¿Un frío glacial tras un verano infernal? Un meteorólogo alemán advierte de lo que podría pasar este invierno

Tras un verano con calor de récord en Europa, ¿debemos esperar un invierno gélido y nevado? Las primeras señales a largo plazo están llamando la atención de los expertos, y no son en absoluto insignificantes.

El verano infernal y sus temperaturas récord parece que tienen los días contados en la mayor parte de Europa, y muchos ya miran con preocupación hacia la temporada de frío. Y la pregunta que ya se plantean es: ¿habrá un cambio radical de tendencia?

Tras el calor abrasador, ¿debemos esperar un "infierno de hielo", con un invierno frío y nevado que podría mantenernos atrapados en su garras durante varias semanas? Ya están disponibles los primeros indicios de las previsiones a largo plazo. Y no son nada insignificantes.

Señales que anuncian posibles olas de frío este invierno

Evidentemente, un simple vistazo a los mapas nunca basta para sacar conclusiones. Pero este año están convergiendo varios factores. En el Pacífico se ha establecido un patrón de El Niño, un fenómeno que, a través de las teleconexiones atmosféricas, puede influir de manera significativa en la circulación general y en las condiciones meteorológicas de Europa.

A esto se suma un factor que los meteorólogos vigilan de cerca cada invierno: el estado del vórtice polar, situado a gran altitud en la atmósfera, sobre el Ártico. Cuando se debilita, aumenta el riesgo de que el aire frío descienda hacia las latitudes medias, y es precisamente este tipo de debilitamiento el que parece estar produciéndose actualmente.

El vórtice polar, un elemento clave

El vórtice polar actúa, en cierto sentido, como un guardián del aire frío ártico. Cuando es estable y potente, mantiene el aire gélido confinado en las altas latitudes, donde el clima suele ser más templado, húmedo y variable, como ha ocurrido a menudo en los últimos inviernos.

Un vórtice polar debilitado podría favorecer el descuelgue de masas de aire muy frías hacia Europa.
Un vórtice polar debilitado podría favorecer el descuelgue de masas de aire muy frías hacia Europa.

Por otro lado, si la masa de aire se desorganiza o se fragmenta, puede desplazarse mucho más fácilmente hacia el sur. El resultado: heladas persistentes, noches gélidas bajo un cielo estrellado y olas de frío que pueden durar varias semanas en zonas de Europa, una situación que puede definir un invierno excepcional.

¿Nevadas importantes en cotas bajas?

¿Y la nieve? En una situación así, los vientos pueden girar fácilmente hacia el norte o el este, y ahí es donde las cosas se ponen especialmente interesantes. Si el aire húmedo entra en contacto con un terreno muy frío, es posible que la nieve ya no se limite a las montañas y caiga hasta en cotas bajas en amplias zonas de Europa.

La segunda mitad del invierno, sobre todo enero y febrero, se considera un periodo especialmente propicio —o, mejor dicho, gélido— para este tipo de ola de frío. Quienes sueñan con un jardín cubierto por un grueso manto de nieve podrían ver cumplido su deseo esta vez. Los conductores y los usuarios del transporte público, sin embargo, probablemente pensarán de otra manera.

Sin embargo, es fundamental tener en cuenta un aspecto esencial: el cambio climático está haciendo que, en promedio y a largo plazo, nuestros inviernos sean más suaves. De esto no hay duda alguna.

Pero que los inviernos sean más suaves no significa que los episodios de frío extremo hayan desaparecido; al contrario, nada más lejos de la realidad. Un vórtice polar perturbado puede, incluso en un mundo más cálido, provocar olas de frío intenso. Por lo tanto, una tendencia general al calentamiento y unos inviernos ocasionalmente rigurosos no son incompatibles: ambos fenómenos pueden coexistir perfectamente.

¿Qué podría pasar en España?

No nos engañemos: es sencillamente imposible predecir con precisión el tiempo durante los meses de invierno. Lo que observamos hoy son tendencias y señales, no certezas absolutas, sino una instantánea de los distintos modelos meteorológicos en un momento dado.

Este año, sin embargo, parece que hay muchos indicios de que el invierno puede ser gélido en algunas zonas del hemisferio norte por este posible comportamiento del vórtice polar. Nuestro consejo: si vivís en zonas de montaña, comprobad los neumáticos de invierno, sacad la pala para la nieve y estad atentos a las previsiones meteorológicas en los próximos meses.

Todavía están recientes las imágenes del temporal de frío y nieve Filomena en España.
Todavía están recientes las imágenes del temporal de frío y nieve Filomena en España.

El caso de España ya es más complejo, ya que debido a su ubicación geográfica es complicado que lleguen grandes masas de aire muy frías y que coincidan con la suficiente humedad para que se den nevadas importantes en cotas bajas. De hecho, ya son tres inviernos consecutivos sin olas de frío en la Península. Quizás el ejemplo más mediático en los últimos años sea el temporal Filomena de 2021, por lo que es un escenario poco probable, pero que puede pasar.