El calentamiento súbito de la estratosfera ha acabado: España podría notar los efectos en 2 o 3 semanas
El calentamiento súbito de la estratosfera (CSE) altera la circulación atmosférica del hemisferio norte y puede afectar el tiempo en España semanas después. Al debilitarse el vórtice polar, favorece olas de frío, bloqueos anticiclónicos y borrascas.

El calentamiento súbito de la estratosfera (CSE) es uno de los fenómenos más llamativos de la meteorología invernal del hemisferio norte y uno de los que más incertidumbre plantea en su desenlace final.
Ocurre cuando la temperatura de la estratosfera polar aumenta rápidamente en pocos días o semanas, superando a veces los 50 ºC por encima de la media. Esto sucede entre los 10 y 50 km de altura, donde en invierno predominan temperaturas muy frías y vientos intensos.
Ocurre muy arriba y sus efectos tardan semanas en llegar a la troposfera, afectando el chorro polar y el patrón atmosférico general. En Europa esto puede favorecer desalojos de aire frío, bloqueos anticiclónicos o mayor inestabilidad, y en España puede traducirse en cambios significativos en el tiempo durante las próximas semanas.
Cómo el CSE altera la circulación atmosférica
Cuando se produce un calentamiento súbito de la estratosfera intenso (la temperatura ha subido en la estratosfera unos 40 ºC desde principios de año), el vórtice polar pierde estabilidad y los vientos que lo mantienen pueden debilitarse o incluso invertirse temporalmente. Como consecuencia, el chorro polar deja de circular rectilíneo de oeste a este y comienza a ondularse, formando grandes meandros que alteran el flujo habitual de las masas de aire.

Estas ondulaciones generan vaguadas profundas y dorsales amplias, capaces de modificar la circulación atmosférica durante semanas. En estas condiciones, los vientos zonales del vórtice se debilitan y el aire frío del Ártico puede descender a latitudes medias, mientras que aire más templado sube hacia el norte. Este intercambio explica muchas olas de frío importantes en Europa, Asia o Norteamérica tras episodios de CSE.
Eso sí, los efectos en superficie no son inmediatos. La atmósfera tarda en propagar los cambios desde la estratosfera, y normalmente el nuevo patrón atmosférico se percibe unas dos o tres semanas después, aunque en algunos casos puede tardar más. Estos eventos son más frecuentes en invierno, cuando el vórtice polar alcanza su máxima intensidad.
Qué consecuencias podría tener en España
El impacto del calentamiento súbito de la estratosfera en la Península Ibérica varía según la intensidad del fenómeno, la posición del vórtice polar y la distribución de presiones en el Atlántico y Europa. Los escenarios del ECMWF apuntan a un predominio de patrón de bloqueo, de momento.

En muchos casos, el debilitamiento del vórtice polar favorece desalojos de aire frío hacia latitudes medias, lo que suele traducirse en una mayor actividad de borrascas en latitudes más bajas de lo habitual. Bajo estas condiciones, algunas vaguadas pueden aislarse de la circulación general y evolucionar hacia borrascas frías o danas, favorecidos por ese bloqueo de altas latitudes que plantea el ECMWF a medio plazo.
Estas situaciones suelen aparecer asociadas a patrones de bloqueo atmosférico, con altas presiones persistentes en latitudes altas y bajas presiones en latitudes medias. Cuando esto ocurre, el aire frío polar puede desplazarse hacia el sur con mayor facilidad, alcanzando la Península Ibérica o incluso Canarias y provocando cambios notables en el tiempo.
Escenarios posibles para España en las próximas semanas
Los modelos meteorológicos indican que la atmósfera podría reorganizarse en las próximas semanas tras este CSE, aunque sigue habiendo incertidumbre. Por ahora, dos escenarios principales parecen más probables para España.
El primer escenario dibuja un gran bloqueo hemisférico, con altas presiones rodeando Europa y bajas más centradas en el Mediterráneo. Esto podría provocar un desalojo de aire muy frío hacia España, pero seco por los vientos del noreste.
Lo más probable sería un ambiente frío con heladas y pocas precipitaciones, aunque otros escenarios más inestables y fríos tampoco se descartan si alguna borrasca mediterránea se acerca.

El segundo sería similar a lo que estamos viviendo, con bloqueos en latitudes altas que permiten que perturbaciones se descuelguen desde el norte y transitando hacia el suroeste, norte de África y/o el Mediterráneo occidental.
En este caso, seguirían llegando vaguadas y danas, manteniendo tiempo inestable en gran parte de España. Las lluvias serían más probables en la fachada mediterránea, aunque no se descartan otras zonas, según la intensidad, posición y desplazamiento de estas perturbaciones.
En definitiva, las próximas semanas podrían ser muy interesantes meteorológicamente. Desde Meteored estaremos atentos a cómo influye este CSE en el tiempo en España durante el final del invierno.
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