El polvo lleva partícula muy pequeñas, como las PM 2.5, y la exposición a ellas probablemente contribuyó a 2,89 millones de muertes prematuras en 2019: 1,19 millones por enfermedad cardíaca, 1,01 millones por accidente cerebrovascular, 287 000 por EPOC, 230.000 por infección de las vías respiratorias inferiores y 166.000 por cáncer de pulmón