El tiempo para el final del año en España: tendencias del ECMWF para octubre, noviembre y diciembre
El ECMWF ya dibuja las primeras tendencias para el último trimestre de 2026 en España coincidiendo con el pico de El Niño: analizamos lo que podría pasar en los próximos meses.

El mes de septiembre cerró con valores de récord, con una temperatura media más propia de los meses del verano meteorológico. Después, octubre ha comenzado con una marcada inestabilidad en el Mediterráneo, donde el agua del mar todavía ronda los 28 ºC, aportando una enorme cantidad de energía y humedad a las tormentas.
Al mismo tiempo, el Atlántico que baña las costas españolas mantiene temperaturas superiores a 25 ºC, favoreciendo un ambiente muy húmedo y alimentando las bajas presiones en altura, como las que están afectando actualmente a la Península. Con estos antecedentes, todas las miradas están puestas en cómo evolucionará el tiempo durante los últimos meses de 2026.
El modelo europeo ECMWF ya permite conocer las primeras tendencias para noviembre y diciembre, aunque conviene recordar que se trata de una predicción estacional, que muestra posibles patrones generales y no permite anticipar el tiempo concreto de cada jornada.
Octubre apunta a ser un mes de contrastes y temperaturas más altas
El episodio que afectará a España durante los próximos días dejará un importante descenso térmico. Una vaguada se descolgará sobre la Península y favorecerá la llegada de una masa de aire de origen polar, provocando un cambio brusco respecto al ambiente templado de los últimos días.
Sin embargo, este episodio será transitorio y no parece suficiente para cambiar la tendencia del conjunto del mes. De hecho, el ECMWF dibuja para octubre temperaturas ligeramente superiores a la media en buena parte del país, aunque la señal no es especialmente intensa y presenta diferencias entre regiones.

El comportamiento térmico será, por tanto, compatible con la llegada de algunos episodios fríos, pero con un balance mensual que podría terminar siendo más cálido de lo habitual. Más llamativas resultan las tendencias de precipitaciones. El modelo muestra un importante contraste entre el oeste y el este peninsular: mientras buena parte del oeste aparece con una tendencia más seca de lo normal, el nordeste y el entorno mediterráneo presentan anomalías positivas.
El centro peninsular queda en una situación mucho menos definida. Por otra parte, en Canarias también predominan las anomalías positivas de lluvia para este mes. Así, octubre podría terminar con un comportamiento cálido pero muy irregular en cuanto a las lluvias, con las zonas mediterráneas y del nordeste como las áreas donde la señal húmeda resulta más destacada.
Noviembre y diciembre: un posible cambio de patrón con El Niño en el horizonte
La situación cambia de cara a noviembre y diciembre. Las previsiones del ECMWF mantienen una señal cálida en prácticamente toda España, pero al mismo tiempo apuntan a una evolución más favorable para las precipitaciones, especialmente en el oeste peninsular.

En noviembre, las anomalías de lluvia son positivas en buena parte del territorio, con las señales más marcadas en el oeste y suroeste de la Península y también en amplias zonas del interior. Hacia el valle del Ebro y extremo sureste la señal pierde fuerza. En Canarias se mantienen ligeras anomalías positivas.
Diciembre mantiene un escenario parecido, aunque con un contraste todavía más evidente: el oeste conserva una señal húmeda, mientras que el este y, especialmente, el sureste y el litoral mediterráneo quedan más al margen.

Este posible cambio de patrón llega, además, en un contexto muy particular, el fenómeno de El Niño, que se ha consolidado durante 2026 y se espera que alcance una intensidad muy fuerte a finales de año, lo que puede modificar la circulación atmosférica a gran escala.
Sus efectos sobre España, sin embargo, no son directos, quedan condicionados por otros factores, entre ellos la posición del chorro polar y la Oscilación del Atlántico Norte (NAO), que tienen una influencia decisiva sobre la llegada de borrascas y masas de aire a Europa.
La fase de El Niño se suele asociar con una mayor probabilidad de inviernos suaves y una circulación atlántica más activa, aunque la respuesta no es igual en todos los episodios ni permite determinar por sí sola cómo será el tiempo en España.
En este caso, el escenario que dibuja el ECMWF resulta compatible con esa idea, temperaturas superiores a la media y mayor probabilidad de precipitaciones en el oeste, mientras que el Mediterráneo podría quedar más expuesto a periodos secos.