Aerodinámica vegetal: cómo los árboles resisten los temporales de viento sin romperse

Cuando un viento muy fuerte, algunos árboles se doblan sin romperse y otros caen. La clave está en su aerodinámica natural: raíces, flexibilidad del tronco y forma de la copa.

El sabinar, El Hierro (Islas Canarias). Las sabinas suelen adoptar formas irreales debido al azote constante de los alisios en esta zona
El sabinar, El Hierro (Islas Canarias). Las sabinas suelen adoptar formas irreales debido al azote constante de los alisios en esta zona

Cuando un temporal de viento azota bosques y ciudades, la escena puede parecer caótica: algunos árboles se doblan hasta casi tocar el suelo y sobreviven, mientras otros se parten como si fueran cerillas.

¿Por qué ocurre esto? La respuesta está en la aerodinámica y que en el mundo vegetal se traduce en raíces profundas, troncos flexibles y copas inteligentes.

¿Por qué unos árboles se doblan y otros se rompen?

Ante un huracán o una borrasca intensa, un árbol puede fallar de dos maneras: arrancándose de raíz o partiéndose por el tronco, y la diferencia depende de tres factores clave.

  • El sistema de raíces

  • La flexibilidad estructural del tronco

  • El tamaño y forma de la copa

Algunas especies están diseñadas para flexionarse y disipar la energía del viento, mientras que otras, más rígidas o con raíces superficiales, acumulan demasiada tensión y terminan cediendo.

En términos físicos, el viento ejerce una fuerza que aumenta exponencialmente con la velocidad.

El papel decisivo de las raíces

El sistema radicular es el ancla del árbol siendo las raíces estabilizadoras de la estructura.

Existen dos estrategias principales.

  • Raíces profundas (pivotantes): penetran verticalmente en el suelo, proporcionando gran estabilidad. Son frecuentes en especies adaptadas a terrenos secos.
  • Raíces superficiales y extendidas: se expanden horizontalmente, creando una red amplia pero menos profunda. Funcionan bien en suelos compactos, aunque pueden ser más vulnerables si el terreno está saturado de agua.

En la península ibérica, por ejemplo, la encina destaca por su potente raíz pivotante, mientras que algunos pinos desarrollan sistemas más superficiales, especialmente cuando crecen en suelos pobres o poco profundos.

Cuando el suelo está encharcado tras lluvias intensas, incluso árboles robustos pueden ser arrancados porque el terreno pierde cohesión.

Flexibilidad del tronco: doblarse para no romperse

La madera no es un material rígido e inerte: está compuesta por fibras que permiten cierto grado de flexión.

  • Los árboles jóvenes suelen ser más flexibles, ya que sus tejidos aún no están completamente lignificados.
  • En cambio, ejemplares viejos o con madera más densa pueden ser más propensos a fracturas si el viento supera su capacidad de deformación.
Ejemplo de pino carrasco.
Ejemplo de pino carrasco.

Los pinos mediterráneos, como el pino carrasco, son relativamente flexibles y tienden a inclinarse antes de romperse. Por el contrario, especies con madera más dura y copa pesada pueden sufrir fracturas en el tronco o en grandes ramas si la tensión supera su límite estructural.

La copa: reducir resistencia para sobrevivir

Uno de los factores más determinantes es la forma de la copa, y desde el punto de vista aerodinámico, cuanto mayor es la superficie expuesta al viento, mayor es la presión que soporta el árbol.

Muchas especies reducen de forma natural la densidad de su follaje en zonas ventosas, y por ejemplo en ambientes costeros o de alta montaña los árboles suelen presentar copas más compactas o deformadas por el viento dominante.

Algunos mecanismos clave son los siguientes.

  • Hojas pequeñas o aciculares que reducen fricción (como en los pinos).

  • Copas menos densas que permiten el paso del aire.

  • Pérdida selectiva de ramas en episodios extremos, lo que aligera la estructura.

Es una estrategia clara: menos resistencia equivale a menos riesgo de rotura.

Comparación entre especies ibéricas

En la península ibérica se observan diferencias claras en el comportamiento frente al viento.

  • Encina (quercus ilex): raíz profunda y tronco robusto. Resiste bien gracias a su sistema radicular potente y su copa relativamente compacta.
  • Pino carrasco (pinus halepensis): flexible y adaptado a ambientes expuestos. Sin embargo, en suelos poco profundos puede ser vulnerable al vuelco.
  • Haya (fagus sylvatica): frecuente en el norte húmedo. Presenta raíces más superficiales, por lo que en terrenos saturados puede ser más susceptible al arranque.
  • Eucalipto: de crecimiento rápido y madera menos densa. En temporales intensos puede sufrir fracturas, especialmente en plantaciones densas.

Cada especie combina de forma distinta rigidez, flexibilidad y anclaje. No existe un “árbol indestructible”, sino adaptaciones específicas al entorno en el que evolucionó.

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