Este fin de semana hará más calor en Berlín que en Marrakech (y no será por demérito de la ciudad marroquí)

Mientras en España empezamos a notar un leve alivio térmico, una masa de aire extremadamente cálido impulsará los termómetros por encima de los 40 ºC en varias zonas de Centroeuropa, con valores superiores incluso a los previstos en Marrakech.
A partir del fin de semana notaremos una leve bajada de las temperaturas en nuestro país. Todo ello gracias al desplazamiento hacia el este de la masa de aire cálido que nos ha acompañado durante estos días, que avanzará hacia el centro y el este del continente europeo, dejando este fin de semana una situación de calor extremo en varios países del centro de Europa
Llaman especialmente la atención las anomalías de temperatura que se esperan. Por ejemplo, en Berlín (Alemania) se estiman 20 ºC más respecto a la media de esta época del año. Las anomalías positivas serán de 17 ºC en Praga (Chequia) o de 15 ºC en Varsovia (Polonia). Todo apunta a un episodio de calor excepcional para estas regiones, con avisos rojos activados.
La masa de aire extremadamente cálida que ha dejado valores de récord en los últimos días en España, Francia, Bélgica o Países Bajos afectará de lleno a Centroeuropa durante el fin de semana, con valores que rondarán los 40 ºC.
Sus efectos serán extraordinarios en la totalidad de los territorios de Alemania, Austria, Polonia, Hungría o Chequia. Los termómetros rozarán los 40 ºC e incluso los superarán a lo largo del sábado y domingo en algunas capitales.
Centroeuropa bajo una lengua de aire extremadamente cálido
Realizando una descripción sinóptica de esta situación podemos determinar lo siguiente. El ondulamiento de la corriente en chorro en altura favorecerá la llegada de aire más fresco desde latitudes altas. Esto desplazará la lengua de aire cálido que hemos tenido instalada sobre los países de Europa occidental.

Sus efectos han sido especialmente notables en España, Portugal o Francia. Desde este sábado notaremos una bajada de las temperaturas gracias al desplazamiento de esta dorsal hacia el centro y el este del continente.
También conocida como cresta, se trata de una zona alargada de altas presiones en altura que favorece la estabilidad debido a la presencia de aire cálido, estable y seco en verano. Su persistencia da lugar a eventos como olas de calor.
A partir de entonces, sus impactos serán importantes en estas regiones de Europa, en la que sus ciudadanos e infraestructuras no están acostumbrados a las temperaturas que se prevén.
Situación extraordinaria y avisos rojos
Se trata de una situación extraordinaria y hasta peligrosa debido a la vulnerabilidad que presentan estos países a las altas temperaturas. Sus edificios están pensados para retener el calor durante los largos inviernos, por lo que las viviendas actúan como hornos que atrapan el calor cuando suben las temperaturas.
A diferencia de los países mediterráneos, la disponibilidad de aire acondicionado es muy limitada en los hogares, el transporte público o los lugares de trabajo. La falta de costumbre y la carencia de instalaciones para refrescarse hacen que su población sufra un estrés térmico más severo con importantes consecuencias para la salud.
Bajo una previsión como esta, son numerosos los avisos rojos activados ya en estos momentos en toda Centroeuropa. Además, irán en aumento a medida que pasen las horas y se encuentren aún más inmersos en la ola de calor.
Más calor en Berlín y Praga que en Marrakech
Esta situación nos deja situaciones llamativas. Regiones del norte en las que las temperaturas son por lo general más bajas, superarán a las temperaturas previstas en el sur de España y el norte de África.

Las temperaturas máximas de ciudades como Berlín, Viena o Praga estarán un par de grados por encima de las de Marrakech o Sevilla. El domingo se alcanzarán los valores más altos del fin de semana. Mientras ciudades como Marrakech o Sevilla rondarán los 38 ºC, Berlín podría alcanzar los 42 ºC y Praga los 41 ºC.
El episodio será intenso, pero breve. A comienzos de la próxima semana la llegada de aire más fresco y de precipitaciones por el oeste harán descender las temperaturas de forma notable en gran parte del centro de Europa.