias más abundantes de Europa, aunque también una de las más difíciles de estudiar. Su pequeño tamaño, apenas supera los 100 gramos de peso, contrasta con una extraordinaria capacidad para recorrer grandes distancias. Ahora, un equipo de científicos españoles ha comprobado hasta dónde puede llegar gracias a un emisor GPS colocado en un ejemplar en Cataluña, que apenas unos días después apareció en Polonia tras recorrer más de 2.000 kilómetros.
El sorprendente viaje demuestra que estos animales pueden desplazarse mucho más lejos y más rápido de lo que se pensaba, incluso durante la época de reproducción.
Un viaje relámpago hasta el centro de Europa
El hallazgo forma parte de una investigación desarrollada por el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) y la Universidad de Barcelona para conocer mejor los desplazamientos de la codorniz común durante la primavera.
Tot i ser una espècie comuna, el seu comportament reproductor i els seus moviments són sorprenentment poc coneguts
— GBiC_CTFC (@GBiC_CTF) March 13, 2026
El vídeo mostra moviments d 10 individus marcats a Catalunya, q revelen patrons d desplaçament molt dinàmics i connexions entre diferents regions dEuropa (2/3) pic.twitter.com/oAGN5Zxnwo
Como parte del estudio, los científicos equiparon a diez ejemplares con emisores GPS de reducido tamaño capaces de registrar su posición cada 30 minutos sin interferir en su comportamiento natural.
Uno de ellos protagonizó un desplazamiento inesperado. Tras ser marcado en Cataluña a finales de mayo, comenzó a enviar señales que situaban al ave, apenas unos días después, en Polonia, muy cerca de la frontera con Alemania. La información almacenada por el dispositivo permitió reconstruir un recorrido superior a los 2.000 kilómetros, una distancia extraordinaria para un ave de apenas 18 centímetros de longitud y un peso que rara vez supera los 130 gramos.
Mucho más que una migración estacional
Tradicionalmente se pensaba que las codornices permanecían durante la primavera y el verano en una misma zona de reproducción. Sin embargo, los datos obtenidos mediante GPS muestran que algunos ejemplares, especialmente los machos, pueden cambiar de territorio con rapidez en busca de mejores condiciones.

La disponibilidad de alimento, el estado de los cultivos, las labores agrícolas o incluso las condiciones meteorológicas podrían influir en estas decisiones. Este comportamiento también ayuda a explicar por qué la presencia de codornices puede variar tanto entre unas comarcas y otras en muy pocos días. En ocasiones, zonas donde abundaban estas aves dejan de albergar ejemplares poco después, mientras aparecen en otros lugares situados a cientos de kilómetros.
Un hallazgo clave para conocer el estado de la especie
El espectacular viaje registrado entre Cataluña y Polonia también pone de manifiesto la dificultad de estimar correctamente el número de codornices presentes en un territorio. Si los censos se realizan en fechas diferentes, existe el riesgo de contabilizar varias veces a los mismos individuos o interpretar como un descenso poblacional lo que, en realidad, responde a un simple cambio de ubicación.
Por ese motivo, los próximos 15 y 23 de agosto se celebrará una nueva edición del Coturnix Challenge, una iniciativa que coordina censos simultáneos en numerosos puntos de España para obtener una imagen más fiel de la distribución de la especie.
La primera edición, celebrada en 2025, reunió a 3.011 participantes, que realizaron 2.011 jornadas de observación en 1.045 municipios. En total, se registraron 34.532 codornices, convirtiéndose en el mayor censo simultáneo realizado hasta ahora en España.

El proyecto forma parte del Proyecto Coturnix, impulsado por Mutuasport, con dirección científica de la Fundación Artemisan y la colaboración de la Real Federación Española de Caza y las federaciones autonómicas.
El viaje de esta pequeña codorniz demuestra que todavía quedan muchos aspectos por descubrir sobre una especie capaz de recorrer miles de kilómetros en cuestión de días. También confirma el enorme potencial de las nuevas tecnologías para desvelar cómo se mueven las aves y cómo pueden verse afectadas por factores como la meteorología, la disponibilidad de alimento o los cambios que experimenta el paisaje agrícola europeo.
Referencia de la noticia
Pompa, Edu. (2026). Científicos españoles ponen un GPS a una codorniz en Barcelona y a los pocos días aparece en Polonia tras volar más de 2.000 km.