Expertos de la UGR lo confirman: las plantas se están adaptando más rápido de lo previsto al cambio climático
¿Pueden las plantas adaptarse a un planeta que se calienta cada vez más rápido? Un experimento global en el que participan expertos de la UGR tiene la respuesta y no es tan tranquilizadora.

La Universidad de Granada (UGR) ha confirmado, a partir de un macroestudio internacional publicado en Science, que las plantas pueden evolucionar a gran velocidad para adaptarse al cambio climático, aunque este proceso tiene límites claros en condiciones extremas.
El hallazgo se basa en uno de los experimentos más ambiciosos realizados hasta la fecha en ecología evolutiva. En él han participado nueve instituciones españolas, entre ellas el CSIC, el CREAF o la Universidad de Sevilla, junto a un amplio consorcio internacional. El objetivo ha sido medir, en condiciones reales y comparables, la capacidad de adaptación de las plantas ante distintos escenarios climáticos.
Un experimento global con más de 70.000 plantas
El estudio ha analizado la evolución de más de 70.000 individuos de Arabidopsis thaliana, una especie modelo en biología vegetal. Estas plantas fueron sembradas en 360 parcelas distribuidas en 30 localizaciones de Europa, Asia y América, abarcando desde climas alpinos hasta desérticos.
Las plantas se están adaptando rápidamente al cambio climático
— Universidad Granada (@CanalUGR) March 26, 2026
Cinco años de experimentos simultáneos en Europa, América y Asia han permitido descubrir dicha evolución
La #UGR ha participado en este macroestudio publicado en @ScienceMagazine
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El experimento, coordinado por Moisés Expósito-Alonso, de la Universidad de California, Berkeley, junto a François Vasseur y J.F. Niek Scheepens, se ha desarrollado durante cinco años. A diferencia de otros trabajos, se ha basado en experimentos simultáneos en múltiples regiones, lo que permite comparar directamente los procesos evolutivos bajo diferentes condiciones ambientales.
La evolución se está produciendo más rápido de lo esperado
Uno de los resultados más relevantes es que la evolución puede producirse en plazos mucho más cortos de lo que tradicionalmente se pensaba. El seguimiento genómico de las poblaciones ha permitido observar cómo determinadas variantes genéticas aumentan rápidamente su presencia cuando resultan ventajosas en un entorno concreto.

Este proceso de selección natural ha quedado reflejado en cambios repetidos en distintas parcelas con condiciones similares. Es decir, la evolución no solo es rápida, sino también parcialmente predecible.
Los investigadores han identificado genes clave relacionados con el estrés térmico y el momento de la floración, dos factores esenciales para la supervivencia en un contexto de calentamiento global.
El calor extremo marca el límite
Sin embargo, el estudio también evidencia que esta capacidad adaptativa no es ilimitada. En los entornos más cálidos, muchas poblaciones no han logrado adaptarse y han terminado extinguiéndose.
En estos casos, las plantas han mostrado trayectorias genéticas aleatorias en lugar de patrones claros de adaptación. Esto indica que, cuando la presión climática supera ciertos umbrales, la evolución no es suficiente para garantizar la supervivencia.
Además, el calor extremo reduce el tamaño de las poblaciones, lo que limita su diversidad genética. Esta pérdida de variabilidad disminuye las probabilidades de que surjan combinaciones genéticas capaces de responder al nuevo entorno.
Un desajuste creciente debido al cambio climático
Otro de los hallazgos clave es que muchas poblaciones ya presentan un desfase respecto a su entorno climático. Las plantas procedentes de regiones cálidas parecen estar mejor adaptadas a temperaturas aproximadamente 1,5 °C inferiores a las actuales.
Este dato sugiere que el calentamiento global ya ha generado un desajuste entre las condiciones ambientales y la capacidad adaptativa de las especies, lo que incrementa su vulnerabilidad.

El proyecto, desarrollado en el marco de la red internacional GrENE, abre nuevas líneas de investigación centradas en la evolución rápida en condiciones naturales. Los científicos ya trabajan en trasladar este enfoque a poblaciones silvestres para analizar cambios genéticos año a año. Esto permitirá detectar respuestas evolutivas a fenómenos extremos como sequías o incendios, y diseñar medidas de protección más precisas.
Referencia de la noticia
X. Wu et al. (2026). Rapid adaptation and extinction in synchronized outdoor evolution experiments of Arabidopsis. Science 391, eadz0777.
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