El fenómeno de El Niño ya está aquí, y un invierno del pasado podría dar una idea de cómo podría ser el de 2026-2027
Se acerca El Niño más fuerte en años, y una mirada a la historia meteorológica muestra lo que nos podría esperar en el invierno de 2026-2027 en el continente europeo.

Ha vuelto, y esta vez lo hace en versión XXL. En el Pacífico se ha desarrollado un fenómeno de El Niño como no se veía desde hacía años. Las aguas oceánicas están inusualmente cálidas y los expertos hablan ya de uno de los fenómenos más intensos jamás registrados.
No es de extrañar, pues, que en Europa empiece a surgir una pregunta: ¿qué hará este fenómeno climático y qué efectos tendrá en el próximo invierno? La respuesta más interesante no proviene de un modelo meteorológico ni de una bola de cristal, sino del análisis de los inviernos pasados marcados por El Niño. Y lo que se desprende de ello dista mucho de ser previsible.
Un gigante climático en el Pacífico, mientras Europa observa con atención
Empecemos por una verdad que podría sorprender a muchos: El Niño se forma a miles de kilómetros de distancia, frente a las costas de Sudamérica. No está nada claro si sus efectos llegan a Europa ni de qué manera lo hacen. Para países como Australia y Perú, las consecuencias son mucho más evidentes, mientras que en Europa Central sigue siendo difícil predecir con precisión lo que va a ocurrir.
What do you know about El Niño?
— World Meteorological Organization (@WMO) August 18, 2026
El Niño is a powerful natural climate pattern that warms ocean waters in the central and eastern Equatorial Pacific. It typically occurs every 2-7 years, but no two El Niños are exactly alike.
More ️ https://t.co/cDfcnIth7Z pic.twitter.com/X9Jo2mCOG3
Y es precisamente esto lo que hace que la situación sea tan interesante. De hecho, las aguas cálidas del Pacífico modifican las grandes corrientes atmosféricas a escala global. En ocasiones, este impulso puede traducirse en Alemania en una ola de frío; otras veces, puede favorecer una sucesión de un flujo del oeste templado. Se barajan de nuevo las cartas, pero nadie puede saber de antemano cuál será el escenario ganador.
Invierno 2009-2010: Cuando El Niño trajo nieve y hielo
Echar la vista atrás puede hacernos albergar la esperanza de un invierno de postal. También en el invierno de 2009/2010 se produjo el fenómeno de El Niño y muchas regiones de Europa, y entre ellas España, vivió una temporada invernal memorable: gélida, con mucha nieve, lagos helados y niños en trineos desde la costa hasta los Alpes.
La nieve permaneció en el suelo durante semanas y, por la noche, las temperaturas bajaron muy por debajo de cero. Para muchos, fue uno de los inviernos más bonitos de los últimos años. Quienes desean un auténtico invierno nevado recordarán precisamente ese momento y esperarán que la historia se repita.
2015-2016: Calor récord en lugar de nieve
Pero cuidado, porque ahora viene la decepción. Solo unos años después, en el invierno de 2015/2016, se produjo un fenómeno de El Niño igual de intenso, pero el resultado fue totalmente opuesto. Alemania y muchos países europeos vivieron el diciembre más cálido desde que se tienen registros, con temperaturas casi primaverales.
En lugar de muñecos de nieve y patinaje sobre hielo, florecieron las primeras flores, brotaron los azafranes en los jardines y, en Nochebuena, mucha gente pudo estar al aire libre.
El mismo fenómeno atmosférico, pero un resultado meteorológico totalmente opuesto. Precisamente por eso, cualquier previsión sobre el invierno que se haga con demasiada antelación debe tomarse con extrema cautela.
Por qué el final del invierno a menudo puede traer sorpresas
Sin embargo, hay un factor que podría llamar la atención de los amantes del frío. En los años marcados por El Niño, el invierno en Europa suele comenzar con un clima suave: noviembre y diciembre suelen ser relativamente cálidos y se caracterizan por el predominio de los oestes. El momento más interesante suele llegar hacia el final de la temporada.
De hecho, El Niño puede contribuir a desestabilizar en altura el llamado vórtice polar. Cuando este enorme vórtice de aire frío en la estratosfera se ve alterado, puede abrir una especie de vía de escape para el aire gélido del Ártico. En ese momento, precisamente en los meses de enero y febrero, pueden producirse episodios repentinos de frío intenso, con heladas y nieve, cuando muchos ya no se lo esperan.La conclusión: incertidumbre hasta el final
¿Qué significa todo esto para el invierno de 2026/2027? Si bien El Niño puede aumentar la probabilidad de ciertos escenarios, no determina el tiempo por sí solo. Puede incrementar las posibilidades de experimentar situaciones inesperadas en ambos sentidos: desde una Navidad sin nieve hasta una irrupción de frío ártico tardía e intensa, todo sigue abierto.
Me tiene muy obsesionado el fenómeno de El Niño que nos podemos encontrar este año. Todo apunta a que puede ser uno de los más graves (o el peor) desde que hay registros.
— Eduardo Saldaña (@EduardoSaldania) August 21, 2026
Voy a hacer un hilo con cosas que vaya leyendo porque es un tema que puede acabar siendo muy serio. pic.twitter.com/u2DbachUtx
Por tanto, el consejo es no ir demasiado pronto y, sobre todo, observar el avance de la última parte del invierno. Entonces se podrá entender si esta temporada acabará en los libros de historia como una leve decepción o como un paréntesis sorprendentemente frío. Por tanto, la situación sigue siendo muy interesante.