Casi 300 personas murieron en España por las bajas temperaturas durante los 8 primeros días de enero, según el MoMo
El frío irrumpe con fuerza en el arranque de 2026 y los datos de mortalidad ya lanzan señales de alerta, ¿estamos ante un enero más letal de lo habitual?

El comienzo de 2026 está dejando una señal preocupante en los sistemas de vigilancia epidemiológica. Los primeros datos del sistema MoMo, gestionado por el Instituto de Salud Carlos III, apuntan a un exceso temprano de mortalidad atribuible a las bajas temperaturas, muy por encima de lo habitual para los primeros compases del año.
En poco más de una semana, la estimación de defunciones asociadas al frío se acerca ya a las 300. Se trata de un volumen elevado para un periodo tan corto, si se compara con el comportamiento habitual de enero en los últimos años.
¿Enero siempre ha tenido un repunte de muertes?
Las series históricas muestran que enero suele ser uno de los meses con mayor mortalidad atribuible al frío en España. Sin embargo, en la mayoría de inviernos recientes, ese impacto se reparte de forma progresiva a lo largo de varias semanas.

El arranque de 2026 rompe ese patrón. La concentración temprana de defunciones atribuibles al frío en los primeros días del mes indica un ritmo de acumulación más rápido que el observado en muchos eneros anteriores.
Frío persistente frente a episodios aislados
Otro elemento diferencial respecto a otros años es la persistencia del frío. Los datos no apuntan a un único día extremo, sino a una sucesión de jornadas con temperaturas bajas mantenidas en el tiempo.

Este tipo de exposición continuada suele tener un impacto sanitario mayor que los descensos breves e intensos. El organismo dispone de menos margen de adaptación, especialmente en personas con problemas de salud previos.
La información histórica de MoMo refleja que el invierno, y enero en particular, concentra una parte importante de la mortalidad atribuible a bajas temperaturas. A diferencia del calor, cuyo impacto suele ser abrupto, el frío actúa de manera más silenciosa pero prolongada.
Por ello, incluso inviernos sin grandes olas de frío pueden registrar un exceso relevante de mortalidad si las temperaturas se mantienen por debajo de los umbrales de riesgo durante varios días consecutivos.
¿Por qué el frío incrementa el riesgo de muerte?
Las bajas temperaturas provocan vasoconstricción, elevan la presión arterial y aumentan la carga sobre el sistema cardiovascular. Estos efectos pueden desencadenar eventos graves en personas con enfermedades previas.

Además, el invierno agrava patologías respiratorias y favorece la circulación de infecciones. En muchos casos, el frío no figura como causa directa del fallecimiento, pero actúa como factor desencadenante o acelerador del desenlace.
El impacto del frío no afecta por igual a toda la población. Las personas mayores, los pacientes con enfermedades crónicas y quienes viven en viviendas mal acondicionadas térmicamente presentan un riesgo mucho mayor.
️¿Por qué debes cuidarte cuando hace mucho frío?
— ICOFCS Castellón (@icofcastellon) December 1, 2025
Riesgo de enfermedades respiratorias y cardíacas
Bajada de defensas.
Facilitan la gripe o el neumococo.
Otros riesgos:
Caídas o accidentes por el hielo.
Intoxicaciones por braseros o chimeneas.#ICOFCS pic.twitter.com/CMUieYwAzK
La pobreza energética sigue siendo un factor determinante. Dificultades para mantener una temperatura adecuada en el hogar amplifican el efecto del frío sobre la mortalidad invernal.
Un inicio de enero con valores tan elevados frente a la referencia histórica sugiere que el invierno de 2026 podría dejar un balance sanitario adverso si el frío persiste. El frío vuelve a confirmarse como uno de los riesgos ambientales más infravalorados en España.
Referencia de la noticia
Instituto de Salud Carlos III. Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo).
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